El hallazgo del cuerpo de Valeria Afanador en el río Frío, en Cajicá, mantiene al país en completa indignación. El cadáver de la menor fue encontrado el viernes 29 de agosto, a tan solo 200 metros del colegio Gimnasio Campestre Los Laureles, lugar donde estudiaba y en el que fue vista por última vez el pasado 12 de agosto. La ubicación del hallazgo ha generado dudas, pues la zona había sido inspeccionada en repetidas ocasiones por las autoridades sin resultados previos. La Policía, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, dispuso la participación de 15 investigadores del Grupo Élite de la Dijín para esclarecer lo ocurrido. Por ahora, Medicina Legal trabaja en los análisis forenses que permitan establecer si Valeria fue víctima de algún tipo de violencia. Noticias RCN reveló un video en el que se observa a Valeria saliendo del colegio durante la hora de recreo, atravesando una zona de arbustos. Esa grabación se convirtió en el último registro audiovisual de la menor antes de su desaparición. Las autoridades también confirmaron que hay dos sospechosos bajo vigilancia. Las sospechas surgieron por conductas “inusuales” que habrían presentado durante los días en que Valeria estuvo desaparecida. Sin embargo, no se ha revelado públicamente su identidad. Lea también: Así encontraron el cuerpo de Valeria Afanador en Cajicá: Una llamada fue la clave Una de las principales líneas de investigación busca determinar si alguien indujo a la menor a salir del colegio y si esos sospechosos tuvieron participación en el caso. Horas antes del hallazgo, la familia Afanador Cárdenas denunció públicamente lo que consideran graves irregularidades en el manejo de la investigación. Sus padres aseguraron que existieron omisiones y demoras que pudieron ser determinantes en el desenlace del caso. Entre las fallas más señaladas está la tardanza en la emisión de la circular amarilla de Interpol, que solo se activó siete días después de la desaparición de Valeria. Además, cuestionaron que no se hubiera puesto en marcha de inmediato el Sistema Nacional de Bienestar Familiar, lo que habría aumentado la vulnerabilidad de la menor. La familia también criticó la respuesta del colegio, asegurando que la notificación sobre la ausencia de Valeria no fue realizada de forma oportuna. Aunque aclararon que esa omisión no exime al Estado de su responsabilidad principal en la protección de los menores. Un día antes del hallazgo, la Defensoría del Pueblo emitió un informe en el que advirtió sobre graves deficiencias en los protocolos estatales aplicados al caso. Según la entidad, las alertas de desaparición no se activaron de manera inmediata, lo que pudo haber limitado las posibilidades de encontrar a Valeria con vida. Lea también: Esto dijo el colegio tras la desaparición y muerte de Valeria Afanador El caso ha generado un fuerte llamado de la comunidad, organizaciones sociales y defensores de derechos humanos para que el proceso investigativo sea riguroso y no quede en la impunidad. En Cajicá, vecinos, familiares y compañeros de la menor han realizado velatones y marchas en su memoria, exigiendo respuestas claras y responsables.