Fútbol local
Domingo 12 de agosto de 2012 - 12:00 AM

‘Pipas’ el ferroviario

Una calurosa noche en el pacífico colombiano el América de Cali jugó un partido amistoso en el ‘Pascual Guerrero’ contra el Orión, un equipo costarricense, y los ‘diablos rojos’ ganaban fácil cinco a cero.

Publicado por: FELIPE ANTONIO ZARRUK D.

Para el segundo tiempo el equipo ‘tico’ empató el juego con cinco anotaciones de ‘pipas’ Cordero, un delantero del equipo centroamericano, y esa misma noche por las calles del barrio San Fernando, el pequeño Álvaro Solarte Lucumí salió gritando a pulmón herido que él era ‘pipas’ Cordero y así se bautizó y quedó de manera definitiva para los que lo vieron como hincha de ‘la mechita’ y los que lo observaron como jugador del Deportivo Cali del Atlético Bucaramanga.  Don Álvaro nació en Jamundí, tierra del delicioso cholao, en el hogar de don Vitaliano y doña Balbina, quien junto a tres hermanos más se criaron con el sueldo de un empleado de los saqueados ferrocarriles nacionales.  Su fecha de nacimiento indica que el 16 de mayo de 1932 una partera sudorosa tomó el cuerpo de Solarte Lucumí (con esos apellidos no podía ser bogotano) le dio su palmadón y este diminuto bebe color betún pegó un alarido que despertó a medio pueblo a eso de las 10 de la noche cuando en aquellas épocas los pobladores de cualquier caserío se acostaban con las gallinas.  Se crió como todos... con sacrificio, sudor y lágrimas de un humilde hogar que le enseñó a este caballerazo del fútbol el camino de la honradez y la lealtad personal y deportiva.  
Cuando era un adolescente se encontró con don Carlos Peucelle (palabras mayores en el fútbol) quien lo vio jugar en la cancha de la 50 con primera en la ciudad de Cali y de allí dio el salto al equipo ‘azucarero’ en compañía de grandes jugadores como los argentinos Camilo Cervino, Ómar Ayala (quien jugó en el Bucaramanga) y el peruano Alfredo Huaranga Daga de quien dicen era todo un crack.  Poco después de jugar como lateral izquierdo en el Cali al igual que su hermano Víctor, ‘pipas’ queda libre ya que el onceno verdiblanco declina su participación de los torneos colombianos durante dos años y entonces don Norberto Juan Peluffo viaja a Cali a ver jugadores para traerlos al Atlético ya que el Bucaramanga reaparecería en Primera División y en ese “costalado” llegaron Alejandro Sinisterra, ‘cheque’ Ávila, Ferney Salazar, Vicente Pinillos y Eusebio Escobar...claro, asomando su oscuro rostro por un huequito del costal venia Álvaro ‘pipas’ Solarte.  El único que se quedó fue él y para siempre, ya que aquí conoció al amor de su vida...doña Esperanza Vanegas con quien formó un hogar hermosísimo en el barrio Diamante Dos  con cuatro anotaciones sin igual: Álvaro Júnior, Nancy, Claudia Liliana y Normita.  Don Álvaro se retiró del balompié activo y se dedicó a ser técnico de nuestras selecciones Santander  consiguiendo sub campeonatos juveniles en Barranquilla, Ibagué y Pereira y fue campeón con la selección de mayores de nuestro departamento en los inicios de los 70 en la ciudad de Cúcuta con jugadores como Rafael de Jesús Agudelo, entre otros.  Fue técnico del Bucaramanga en varias oportunidades apagando incendios ajenos y en propiedad en el año 78 con jugadores como Ómar Valentín Vargas, Mario Rubén Mendoza, Héctor Mario Lamberti,  Roberto Ómar di Placido (todos argentinos), Eduardo Guillio, ‘nano’ Prince, ‘cabezón’ Ramírez, ‘bombillo’ Castro, Humberto Mendoza y muchos más haciendo esa temporada del conjunto ‘leopardo’ un equipazo.  Además puso a debutar a Nelson ‘paquetico’ Riveros. En su narración lenta y sin vacilaciones manifestó que los mejores jugadores santandereanos de todos los tiempos fueron ‘cuca’, ‘papo’ Flórez, Carlomán Ávila y Alfredo ‘el pirata’ Ferrer.  Y que el más extraordinario que él vio en su vida se llama... Américo Montaninni. Se dedicó en sus últimos años a dirigir el Atlético Santander y a sacar jugadores al profesionalismo como Sherman Cárdenas y Humbertico Mendoza.  Sin embargo, los campanazos del organismo  se le reflejaron en una arritmia cardiaca que lo dejaron estacionado en su preciosa casa del Diamante Dos malcriando nietos y sonriéndole a cada amanecer.  A propósito esa casa casi la pierde porque se fue en 1982 al Mundial de España apoyado por algunos directivos de Bucaramanga de esa época quienes lo dejaron embalado y casi se va por la alcantarilla el esfuerzo de toda su vida.  Por eso hoy querido ‘pipas’ te queremos enviar un abrazo nostálgico lleno de algunas lágrimas de alegría porque gracias a Dios estas bien y decirte que eres todo un señor de envidiable honestidad a toda prueba.  Ojalá todos pudiéramos salir gritando por las calles de ese bello barrio que limita con la autopista y el barrio San Luis que queremos ser como ‘pipas’, que queremos ser como tú...el hijo del ferroviario.

Publicado por: FELIPE ANTONIO ZARRUK D.

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