Rayos y centellas le han caído desde distintos sectores, incluido cristianos, mormones y católicos, a la Iglesia de Dios Ministerial Jesucristo Internacional, la polémica congregación religiosa que lleva más de cuatro décadas de historia y que hoy nuevamente está en el ojo del huracán por cuenta de las posturas discriminatorias de su máxima líder, María Luisa Piraquive.

Publicado por: COLPRENSA
En un reciente video divulgado en redes sociales, María Luisa aparece al lado del senador del Mira Carlos Alberto Baena dirigiéndose a un grupo de fieles. Allí les dice que personas con alguna discapacidad física no pueden subir al púlpito y mucho menos predicar la palabra de Dios.
Como era de esperarse, se han escuchado las más variadas voces de rechazo, incluidas algunas que ya hablan de denuncia penal por discriminación y otras más moderadas que exigen disculpas públicas.
Pero al margen del debate moral y ético, de fondo está nuevamente la reputación de una secta que fundó hace cuatro décadas don Luis Eduardo Moreno, esposo de María Luisa, y quien falleció en 1996.
Hasta ese momento, la iglesia no tenía en su nombre la palabra internacional, y mucho se había expandido tanto como hoy: presencia en 45 países, 850 templos en todo el mundo, y 180 sólo en Colombia.
Incluso, en sus estatutos registrados ante el Ministerio de Justicia, se establecía que nadie de la congregación podía enriquecerse a nombre de la iglesia o participar en política.
Pero desde que falleció el esposo de María Luisa, las cosas cambiaron. Ella, dicho por su propio sobrino Óscar Jair Bedoya Piraquive, se autoproclamó “la escogida por Dios” para seguir liderando las riendas de la secta.
Entonces cambió el nombre de Iglesia de Dios Ministerial por Iglesia de Dios Ministerial Jesucristo Internacional, y se modificaron los estatutos. Esto le permitió a la congregación abrir sedes en todo el mundo y en Colombia participar en política.
Fue así como hace 10 años nació el Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (Mira), que en su primera incursión en política, en 2002, logró cerca de 180 mil votos. En los últimos comicios (2010) logró tres senadores (Alexandra Moreno, Carlos Alberto Baena y Manuel Virgüez); una representante a la Cámara (Gloria Estela Díaz); siete diputados en todo el país; 22 concejales y más de 300 ediles. Todo un fortín político.
A la par de la consolidación política vino el crecimiento económico. Según Óscar Jair -que por años fue el encargado de recoger los diezmos y las ofrendas-, la Iglesia del Dios Ministerial Jesucristo Internacional tiene, solo en el estado de La Florida (Estados Unidos), propiedades por más de 13 millones de dólares.
Pero, simultáneamente, también vinieron los escándalos. En 2003, por ejemplo, María Luis Piraquive de Moreno expulsó de la iglesia a su propio hijo, Iván Darío, por confesar públicamente su homosexualidad, algo que no va con los principios filosóficos de la congregación. Con él también fue expulsado Óscar Jair, quien ayudó a su primo a salir del clóset.
Años después, Iván Darío fue recibido nuevamente en la congregación y hoy vive en el exterior rodeado de lujos, mientras que su primo Óscar Jair sigue siendo el renegado de la familia.
Incluso, él mismo -que ha denunciado amenazas de muerte de parte de la iglesia que dirige su tía María Luisa- recuerda que hace apenas un par de años la prensa argentina dio cuenta de una investigación de la DEA en la que se señalaba los posibles nexos de la Iglesia de Dios Ministerial Jesucristo Internacional con el narcotráfico y grupos colombianos al margen de la ley como ‘los Urabeños’ y ‘los Rastrojos’.
También se queja de que en Colombia, mientras tanto, no ha prosperado ninguna de las denuncias que por los mismos señalamientos reposan en la Fiscalía desde hace más de un lustro.
‘Empresa material material de Dios'
Todo el emporio económico y político que ha logrado María Luisa Piraquive de Moreno con su Iglesia de Dios Ministerial Jesucristo Internacional, se debe a su poder de convicción con los cientos de miles de fieles que cada domingo acuden al culto.
Óscar Jair dice que su tía tiene tal poder, que sus seguidores creen tanto en ella que “efectivamente, la ven como la escogida por Dios”.
Entre sus seguidores, dice el sobrino renegado, se sigue al pie de la letra una premisa: “Creer primero en la palabra de la señora María Luisa, antes que en la palabra del Señor”. Eso lo dice todo.
Bajo ese lema, afirma Óscar Jair, María Luisa les dice a sus seguidores que “el partido Mira es la empresa material de Dios, porque es dirigido por Dios y al servicio de Dios, y les dice que hay que votar por la ‘Empresa material de Dios’, si no Dios los va a castigar. Es una forma de coerción”.
Negocio de familia
Pero así como el Mira es ‘el brazo político’ de la Iglesia de Dios Ministerial Jesucristo Internacional, a la empresa de vigilancia privada Libertadora de Seguridad la definen como ‘el brazo armado’ de la congregación, pues se encarga de la seguridad de los bienes de la iglesia, el transporte del dinero recaudado por diezmos y ofrendas, y la seguridad de sus líderes incluidos los congresistas Piraquive, Baena y Díaz, que renunciaron a la protección oficial del Congreso.
Según el sobrino de ‘la escogida por Dios’, en las 180 sedes de la iglesia en Colombia, mensualmente se recaudan alrededor de mil millones de pesos.
“Aparte de las ofrendas, que son voluntarias, los fieles tienen que dar el diezmo de lo que gane, de lo que se encuentre o de lo que les regalen. Lo que tiene mi tía es un negocio”, cuenta Óscar Jair quien dice que cuando era pastor y recaudador de los diezmos “me pagaban unos $3 millones mensuales con los billetes viejos que no se podían meter a la máquina contadora”.
En ese negocio familiar participan varias personas: Martha Cecilia Corredor, sobrina de María Luisa, es la contadora. Raquel Corredor, esposa del senador Baena, es la jefe de asuntos administrativos de la iglesia, y Andrés Carrillo, yerno de María Luisa, es el dueño de Libertadora de Seguridad.
Doble moral
El sobrino de María Luisa Moreno agrega que la Iglesia de Dios Ministerial Jesucristo Internacional tiene un ‘Manual del Pastorado’ en el que se fijan las directrices para todos sus siervos. En el, dice, figuran directrices como que nadie con discapacidad física visible puede ser pastor o subir al púlpito.
Por eso, asegura que con la promoción de la Ley 1482 del 2011 que penaliza ‘toda forma de discriminación’, lo que buscaba la iglesia de su tía era “blindarse” contra cualquier denuncia de los discapacitados, pues en el articulado se habla de discriminación por razones filosóficas, políticas o de género, pero no por discapacidad religiosa.















