Gremios hacen un llamado verificar el estado de los destinos, viajar cuando existan condiciones seguras y mantener el apoyo a las comunidades como una forma de contribuir a la recuperación de las regiones afectadas por el terremoto del 10 de agosto.

Hace siete años, María Alejandra Rojas Cáceres, guía y representante legal de De Ruta con Aleja, encontró en el turismo comunitario una forma de recorrer Colombia y, al mismo tiempo, apoyar a las comunidades que abren sus territorios a los visitantes.
Esta santandereana encontró en cada destino un rostro, historias, sabores y una forma distinta de entender nuestra tierra.
En 2022, esta apuesta la llevó hasta Juanchaco, Buenaventura y Cali, en el Valle del Cauca. Destinos que hoy enfrentan las graves consecuencias del terremoto de magnitud 7,4 del pasado 10 de agosto.
Desde 2023, sus grupos han regresado dos veces al año a esta zona. En el Valle del Cauca han trabajado con comunidades que hicieron del turismo una fuente de ingresos y una forma de mostrar sus raíces. Son más de 80.000 familias las que viven directa o indirectamente del turismo, según la Secretaría de Turismo de ese departamento.
“Lo más bonito del turismo comunitario es que es un gana a gana”, cuenta Alejandra. El trabajo directo con las comunidades permite que la retribución económica llegue a quienes reciben a los visitantes, mientras los viajeros encuentran experiencias genuinas construidas desde las historias y saberes de cada territorio.
“Se aprende a valorar lo que para nosotros está tan normalizado. Son personas que son muy felices con tan poco. Entonces, también es una forma de llenar ese corazón, de conocer más nuestro país y nuestras raíces; de escuchar, de primera mano, sus leyendas, sus costumbres, sus remedios”, explica María Alejandra Rojas.
El terremoto cambió las condiciones de esos destinos. Alejandra cuenta que varias comunidades con las que ha trabajado estos años lo perdieron todo, y otras tienen que hacer frente a las graves afectaciones de sus viviendas y espacios fundamentales para desarrollar sus actividades económicas.
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La afectación de la infraestructura alcanza a guías, transportadores, restaurantes y pequeños negocios que dependen de la llegada de visitantes.
Viajó en medio de la emergencia y encontró lugares vacíos. A la incertidumbre por el estado de las vías se sumaron rumores sobre seguridad y dudas entre los turistas acerca de las condiciones para llegar o permanecer en estos territorios.
“Estas comunidades necesitan tiempo para recuperarse, pero también necesitan que no los olvidemos. Necesitan que los sigamos apoyando mediante el turismo. Esto puede ser una herramienta importante para su recuperación, siempre y cuando se haga de manera responsable y en el momento adecuado. Si no hay turistas, no van a poder trabajar para recuperarse de esta situación”, señala Alejandra, quien también está recibiendo donaciones a través de De Ruta con Aleja para hacerlas llegar directamente a las familias afectadas.
El gremio ha hecho un llamado urgente a no cancelar los viajes a estos destinos, pues es una forma clave para ayudar a las familias. La Asociación Colombiana de Turismo Responsable, Acotur, recomendó consultar información oficial y verificar directamente con cada prestador las condiciones del destino antes de cancelar o modificar un viaje.
De acuerdo con el monitoreo del gremio, el 63,6 % de los empresarios turísticos en las zonas afectadas manifestó estar operando con normalidad. Otro 18,2 % reportó una operación parcial y solo el 9,1 % señaló tener algunas restricciones.
“En momentos como este es fundamental contar con información precisa y diferenciada sobre cada territorio. Donde las condiciones permiten continuar con la operación turística, el llamado es a mantener los viajes y apoyar a los empresarios locales como una manera de contribuir a la recuperación de las regiones. El turismo genera empleo, moviliza economías locales y conecta a múltiples actores de la cadena de valor”, señaló Laura Durana, presidenta ejecutiva de Acotur.
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Alivios para las empresas turísticas
Tras la emergencia, la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo, Anato, pidió al Gobierno Nacional medidas extraordinarias para proteger a las empresas y los empleos del sector en las zonas afectadas.
El gremio solicita alivios tributarios, líneas de crédito y mecanismos de apoyo al empleo y la nómina, como el Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF).
“El turismo sostiene miles de empleos y familias en las regiones. Por eso necesitamos medidas que protejan el tejido empresarial y permitan mantener los puestos de trabajo, especialmente en los territorios más afectados. Viajar, cuando existen las condiciones para hacerlo de manera segura, también puede ser una forma de apoyar la reconstrucción. Mantener el turismo activo ayuda a que las economías locales sigan funcionando”, afirmó Paula Cortés Calle, presidenta ejecutiva de Anato.
El 19 de agosto, el Gobierno Nacional declaró, mediante el Decreto 1261 de 2026, el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica por grave calamidad pública en 15 departamentos: Antioquia, Caldas, Cauca, Chocó, Quindío, Cundinamarca, Risaralda, Huila, Valle del Cauca, Tolima, Putumayo, Norte de Santander, Bolívar, Nariño y Sucre, por 30 días.
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El Gobierno abrió la posibilidad de establecer subsidios para el sector dentro de las medidas asociadas a la emergencia. Por ahora, no se han expedido normas o lineamientos específicos que definan cómo, cuándo y bajo qué condiciones llegarían esos alivios.
En caso de establecerse subsidios para el sector, Fontur aparece como la entidad llamada a canalizar estos recursos hacia las zonas afectadas, de acuerdo con el marco planteado para la atención de la emergencia.
“Se requiere la adopción de medidas que permitan acceder a líneas de crédito de emergencia con condiciones no previstas hoy en la regulación financiera (tasas subsidiadas, periodos de gracia extraordinarios) para microempresas de los departamentos afectados; suspensión excepcional de sanciones por incumplimiento de obligaciones de protección al consumidor y de defensa comercial derivadas de la fuerza mayor; y destinación extraordinaria de recursos del Fondo Nacional de Turismo (Fontur) fuera de sus fines ordinarios para subsidiar temporalmente la operación hotelera en las zonas declaradas en calamidad”, reza el decreto.
¿En qué estado se encuentran los aeropuertos del país?
Según información difundida por Acotur, con actualización al 18 de agosto, tres aeropuertos están operando con afectaciones controladas y algunas restricciones: Aeropuerto Nacional La Nubia, que sirve a Manizales, Aeropuerto Internacional El Edén, que sirve principalmente a Armenia y el Aeropuerto Gerardo Tovar López terminal aérea ubicada en Puerto de Buenaventura.
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Se encuentran cerrados: el Aeropuerto Internacional Matecaña, que sirve a Pereira, el Aeropuerto Santa Ana, ubicado en Cartago y El Aeropuerto Nacional Guillermo León Valencia, que presta servicio a Popayán.
Con respecto a esta última terminal aérea, la Aeronáutica Civil entrega constantemente reportes a través de redes sociales, debido a la Alerta Naranja del volcán Puracé reportada por el Servicio Geológico Colombiano.
El resto de terminales aéreas del país operan con normalidad.


















