Hay una fuerza laboral migrante que está siendo desaprovechada por obstáculos como la falta de identificación o validación de los títulos profesiones y conocimientos técnicos. Bucaramanga tiene una gran oportunidad para incluir a esta población en su tejido empresarial.

En Bucaramanga los hay por decenas. Migrantes o colombianos retornados con títulos profesionales como administradores de empresas, ingenieros o licenciados, pero que están trabajando en áreas poco afines a las carreras que estudiaron como en restaurantes, manejando taxis o, incluso, en el comercio informal.
También los hay con experiencia en soldadura, construcción o carpintería, pero las dificultades para validar esos títulos profesionales o esas habilidades o conocimientos técnicos les ha impedido acceder a un trabajo acorde a sus capacidades.
Esta es una de las principales conclusiones de un estudio de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Usaid, en el marco del programa Oportunidades sin Fronteras. Dicha investigación encontró, por ejemplo, que el mercado laboral para los migrantes en Bucaramanga se asemeja más al de ciudades como Bogotá y Medellín.
En estas capitales hay un mejor dinamismo económico, un mayor porcentaje de venezolanos trabajando en la formalidad, los migrantes ganan más y los índices de pobreza, aunque siguen siendo altos, son menores que en otros municipios.

Por el contrario, en ciudades como Santa Marta, Cartagena y Cúcuta, hay una mayor proporción de migrantes en la informalidad, las condiciones de pobreza monetaria de esta población es mayor y hay menos venezolanos con estudios técnicos o profesionales buscando empleo.
Para Francisco Espinosa, experto consultor, el estudio demuestra que hay un potencial enorme en Bucaramanga para vincular laboralmente a población migrante, especialmente porque la mayoría de los venezolanos que llegan están en el rango de 20 a 34 años y muchos tienen formación profesional y técnica. Le puede interesar:
Por ejemplo, las ciudades con mayor proporción de migrantes con educación superior son Bogotá (23 %), Medellín (18 %), Barranquilla (12 %) y Bucaramanga (10 %). Además, la capital santandereana es la que tiene el porcentaje más alto con educación media (57 %) y junto a Bogotá y Medellín está entre los que más tienen técnicos o técnicos profesionales. Le sugerimos: Más del 73 % de los migrantes no tienen acceso
Esto coincide con otro fenómeno, que la población de las principales ciudades del país está envejeciendo y cada vez hay más demanda de trabajadores jóvenes capacitados.
Publicidad
No obstante, barreras como la falta de identificación (no tienen Permiso Especial de Protección, Permiso de Protección Temporal, cédula de extranjería o visa vigente) o la ya mencionada dificultad para validar sus títulos profesionales han impedido que tengan acceso a mejores oportunidades laborales.

Migrantes sin documentación
El estudio encontró que uno de los problemas que enfrenta el trabajador migrante es la falta de un documento de identificación. Uno de cada cuatro migrantes está en esta situación. Esto les ha imposibilitado acceder, por ejemplo, a aspectos clave como una cuenta de ahorros, a los subsidios que entrega el Gobierno o validar su título profesional o técnico. Por ejemplo, tres de cada cuatro venezolanos no cuentan con un producto financiero.
Esto explica, por ejemplo, por qué los migrantes han terminado en su mayoría trabajando en la informalidad o vinculados con ‘contratos verbales’. Todo esto con un agravante, que así como el principal proveedor del hogar tiene dificultades para ingresar al mercado laboral formal, también les pasa a los otros integrantes del núcleo familiar. Le puede interesar: Guía para tramitar visa de residencia en Colombia desde Venezuela
Para Espinosa, aunque en el caso Bucaramanga la tasa de desempleo es más baja, en particular para los migrantes venezolanos, la desocupación es más elevada entre las mujeres: “Seguramente es una señal de que no están pudiendo vincularse al mercado laboral porque tienen que dedicarse a las labores del hogar, por ejemplo, a cuidar a los menores de edad”.

Validación de los títulos
Otro problema radica en que para validar un título se pide, no solo que el migrante tenga identificación, sino que cumpla ciertos requisitos o entregue algunos documentos como un certificado apostillado y validado ante el Ministerio de Educación.
En otras palabras, hay mano de obra calificada con conocimientos técnicos y profesionales que se están desaprovechando porque estas personas no han podido validar sus títulos profesionales ante el Ministerio de Educación Nacional.
Esto, además, también se da con la certificación de ciertos conocimientos o habilidades, como carpintería, soldadura, trabajo en altura o manipulación de alimentos, que son claves para sectores como los restaurantes, la construcción o la industria del calzado, por ejemplo. Le sugerimos: La búsqueda de empleo, un desafío para los colombianos retornados y los migrantes
Publicidad
Para Espinosa, “ahí pueden tener un papel muy importante como certificadores de competencias el Sena u otras organizaciones o entidades”.

Integración laboral
Bucaramanga es una ciudad atractiva para el trabajador migrante porque convergen varios hechos. Primero, la ciudad está teniendo un tejido productivo que cada vez se fortalece más, que es más diversificado, más especializado. Según Espinosa, “están apareciendo nuevas actividades económicas y nuevos servicios” y en el papel hay trabajadores migrantes capacitados para cubrir esos puestos de trabajo.
Esto coincide con unos buenos indicadores económicos que llevan a unas mejores condiciones para el trabajador migrante.
Para empezar, Bucaramanga es la tercera ciudad evaluada en el estudio con mayor proporción de migrantes trabajando con contratos escritos o formales (28,4 %). Bogotá tiene el mejor indicador (43,1%), seguido de Medellín (36,2 %). Si bien este indicador está lejos del ideal, sí está mucho mejor que el de otras ciudades como Barranquilla (11,5 %), Santa Marta (15,5 %) o Cartagena (18,1 %). Lea también: Emprendimientos que forjan el sector de las confecciones en Bucaramanga
Publicidad
De igual forma, en cuanto al sitio de trabajo, el 58 % de los migrantes en Bucaramanga está en una oficina, local fijo o fábrica, siendo este el segundo porcentaje más alto a nivel nacional, detrás de Cali (61 %) y empatado con Bogotá. El resto labora en su casa, en un vehículo, en la calle o en labores del campo, principalmente.
En cuanto a la remuneración económica, solo Bogotá y Medellín pagan en promedio más de un salario mínimo, pero la capital santandereana está en un tercer lugar, justo por debajo de esa línea, mientras que en las ciudades del Caribe el promedio de ingresos está cerca del medio salario mínimo.
Además, según el estudio, en Bogotá, Medellín y Bucaramanga se registraron los mayores aumentos del ingreso laboral en el último año, con una mejora en promedio que estuvo entre $200 mil y $400 mil.
Según Espinosa, la meta para lograr la integración económica de estos migrantes a la fuerza laboral de Bucaramanga está en “compaginar esas necesidades de las empresas santandereanas con la mano de obra calificada que hay entre la población migrante, lo que puede llevar a una integración económica y social más efectiva”.


















