El acuerdo de paz en Colombia, se enfrenta ahora al gran reto de afianzar una “presencia del Estado”, asegura el secretario general de la ONU, António Guterres.

Publicado por: EFE
El acuerdo de paz en Colombia, que el 24 de noviembre cumplirá cinco años, se enfrenta ahora al gran reto de afianzar una “presencia del Estado que aún no es lo bastante fuerte en todas las áreas del país”, asegura el secretario general de la ONU, António Guterres, quien cree que “hay motivos para celebrar este aniversario”.
Guterres señaló que ese proceso avanza positivamente tanto por “el esfuerzo comprometido del Gobierno” colombiano como la “voluntad de integración” mostrada por el liderazgo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, ahora convertidas en el partido Comunes.
Le puede interesar: AI pide a Colombia respuesta robusta para seguridad de defensores de DD.HH
“Y no hablo solo de la Policía o la Administración, sino de la salud, la educación y todos los servicios públicos necesarios para el funcionamiento de una sociedad”, dijo al evocar una visita anterior a Colombia donde le alarmó la ausencia de todo tipo de instituciones.
“Creo que hoy se está progresando en el sentido de afirmar el Estado en todo el territorio, pero aún estamos lejos de una presencia total, y esto crea dificultades al Gobierno y a las Farc”, insistió al recordar que este era “un conflicto político con conexiones con el narcotráfico”.
Tentaciones del narcotráfico
Guterres califica de “admirable” el hecho de que “un número muy significativo de personas (de los 13.000 combatientes que tenían las Farc) han encontrado modos de vida alternativos e interesantes”, y ello pese a que “la integración en la vida civil de una persona que no ha hecho otra cosa que combatir presenta siempre muchas dificultades desde el punto de vista sicológico y social”.
Entre estas dificultades, una de las mayores es la que supone lo que Guterres llamó “las tentaciones” que para estos desmovilizados y las poblaciones campesinas de amplias áreas del país ofrece el narcotráfico, unas mafias que tratan de frenar las campañas de erradicación de la hoja de coca.
Justicia transicional
El secretario general de la ONU elogió el modelo colombiano de reconciliación creado tras el proceso de paz: “Debe ser el sistema de justicia transicional más avanzado del mundo, no conozco ningún otro proceso similar con una visión tan global de justicia, verdad, reparación y no repetición”.
Guterres dijo que con su viaje quiere expresar “su enorme admiración por todo lo que se ha logrado” y su “sentimiento profundo de solidaridad con Colombia”.
1. Las negociaciones: Antes de este acuerdo casi todos los presidentes colombianos habían tratado sin éxito de negociar con la guerrilla, sobre todo por la falta de voluntad política real de las partes. El 4 de septiembre de 2012 el entonces presidente Juan Manuel Santos anunció las primeras “conversaciones exploratorias”, que comenzarían en octubre en Oslo para continuar, si hubiera voluntad, en La Habana con una guerrilla que llegaba a la mesa de diálogo muy debilitada por las ofensivas militares realizadas en los años anteriores.
2. La firma y el polémico Referéndum: El 23 de septiembre de 2015, Santos viajó a La Habana para anunciar que se había alcanzado un acuerdo para “lograr el máximo de justicia posible para las víctimas”, y protagonizó un histórico apretón de manos con el entonces jefe de las Farc, Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’.
Finalmente, el Gobierno y las Farc firmaron el 26 de septiembre de 2016 en Cartagena, ante la comunidad internacional, un acuerdo de seis puntos “para sentar las bases de una paz estable y duradera”, que debía ser sometido a referendo para su firma definitiva.
3. El Acuerdo: El acuerdo contenía seis puntos, centrados en la reforma rural integral para un mejor reparto de la tierra, uno de los causantes del alzamiento en armas de la guerrilla comunista; la participación política, que daba a los exguerrilleros diez escaños en el Congreso por dos legislaturas, y el fin del conflicto, que hablaba sobre cómo iba a ir la desmovilización.
4. Falta de compromiso: El acuerdo echó a andar, pero en 2018 Iván Duque, del partido Centro Democrático, principal opositor del acuerdo, ganó las elecciones presidenciales. Su Gobierno impulsó un programa de “Paz con legalidad” que ha intentado adaptar el acuerdo. Ha habido avances en sustitución de cultivos, que cada vez más se desmoronan y solo se han comenzado los planes alternativos en 8 de los 52 municipios.
Además, desde la firma de paz ha habido un resurgimiento de la violencia contra líderes sociales y defensores de derechos humanos, fruto, en gran medida, de la reconfiguración de grupos armados y el surgimiento de disidencias de las antiguas Farc.















