El redactor deportivo de Vanguardia Ángel Oswaldo Contreras Sabogal falleció en la madrugada de este lunes, luego de luchar por más de dos meses contra la COVID-19 en la UCI de la Clínica Foscal de Floridablanca.

Publicado por: Hernando Santos
“El hombre perfecto”, así describió Isabel Pava a su esposo, el periodista deportivo de Vanguardia Oswaldo Contreras, quien falleció en la madrugada de este lunes en la Clínica Foscal de Floridablanca, tras luchar contra la COVID-19 por más de dos meses.
El hijo de Ana Josefa Sabogal y Juan de la Cruz Contreras, un hombre noble, pero fuerte, perdió la batalla contra el coronavirus. Lo enfrentó de forma estoica durante casi 60 días, pero a las 2:45 a.m. de este lunes 8 de febrero su corazón latió por última vez.
Isabel, a quien Oswaldo conoció en un salón de belleza cuando ella trabaja allí, lo acompañó durante los últimos 14 años. “Nunca tuvimos una discusión fuerte, era un ser noble, tierno, amoroso. Yo le decía a Diosito que ‘Pito’, como le decía de cariño, era el hombre perfecto, él siempre supo hacerme feliz”.
Su compañero de batallas durante los últimos 10 años, Néstor González, periodista deportivo de Vanguardia, se refirió así a su amigo: “Hay un libro para escribir de él, pero en estos momentos solo me queda agradecerle a la vida por conocerlo. Mis condolencias para su esposa, madre, hermanos, sobrinos y demás familiares, a quienes siempre tenía presentes”.
Nadie sabía más del deporte de las bielas que él. Sus colegas le decían de cariño la ‘biblia del ciclismo’. Amaba a su ‘Santafecito lindo’, era fanático de Roger Federer, pero su ídolo más grande siempre fue el pedalista belga Edouard Louis Joseph Merckx, más conocido como El Caníbal, Eddy Merckx, por sus excepcionales condiciones para correr en todos los terrenos.
El hermano de Juan Rubén, Luz Mariela y Édgar, era un hombre devoto, al igual que toda su familia. La Virgen y el Divino Niño siempre lo acompañaron. Lo que hacía se lo entregaba a Dios, sabía que nada, ni siquiera la muerte, era más grande que su voluntad.
“Lo recordaré por su gran devoción a la Virgen, la misma que conservo en mi escritorio, en una medalla y estampita que él me obsequió”, señaló Luisa Ruiz, amiga y compañera de Ángel Oswaldo.
Su jefe, Diana Saray Giraldo, directora de Vanguardia, lo recuerda como un hombre maravilloso, noble, bondadoso. Con un corazón enorme. “Nos enseñó muchas cosas, era un gran profesional, pero sobre todo era un gran ser humano. Lo vamos a extrañar mucho”.
No tuvo hijos, pero decía que tenía la mejor esposa del mundo, la amaba con el alma. Le apasionaba su trabajo, adoraba a su familia y cuidaba a sus amigos. La bondad siempre fue su mayor virtud durante los 51 años en los que honró a este mundo con su presencia.
“Fue un enamorado eterno de su esposa, Isabel, a quien con cariño llamaba ‘cosonón’. En todo momento estaba pendiente de su familia, con sus llamadas o las historias de su padre, su ídolo y quien le dejó un gran vacío en el corazón; a su mamá, a su abuela, hermanos y sobrinos siempre los tuvo presentes”, manifestó Néstor.
Este redactor, a quien le correspondió escribir estas palabras, también lo recuerda como un hombre valiente, sereno, frentero, amable y divertido. “No me cabe duda que la virgencita ya lo tiene a su lado escuchándole sus historias de ciclismo, las que nunca se cansó de contar. En la tierra nos quedamos los que lo vamos a extrañar, a los que nos dejó un vacío en el corazón. Se lo encargamos a Diosito para que lo cuide, un ser así ya tiene su pedacito de cielo ganado”.
Las exequias se realizarán en la funeraria San Pedro en una fecha por definir. Desde este diario enviamos nuestras condolencias a su esposa, madre, hermanos y demás familiares. En esta página, su espacio por más de 20 años, lo vamos a extrañar. ¡Buen viento y buena mar!, Oswaldito.















