El exjugador de la NBA recordó la pobreza, la falta de un hogar estable y las dificultades que enfrentó antes de convertirse en una de las grandes figuras del baloncesto mundial.

Mucho antes de los campeonatos, las luces de la NBA y su reconocimiento internacional, Dennis Rodman tuvo que enfrentar una realidad completamente distinta.
El exbasquetbolista recordó los años de su juventud en los que vivió en condiciones de extrema pobreza y aseguró que el baloncesto terminó convirtiéndose en su principal oportunidad para cambiar de vida.
Durante una conversación con Dwight Howard en el espacio Above the Rim, en el marco de Fanatics Fest (Nueva York), Rodman habló abiertamente sobre una etapa que marcó su personalidad y su posterior carrera profesional.
“He estado sin hogar durante cuatro años, en la calle. Sé lo que se siente”, relató el exjugador.
Rodman explicó que crecer en viviendas públicas y sin una estructura familiar estable lo expuso a diferentes riesgos. Según su propio testimonio, durante aquellos años tuvo que convivir con situaciones que pudieron llevarlo por caminos completamente diferentes.
“Al vivir en las viviendas públicas, podría haber muerto. Podría haber estado en prisión”, recordó.

El baloncesto cambió su camino
En medio de ese contexto, el deporte apareció como una posibilidad para escapar de las dificultades. Rodman aseguró que nunca comenzó a jugar pensando en convertirse en una celebridad o alcanzar la fama.
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Su objetivo era mucho más sencillo, encontrar una salida.
“Mi objetivo era salir ahí, jugar al baloncesto, esforzarme, tratar de salir del gueto y hacer algo con mi vida”, explicó.
La disciplina que encontró en las canchas terminó abriendo una puerta que parecía lejana. Su talento y su capacidad defensiva lo llevaron hasta el baloncesto profesional y posteriormente a convertirse en uno de los jugadores más reconocidos de su generación.
Detroit, el comienzo de su carrera
El punto de inflexión llegó con los Detroit Pistons, franquicia que le brindó la oportunidad de ingresar a la NBA.

“Detroit me dio mi oportunidad. Le debo mucho a Detroit”, manifestó Rodman al recordar aquella etapa.
Con los Pistons comenzó a construir la carrera que posteriormente lo llevaría a jugar para San Antonio Spurs, Chicago Bulls, Los Angeles Lakers y Dallas Mavericks.
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Su etapa más recordada llegó con los Bulls, donde compartió vestuario con Michael Jordan y Scottie Pippen y fue pieza fundamental de una de las grandes dinastías de la historia de la NBA.
Una personalidad que rompió esquemas
Rodman también habló de su infancia y de cómo la ausencia de referentes masculinos influyó en su manera de construir su personalidad.
Con el paso de los años, su particular forma de vestir, sus cambios de apariencia y su actitud desafiante frente a las convenciones sociales se convirtieron en parte de su identidad pública.
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El exjugador reconoció que muchas veces fue incomprendido, pero defendió siempre su derecho a expresarse de acuerdo con sus propias convicciones.
Más allá de los títulos y de la fama que alcanzó en el baloncesto, Rodman considera que su mayor victoria fue haber encontrado una salida a las dificultades que marcaron sus primeros años.

El día que Rodman vino a Bucaramanga
El viernes 24 de abril de 2015, Dennis Rodman visitó Bucaramanga para participar en un evento de exhibición y compartir con niños en el coliseo Vicente Díaz Romero.
La exestrella de la NBA generó expectativa, pero también polémica, ya que no jugó el partido y estuvo como director técnico de su equipo.
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Al final, los asistentes al encuentro salieron molestos del coliseo Vicente Díaz Romero de Bucaramanga luego de ver el partido entre Búcaros y el elenco de los ‘amigos’ de Rodman, siendo que el jugador no participó del encuentro y su equipo no estuvo a la altura de las circunstancias.











