Aunque es el país más pequeño del mundo, sus desafíos económicos son enormes. El papa buscó controlar el gasto y aumentar las donaciones, a pesar del malestar entre los cardenales.

Publicado por: Laura Juliana Flórez
Enclavado en el corazón de Roma, el Vaticano no solo es el centro espiritual de millones de católicos, sino también un estado con retos económicos importantes. Actualmente la Santa Sede atraviesa una compleja situación financiera que podría traducirse en un déficit de hasta 87 millones de dólares, según estimaciones internas.
A pesar de contar con alrededor de 246 residentes permanentes, el Vaticano maneja un presupuesto cercano a los 400 millones de dólares anuales, provenientes principalmente de donaciones, propiedades en alquiler y la venta de entradas a los Museos Vaticanos. Lea también: ¿Sueña con tener vivienda propia y tiene menos de 28 años? Esto le puede interesar
Una economía discreta bajo tensión: el papa impone orden en las cuentas

Desde 2021, el papa Francisco tomó medidas para contener los gastos y equilibrar las finanzas. Entre las más polémicas se encuentran el recorte salarial a los cardenales, que ya se había aplicado en tres ocasiones, y una orden clara emitida en 2024: lograr un presupuesto sin déficit.
Incluso, apenas tres días antes de ser hospitalizado por una neumonía, el papa ordenó la creación de una comisión especial para incentivar nuevas donaciones, una estrategia con la que esperaba aumentar los ingresos externos y aliviar la presión sobre las arcas vaticanas. Lea también: Tras un año ‘dorado’: ¿qué viene para el cacao en Santander?
Las decisiones del pontífice no fueron bien recibidas por todos. Algunos de los cardenales más influyentes mostraron su desacuerdo con los recortes y con la búsqueda activa de financiación fuera del Vaticano. La tensión dentro de la jerarquía eclesiástica aumentó, reflejando el malestar por las nuevas restricciones económicas.
Parte del malestar también está relacionado con la manera en la que se pidió revisar el modelo de financiación de la Santa Sede, que depende en buena parte del Óbolo de San Pedro (el fondo oficial de donaciones al Papa) y de la gestión de unas 5.000 propiedades, en su mayoría ubicadas en Italia.
Un patrimonio invaluable, pero no cuantificable

Uno de los desafíos del Vaticano es que, a pesar de poseer activos de altísimo valor cultural y artístico, como la Capilla Sixtina o la Basílica de San Pedro, estas no pueden ser medidas en términos financieros tradicionales.
Analistas señalan que no existe una valoración contable real del patrimonio, ya que su valor simbólico, religioso y artístico lo hace incalculable. Ademá, el esquema tributario del Vaticano es altamente reservado, lo que impide conocer con precisión su estructura financiera o los detalles de su capital.
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Otro punto de presión es el sistema de pensiones del Vaticano. Aunque funciona como un esquema contributivo, es decir, se alimenta de aportes sobre los salarios, tiene una taza de cotización alta: cerca del 33% del sueldo, de los cuales un 24% es cubierto por la institución y un 9% por el trabajador. Lea también: Consulta laboral pondría sobrecosto del 30% a los comercios, advierte Fenalco
Esta estructura representa un compromiso financiero importante para una administración que intenta reducir su déficit.
El derecho a pensión se obtiene a los 65 años en el caso del personal laico y los 70 años para el personal religioso, lo cual también prolonga las obligaciones laborales de la Santa Sede.
Un pequeño Estado con grandes desafíos

En medio de reformas internas, tensiones con altos jerarcas y una economía frágil, el Vaticano enfrenta un momento crucial.
Con su llamado a reducir gastos, aumentar las donaciones y sanear las cuentas, el papa Francisco dejó claro que su apuesta era por un modelo financiero más austero y sostenible. Lea también: Petro plantea usar recursos de 4G y 5G para vacunas, pero enfrenta rechazo del sector
Pero lograrlo requerirá no solo de ajustes administrativos, sino también de voluntad política dentro de los muros del Estado más pequeño, y a la vez más influyente, del mundo.
*Con información de El Colombiano
















