Tiendas inexistentes y promociones creadas con IA están proliferando.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Los colombianos enfrenta un escenario cada vez más riesgoso en WhatsApp.
Una reciente investigación del Instituto de Democracia Digital de las Américas (DDIA) encendió las alarmas al encontrar un incremento sostenido de fraudes dirigidos específicamente a hispanohablantes, entre ellos los colombianos, con estrategias más elaboradas y una presencia organizada dentro de miles de grupos.
Estafas que parecen inofensivas: juegos, encuestas y “ofertas exclusivas”
El análisis del instituto, basado en más de 18.400 mensajes y 3.300 grupos en español, muestra que los delincuentes han encontrado una fórmula efectiva para captar víctimas.
Nombres como Shein, Temu, Apple e incluso supermercados aparecen con frecuencia en mensajes que prometen regalos, recompensas o cupones. Aunque parecen actividades sin riesgo, la intención real es mucho más invasiva.
Obtener datos personales que luego alimentan bases usadas para fraudes de mayor escala. Lea también: Peligrosa estafa en WhatsApp: la llamada que está robando cuentas en Colombia
Una de las tendencias más inquietantes detectadas es el uso creciente de imágenes generadas con inteligencia artificial. Estas piezas simulan empaques, cupones o campañas “oficiales” con una calidad tan alta que elevan la credibilidad de las publicaciones fraudulentas.
Tiendas fantasma: videos reutilizados y ofertas imposibles
La segunda modalidad que está ganando terreno involucra tiendas ficticias que se promocionan desde TikTok y Facebook y se expanden por WhatsApp.
Los estafadores toman videos reales de marcas auténticas, los editan y los presentan como propios en páginas de venta falsas. Lea también: WhatsApp se queda sin ChatGPT: qué debe hacer para no perder su historial
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Entre las “ofertas estrella” que circulan se encuentran iPhone 16 Pro Max, Samsung S25 Ultra, accesorios de última generación, supuestos créditos Apple, tarjetas regalo sin validez.
El DDIA detectó al menos nueve promotores que repetían el mismo patrón. Precios absurdamente bajos, videos de “clientes satisfechos” y promesas de productos que nunca llegan.
















