Los Diálogos por el Patrimonio reúnen en Bucaramanga a especialistas, instituciones y ciudadanos para analizar las amenazas que enfrentan los inmuebles históricos de Santander y promover acciones conjuntas que permitan proteger la memoria arquitectónica de la región.

Publicado por: Redacción Cultural
Mientras Santander cuenta con 62 registros de bienes, conjuntos, caminos y sectores protegidos en el ámbito nacional, Bucaramanga solo tiene siete inmuebles con esa declaratoria y su centro histórico no figura bajo una protección nacional integral. Esta conservación fragmentada motivó la creación de los Diálogos por el Patrimonio, un espacio que reúne a especialistas, instituciones y ciudadanía.
El ciclo comenzó el 28 de mayo de 2026 en el auditorio de la Alianza Francesa de Bucaramanga. La primera conversación giró alrededor de la pregunta ¿Cómo se está manejando el patrimonio en Santander? y fue moderada por el arquitecto Antonio José Díaz Ardila.
Durante el encuentro se analizaron las amenazas que enfrentan las edificaciones históricas de la región, entre ellas la falta de estudios e inventarios actualizados, el deterioro físico, las dificultades para financiar su mantenimiento y la débil articulación entre las instituciones encargadas de protegerlas.
De acuerdo con el listado del Ministerio de las Culturas actualizado en octubre de 2025, Santander reúne 62 registros de bienes de interés cultural del ámbito nacional. Allí se encuentran los sectores antiguos de Barichara, Girón, San Gil y Socorro; el Camino Real entre Barichara y Guane; antiguas estaciones del ferrocarril, templos, puentes y edificaciones asociadas con la historia política, religiosa y económica del departamento.
En Bucaramanga aparecen siete bienes de interés cultural del ámbito nacional: el antiguo Colegio de Nuestra Señora del Pilar, hoy Centro Cultural del Oriente; la Capilla de los Dolores; la Casa de Bolívar; la casa donde nació el general Custodio García Rovira; el Club del Comercio; el Coliseo Peralta y la Estación del Ferrocarril de Café Madrid.
Sin embargo, a diferencia de otros municipios santandereanos, el centro de Bucaramanga no figura en el listado nacional con una declaratoria que lo proteja como un conjunto histórico. La ciudad conserva, en cambio, inmuebles dispersos, una especie de islas patrimoniales rodeadas por nuevas construcciones y procesos de renovación urbana.
No toda edificación antigua queda protegida por el solo hecho de tener valor histórico. Para ser declarada bien de interés cultural debe ingresar a una lista indicativa, someterse a una valoración técnica y recibir el concepto favorable del respectivo Consejo de Patrimonio. Además, la autoridad competente debe establecer si necesita un Plan Especial de Manejo y Protección. Mientras estos procedimientos no se adelanten, numerosas casas y fachadas pueden desaparecer sin que exista una herramienta jurídica suficiente para conservarlas.
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En marzo de 2025 fue presentado ante el Concejo Municipal un proyecto para establecer lineamientos de manejo, promoción y protección del centro de Bucaramanga. La propuesta identificó como factores de deterioro el crecimiento urbano descontrolado, la falta de mantenimiento de las estructuras históricas, la inseguridad y el tránsito vehicular. También planteó la creación de una mesa de articulación y el desarrollo de acciones pedagógicas dirigidas a la ciudadanía.
El estado del Coliseo Peralta muestra la distancia que puede existir entre una declaratoria y la conservación efectiva. Construido entre 1888 y 1893 y reconocido como bien de interés cultural del ámbito nacional desde 1975, este escenario ha funcionado como teatro, espacio deportivo, colegio, hospital de guerra y sala de cine.
En 2025, el Ministerio de las Culturas y la Alcaldía de Bucaramanga destinaron $800 millones para elaborar los estudios técnicos y diseños necesarios para su recuperación. Los recursos, sin embargo, cubrieron únicamente esa fase y no las obras de restauración. En octubre de ese año, el proyecto continuaba en evaluación, mientras que en junio de 2026 medios locales advirtieron que el deterioro seguía avanzando.
Para los organizadores de los Diálogos, el reto consiste en lograr una coordinación efectiva entre las entidades estatales responsables de la protección patrimonial, la academia que investiga y documenta estos bienes, y la ciudadanía, llamada a reconocerlos y defenderlos como parte de su memoria colectiva.
El programa es organizado por la Fundación Participar, la Sociedad Colombiana de Arquitectos y la Academia de Historia Urbana y Socioeconómica de Bucaramanga y Santanderes, con el apoyo de la Alianza Francesa. La apertura del ciclo coincidió con una exposición promovida por el Círculo Amigos de Bucaramanga, organización que desde 2008 trabaja en la divulgación de la memoria urbana y empresarial de la ciudad.
Los Diálogos por el Patrimonio continuarán el último jueves de cada mes, a las 6:00 p. m., en el auditorio de la Alianza Francesa de Bucaramanga. Las sesiones también serán transmitidas en vivo a través de la página de Facebook de la institución, con la intención de ampliar una conversación que no solo trata de edificios antiguos, sino de la memoria que la ciudad todavía está a tiempo de conservar.















