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Lunes 03 de febrero de 2025 - 08:35 AM

Iluminar el camino empresarial: la historia de Gonzalo Jaimes Muñoz

Gonzalo Jaimes Muñoz es un visionario que deja huella en proyectos eléctricos, de energías sostenibles y de telecomunicaciones. Su familia, la música y los deportes son el bastión de este santandereano.

Gonzalo Jaimes Muñoz, un visionario de la ingeniería en Santander | Foto Marco Valencia / VANGUARDIA
Gonzalo Jaimes Muñoz, un visionario de la ingeniería en Santander | Foto Marco Valencia / VANGUARDIA

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Por unos segundos, el ingeniero Gonzalo Jaimes Muñoz viaja al 9 de abril de 2015. Era la inauguración del hoy conocido viaducto Alejandro Galvis Ramírez, en Bucaramanga.

A un lado de las autoridades locales y luego de una explicación final, Jaimes Muñoz tomó su celular y encendió de manera remota las 3.858 luces que le dieron color al grisáceo puente de 550 metros de largo.

Jaimes Muñoz, presidente de EME Ingeniería, lo define como un momento “orgásmico”. Era la consagración para una trayectoria que hoy supera los 44 años en el campo de la ingeniería eléctrica y las telecomunicaciones.

La ciudad tenía un nuevo inquilino que alumbraba las noches. Ahí estaba el sello de este visionario santandereano que se formó en el Instituto Técnico Dámaso Zapata y se graduó como ingeniero electricista de la Universidad Industrial de Santander, UIS.

Fue un trabajo milimétrico. Se requirió el oficio de topógrafos que, con su mira, indicaron el punto exacto en el que debía ir cada luminaria.

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Aunque invisibles para cualquier transeúnte o conductor, entreverados en el puente hay 6,2 kilómetros de fibra óptica que permiten iluminar esta obra.

A este ingeniero, nacido en Bolívar, Santander, le brillan los ojos cuando recuerda los cambios de colores en el puente que conecta a la Ciudadela Real de Minas con el Centro de Bucaramanga.

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Gonzalo Jaimes Muñoz, un visionario de la ingeniería en Santander | Marco Valencia /  VANGUARDIA
Gonzalo Jaimes Muñoz, un visionario de la ingeniería en Santander | Marco Valencia / VANGUARDIA

Todo comienzo tiene trabajo

Con martillo y cincel, Jaimes Muñoz y su socio de aquel entonces, Carlos Marín Valencia, empezaron a romper las paredes de la Notaría Tercera de Bucaramanga. Era 1979 y estaba en su año final como estudiante de ingeniería en la UIS.

Extraoficialmente, era la primera obra que EME Ingeniería tenía a su cargo, pues habían recibido el voto de confianza para hacer la remodelación de la red eléctrica de esa locación.

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“Nosotros abrimos regatas y pusimos cajas, como obreros. En últimas éramos técnicos”, recuerda Jaimes Muñoz con una sonrisa, aludiendo a sus estudios en el Dámaso Zapata.

Orgulloso de sus inicios empresariales, Jaimes Muñoz se mira las manos mientras cuenta aquellas jornadas de trabajo en las que alternaba los estudios con la obra. “Nos costó ampollas y lágrimas”, recuerda este visionario santandereano.

Fiel a su estilo desenfadado y conciso, Jaimes Muñoz recuerda que el éxito de una empresa no ocurre en un santiamén: lleva trabajo y está lleno de altibajos.

Por ejemplo, recuerda que el primer gran proyecto para su compañía llegó de la mano del ingeniero Rodolfo Hernández Suárez (q.e.p.d.). Con la empresa recién formada, el reconocido constructor le planteó que hiciera toda la red de distribución eléctrica para la urbanización Turbay Ayala, en Rionegro, Santander.

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“Chinos, denme un buen precio. Firme esta letra por si me quedan mal”, recuerda Jaimes Muñoz fueron las palabras del excandidato presidencial.

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Todo el dinero del proyecto se lo giraron antes de iniciar la ubicación de cables, postes y transformadores. Sin pensarlo, Jaimes Muñoz presenciaba el despegue de su sueño como ingeniero. “La dicha era infinita, apenas empezábamos”, dice el empresario.

Luego, como compañía, tuvieron a su cargo la instalación de las redes eléctricas de proyectos de vivienda en el área metropolitana de Bucaramanga, así como el manejo del alumbrado público.

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Los años 90 y principios del siglo XXI fueron “dorados” para Jaimes Muñoz: la expansión de las redes de telecomunicaciones y el servicio de televisión por cable le enseñaron la importancia de innovar y diversificar sus áreas de conocimiento.

Una guitarra en el centro de su oficina delata su pasión por la música y el canto. Con amigos y conocidos, Jaimes Muñoz entra en confianza para celebrar fiestas y encuentros sociales con su voz.

Con regularidad, entona boleros y baladas románticas al ritmo del rasgado de su guitarra. De ánimo desenfadado, Jaimes Muñoz reconoce que los deportes son uno de sus pasatiempos favoritos.

En sus tiempos de colegio llegó a ser incluido en la nómina de la selección Santander de voleibol y también de basquetbol.

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Gonzalo Jaimes Muñoz, un visionario de la ingeniería en Santander | Marco Valencia / VANGUARDIA
Gonzalo Jaimes Muñoz, un visionario de la ingeniería en Santander | Marco Valencia / VANGUARDIA

Actualmente, Jaimes Muñoz es un tenista aficionado que tampoco le pierde pista al Atlético Bucaramanga.

Su familia ha sido trascendental en sus días. En el camino empresarial, este visionario santandereano ha encontrado en su hijo, Gonzalo Andrés Jaimes Prada, un baluarte a nivel comercial.

Jaimes Muñoz tampoco se olvida de su infancia en el centro de la capital santandereana. Creció entre las paredes de la escuela Emigdio Benítez, que su madre, doña Marina Muñoz Téllez de Jaimes, tenía a su cargo; mientras que su padre, José Orlando Jaimes Gallardo, trabajaba en el recaudo de impuestos.

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En ese lugar vivió durante diez años, los cuales recuerda con algo de nostalgia.

Tal vez de allí viene su vocación y constante búsqueda del estudio, pues Jaimes Muñoz cuenta con cinco especializaciones en diferentes áreas.

De caminar firme, Jaimes Muñoz tiene algo claro en su filosofía de vida: siempre hay que buscar un equilibrio entre el trabajo, la familia y la recreación.

Gonzalo Jaimes Muñoz, un visionario de la ingeniería en Santander | Marco Valencia / VANGUARDIA
Gonzalo Jaimes Muñoz, un visionario de la ingeniería en Santander | Marco Valencia / VANGUARDIA

Los consejos de un Visionario

1. Buscar la felicidad: es importante buscar actividades en su vida profesional que lo hagan feliz. En esa medida, es necesario encontrar un equilibrio emocional y económico en la vida.

2. Disciplina: para abordar cualquier propósito en la vida es necesario tener persistencia y resistencia. Siempre se sabe cuando se ha actuado de manera idónea. La cultura del dinero fácil ha hecho mucho daño en la sociedad.

3. Experiencia: la vida va dictando cuáles son las actividades trascendentales. En ese camino, es imprescindible ver que el espacio de calidad para sí mismo y la familia genera tranquilidad y paz. Todo debe tener un equilibrio.

4. No malgastar: cuando se tiene dinero es importante aprender a utilizarlo, porque no siempre abunda. La racionalidad en el gasto de los recursos es esencial.

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