El júbilo que desató el Atlético Bucaramanga al coronarse campeón el 15 de junio de 2024 llegará ahora a la pantalla grande: un documental de 77 minutos revive la inolvidable fiesta de los hinchas, aunque todavía espera apoyo para estrenarse en cines.
Publicado por: Alberto Donadio
Si los aficionados se emocionaron cuando el Atlético Bucaramanga ganó el campeonato el 15 de junio de 2024, algo muy parecido va a pasar cuando vean el documental sobre ese triunfo. Esa es la noticia buena. Es un film de 1 hora y 17 minutos en que no aparecen los futbolistas ni juega el equipo. Los protagonistas son solamente los hinchas y la celebración apoteósica que vivió Bucaramanga ese día.
Dirigida por Daniel J. Parra, y realizada junto a la productora Jane Chávez, esta producción ya ha sido seleccionado en festivales de cine nacionales e internacionales, y ahora sus creadores buscan el apoyo de los sectores público y privado, así como de todos los hinchas, para llevar pronto la película a las salas de cine. Esa es la noticia mala: todavía el film no se puede mostrar en público.
“Aún no tenemos la capacidad financiera para que una película de estas características pueda llegar pronto al público en general”, dice Parra. Llevar una película a salas de cine genera costos importantes y requiere trámites legales. Le puede interesar: Especial del título del Atlético Bucaramanga
#YoEstaba Recordando la estrella con los que pudimos estar y en memoria de los que en 75 años de espera no la vieron ⭐🔰 video de: @juanortegaph ¿Dónde estaba aquel 15 de junio de 2024 en el momento justo cuando Aldair Quintana, arquero de Atlético Bucaramanga, le ataja el penalti a Julián Millán, de Santa Fe, que significó la primera estrella del ‘auriverde’? En este emotivo video recordamos, con el ojo aguado, con hinchas, periodistas, dirigentes y jugadores, aquel momento que está guardado en un espacio especial del corazón de los fieles seguidores del ‘Leopardo’.
Publicada por Vanguardia en Sábado, 14 de junio de 2025
Hasta ahora, la película ha tenido varias proyecciones, como la que se realizó en un festival de cine en Ciudad de México y la de la Cinemateca de Bogotá, donde la sala se llenó por completo de hinchas del Atlético Bucaramanga. Adicionalmente, se hizo una función especial para los personajes del documental y un público específico en el Teatro Santander, en conmemoración del primer aniversario de la estrella del equipo. Este evento, que tuvo un aforo de alrededor de 800 personas, fue posible gracias al patrocinio de empresas y entidades como Ventanar, la Unab, Supermercados Más por Menos, Financiera Comultrasan, Fuller Pinto, Implandent, Crezcamos, Eme Ingeniería, la Gobernación y la Alcaldía de Bucaramanga, entre otros.
“Gracias a estos patrocinadores pudimos hacer realidad una inolvidable proyección en el Teatro Santander. Los hinchas lloraban al ver la película, se reían, aplaudían, gritaban. Pudimos documentar un hecho histórico de Bucaramanga”, afirma el director.
La película se llama “El Último Campeón”. Todos los equipos tradicionales o fundadores del fútbol colombiano habían ganado el campeonato al menos una vez, salvo el Atlético Bucaramanga. Por eso no puede haber otro equipo que sea el último campeón y por eso el A.B. va a ser siempre el último campeón.
Daniel Parra recuerda que cuando fue a guardar en el computador las primeras escenas que filmó sabía que las debía guardar como “El Último Campeón”. Lo que no sabía era que el A.B. iba a ser campeón cuando empezó a filmar en abril de 2024. Pero su intuición fue profética.
Durante las primeras grabaciones, Daniel Parra se dio cuenta de lo difícil que sería llevar a cabo una producción de esas dimensiones sin tener los recursos necesarios. Su compañera, Jane Chávez, una productora con la que ya había trabajado en otros proyectos, se convirtió en una aliada crucial. Aunque tampoco contaba con el dinero para el proyecto, se las ingenió para conseguir todo lo que el director requería.
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Toda la película transcurre en Bucaramanga. Parra grabó 15 horas y habló con hinchas durante nueve partidos. A veces en el estadio tenía dos cámaras para filmar continuamente y capturar el momento en que los hinchas saltaban por un gol o se agarraban la cabeza por un gol en contra.
“El film habla de hinchas. Siempre quise hacer una película de Bucaramanga. Crecí en el Norte. Quería contar una historia de la ciudad”, dice Daniel Parra. “No teníamos dinero, pero empezamos a pedir ayuda a amigos: que nos prestaran transporte, que nos donaran accesorios de grabación que nos hacían falta. Le pedimos a compañeros de trabajo y estudiantes de la UNAB que nos ayudaran a grabar en los momentos en que necesitábamos más personal. Muchas veces solo estábamos Jane y yo con la cámara en mano. Ella me dijo que se encargaría de la logística para que yo solo me concentrara en llevar a cabo la idea que tenía para la película”, cuenta el director.
Parra grabó en distintos lugares de la ciudad, documentando lo que se vivía no solo en el estadio, sino en varios sectores del área metropolitana. El director decidió que la película sería narrada desde la perspectiva de diferentes hinchas, recolectando testimonios donde la cámara grababa durante los 90 minutos de los partidos para capturar las reacciones genuinas. La película logra mostrar claramente ese arduo trabajo de estar al acecho de las espectaculares reacciones al gritar un gol o de la incertidumbre en sus rostros ante los goles del equipo contrario.
La primera escena se grabó con tres cámaras. En ella Simeón Fuentes, de 60 años y llamado ‘Moncho’, aparece con dos hijos en su apartamento mientras siguen un partido en la televisión. El director lo conoció una semana antes de empezar a filmar. Moncho, que siempre ha sido enemigo de los tatuajes, promete tatuarse una estrella si el Bucaramanga gana el campeonato. Al final del documental ‘Moncho’ muestra orgulloso la estrella que le tatuaron en el pecho.

Daniel Parra pagó de su bolsillo el transporte, la alimentación y la cerveza que se tomó con los barristas a los cuales convenció para que aparecieran en el documental. Con drones se hicieron las espectaculares imágenes aéreas, incluyendo una desde el puente de Provenza, cuando el Bucaramanga le ganó 3-1 al Pereira. “No había dinero para pagarle a nadie. No había dinero para boletas. Esta película se hizo de la mano de Dios”, señala Parra.
El día que el A.B. jugaba el primer partido de la final contra el Independiente Santa Fe, Daniel Parra no tenía boleta para entrar al estadio a filmar a los hinchas. La boleta revendida en occidental alta valía 500.000 pesos.
El partido era a las 6:00 de la tarde. “No tenía dinero para una boleta tan costosa”, anota Parra. Su compañera Jane Chávez, se enteró de que alguien que venía de Estados Unidos a ver el partido perdió la conexión y no pudo llegar a Bucaramanga. Ese viajero le regaló la boleta a Daniel Parra. Por primera vez él pudo filmar en esa tribuna.
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Daniel Parra, de 33 años, se inició como fotógrafo, el oficio de su mamá, Otilia Parra. Ella, nacida en el municipio de San Andrés, levantó a cinco hijos sola, tomando fotos en grados, bautizos y primeras comuniones en el barrio donde vive la familia, Villa Rosa, al norte de Bucaramanga. La hermana mayor de Daniel, Sary, es fotógrafa profesional. Un hermano mayor es policía, el otro es fisioterapeuta en Estados Unidos y el hermano menor se dedica a hacer videos.
Al terminar el bachillerato Daniel prestó dos años de servicio militar, entre 2010 y 2012. Estuvo cinco meses en San Vicente de Chucurí y tal vez lo habrían enviado al Putumayo. Recuerda que no quería “tener que matar a nadie o que alguien me dispare a mí”. Gracias a que su hermano mayor trabajó en la escuela de carabineros de la provincia de Vélez, pudo terminar allí su servicio militar como auxiliar regular.
“Recuerdo que a mis 18 años hacía polígonos con diferentes armas y ejercicios agotadores en el frío de Vélez”, cuenta Daniel. “Pero lo que más recuerdo es que me llamaban ‘el fotógrafo’.” Su hermana le había enviado una pequeña cámara digital para que tomara fotos, tal como lo habían hecho sus hermanos mayores cuando prestaron servicio militar. En sus ratos libres, Daniel les tomaba fotos a sus compañeros para que las enviaran a sus madres con dedicatorias. De esta forma, ganaba unos pesos.
Después del servicio militar, Daniel y su hermana Sary montaron un local de fotografía en Piedecuesta. Sin embargo, el negocio apenas generaba para pagar el arriendo. Daniel se matriculó en Ingeniería Ambiental en las Unidades Tecnológicas de Santander (UTS), mediante un crédito educativo. Mientras tanto, empezó a trabajar como realizador audiovisual en eventos sociales, aprendiendo por su cuenta a grabar y editar videos por internet. Le iba muy bien pero después de cinco semestres de estudio, tomó la decisión de hacer lo que quería: Renovó el crédito educativo y a los 24 años empezó a estudiar Artes Audiovisuales en la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB). “La universidad me abrió las puertas, sin esos aprendizajes no hubiera tenido la capacidad de hacer esta película”, afirma Daniel Parra.
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En los últimos semestres de la carrera, Parra trabajó como operador de cámara en la película documental Pablus Gallinazo, una producción de Caracol TV y Dago García que se estrenó en cines en 2022. Al graduarse, continuó trabajando en diferentes proyectos que han sido emitidos en televisión nacional junto a otros realizadores. Su trabajo más reciente fue como montajista y director de fotografía en una serie documental dirigida por Alberto Gómez Peña sobre el antiguo pueblo de Los Yariguíes, en la que participaron el pintor Jorge Mantilla Caballero y el escultor Román Prada.
Daniel Parra estuvo a punto de parar la filmación, por falta de plata. Pensó varias veces en irse a Estados Unidos, porque no tenía trabajo. Su colega Jane Chávez le decía que allá iría a lavar loza. “Hubo momentos en los que era muy difícil continuar por problemas de dinero, ya que no he tenido un trabajo estable durante mucho tiempo, y son instantes donde sientes que el espíritu se quiebra”.
Un día Daniel Parra había decidido no seguir con la película, pero entró a una tienda cerca al estadio a comerse una papa rellena con una limonada. En el vaso de plástico en que le sirvieron la limonada alguien escribió con marcador: Si no vas por todo, ¿a qué vas? Ese día salió decidido a continuar.
Otilia Parra vio la película en el Festival de Cine de Ciudad de México con Daniel, con Sary y con su hijo menor.
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El festival les costeó los pasajes y la estadía. “Para mi mamá es un orgullo muy grande. Buscaba que mi mamá viera lo que soy capaz de hacer”, dice Daniel Parra.
El director le apostó al triunfo del A.B. y ganó. Tiene un regalo para entregarle a la hinchada del equipo, adicional a la copa que los aficionados fueron a ver en el Centro Comercial Cacique después de hacer fila durante horas. Envío desde aquí un mensaje a Win Sports: vean la película y apoyen a Daniel Parra. Envío también un mensaje a todos los que lo puedan ayudar. Entre los miles de hinchas tiene que haber algunos cuyas influencias hagan el milagro de mostrar la película en los cines de Bucaramanga.
Ojalá la espera sea de meses, no de 75 años.

















