Cultura
Domingo 09 de abril de 2023 - 12:00 AM

La segunda vida de las cosas, del poeta santandereano John Freddy Galindo, gana el Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus

El libro “La Segunda Vida de las Cosas”, escrito por el poeta John Freddy Galindo, ganó la semana pasada el prestigioso Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus. La obra es una poética que revive el alma de los objetos del hogar y de aquellos que aún permanecen en ellos.

John Freddy Galindo, poeta santandereano. Foto Suministrada / VANGUARDIA
John Freddy Galindo, poeta santandereano. Foto Suministrada / VANGUARDIA

Compartir

Publicado por: Paola Esteban

El poeta Jhon Freddy Galindo, el más reciente ganador del Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus, regresó a Bucaramanga en junio del año pasado para despedir a su mamá, quien falleció ese mes. Ya había estado trabajando durante varios años en su libro ganador, “La segunda vida de las cosas”, que comenzó como una exploración de la relación entre la descripción rigurosa de un objeto y su posibilidad de entrar en su singularidad.

El libro se centraba en temas como el amor y la violencia, con formas narrativas que buscaban despojar a los objetos de opiniones personales para llegar así a su esencia.

En el libro se explora el deterioro de las cosas, no solo la lluvia o la humedad, sino también el óxido y la pintura que se descascara. Es una poética de la casa y de las cosas que ya no están, como el rosario de colores, fotografías, paraguas viejos y el teléfono de su mamá.

Galindo se aproxima a la poesía como imagen más que como palabra, por lo que el proceso de escritura se detuvo durante un tiempo: la gran cantidad de imágenes requería un ejercicio concienzudo de construcción lingüística.

Pero fue la pérdida de su madre y el descubrimiento de su interés por acumular objetos lo que llevó al poeta santandereano a ver los objetos de una manera diferente, a encontrar una nueva forma de conocerla y reconocerla a través de sus objetos acumulados.

“Mi madre fue una persona con la que yo tenía un gran vínculo desde la sensibilidad artística. Alguien que me enseñó el mundo desde esa otra mirada. Una persona con una humanidad increíble. Fue ella quien me dio, de alguna u otra forma, esa sensibilidad de ver el mundo”, señala el poeta.

Esa relación del mundo con las cosas hoy, sobre todo en un mundo donde todo va tan rápido, me interesaba como material poético.

John Freddy Galindo, escritor.

Entre los rincones de la casa de su mamá, John Freddy Galindo encontró objetos aparentemente inútiles para la mayoría del mundo, pero importantes para ella y este descubrimiento fue la clave para el proceso creativo de su libro.

Sin embargo, no es la muerte de su mamá el tema central del libro, sino que se centra en la perspectiva despersonalizada de ese descubrimiento.

La muerte de la madre del poeta santandereano le abrió una puerta a otra dimensión creativa, sin escribir desde la tristeza personal, sino despersonalizándose para entrar en la experiencia y dar forma a un proyecto poético. Encontrar los objetos mínimos de su mamá matizó esta experiencia y dio lugar a algo más que escribir sobre algo trágico.

“Tuvo que morir mi madre para que yo terminara el libro, que tiene tres partes. La primera parte se llama “Una moneda, un control remoto y una tienda de fideos chinos”. En esta primera parte hay una entrada a las cosas desde algunos personajes y es una historia alrededor de la guerra, del dolor. Una segunda parte que se titula “Conservantes artificiales” y que tiene que ver con las cosas de la casa, un deterioro de una casa que es arrastrada por un diluvio, de las cosas que empiezan a endurecerse. En esta segunda parte hay una experiencia poética alrededor de la muerte, pero también esa relación extraña con las cosas. Estas historias van contando de alguna u otra forma el vacío y la frialdad de las paredes que se quedan solas”, señala John Freddy Galindo.

En el libro se explora el deterioro de las cosas, no solo la lluvia o la humedad, sino también el óxido y la pintura que se descascara.

Publicidad

Es una poética de la casa y de las cosas que ya no están, como el rosario de colores, fotografías, paraguas viejos y el teléfono de su mamá. Es una despedida poética al personaje, más allá del dolor y la tristeza, recreando el mundo de las cosas desde su esencia.

“La última parte se titula “El sutil encanto de las cosas que se pudren”, donde ya hay una poética de la casa, de las cosas y están de retratadas, de cierta forma, algunas de las cosas más importantes que tenía mi madre: su rosario de colores, sus fotografías, su paraguas viejo, su ventilador. Ah, y su teléfono, que fue lo último que vio cuando estaba viva. Esta última parte es casi una despedida sin serlo. Más allá del dolor y de la tristeza está el intento de recrear el mundo de las cosas desde una esencia”, explica el poeta santandereano.

Este libro no fue solo un proyecto poético, sino un “homenaje extraño” a las personas más importantes de la vida del Galindo, especialmente a su madre, quien tenía una sensibilidad hacia el mundo de los objetos y el arte. El libro captura esta sensibilidad y representa la importancia de dar valor al mundo material en la poesía.

Por otro lado, aunque el premio en sí mismo no es determinante en la carrera del poeta, el valor simbólico de este homenaje es lo más importante, ya que representa el reconocimiento de la sensibilidad hacia el mundo material y la conexión entre las personas y los objetos.

Cada poema tiene una estructura y forma particular: la materialidad del lenguaje y la mirada de cada objeto son elementos importantes para proponer algo nuevo y presentar una pluralidad de estados alrededor de objetos que en realidad tienen una profundidad que John Freddy Galindo intenta plasmar en su escritura.

“Intento siempre en cada libro que escribo que no sea igual al anterior. Obviamente, que tenga una relación con mi obra porque yo trabajo una obra conjunta, pero que este libro propusiera algo nuevo, algo que se puede ver y que se presenta en una multiplicidad de variantes, en una pluralidad de estados, pero alrededor de objetos”, señala Galindo.

John Fredy Galindo dice que “no son determinantes los premios en la carrera de alguien que escribe, pero son un abanico grande que airea un poco la experiencia. No es una competición, la escritura no es una carrera de quien llegue primero, pero creo que los premios ayudan no sólo económicamente un poco a sortear las dudas, pero más allá de, qué sé yo, del valor de este premio, es sobre todo simbólico por lo que representa: este homenaje que quería hacerle a mi madre y también al mundo sensible, al mundo material en el que mi poesía se mueve”.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí y únase a nuestro canal de Whatsapp acá.

Publicado por: Paola Esteban

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad