Cultura
Domingo 28 de abril de 2024 - 09:07 AM

Un vuelo al pasado: entrevista con los colombianos creadores del nuevo éxito de Netflix

Los colombianos Pablo González y Camilo Prince lograron atraparnos con “El secuestro del vuelo 601″, el nuevo éxito de Netflix que no solo nos narra una historia real ambientada en los añorados setentas, también nos confronta cara a cara como sociedad.

Camilo Prince y Pablo González
Camilo Prince y Pablo González

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Publicado por: Paola Esteban

Son los años setenta. La ropa, los colores de la época, los teléfonos tipo góndola y la música, sobre todo la música: Diego Verdaguer cantando “Volveré” mientras un avión viaja a velocidad crucero al atardecer.

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Pero no es cualquier avión. Es un avión que ha sido secuestrado por dos revolucionarios que en realidad son dos futbolistas que no tienen ni la menor idea de lo que están haciendo.

Esa es la trama que tiene “enganchado” a medio mundo en Netflix: se trata de “Secuestro del vuelo 601″, que se ha convertido en un gran éxito para la plataforma de streaming.

Sus creativos de la serie son ya viejos conocidos de grandes producciones basadas en hechos reales: Pablo González y Camilo Prince.

El 30 de mayo de 1973, Eusebio Borja y Francisco Solano López secuestraron el avión Lockheed Electra H-1274 de la desaparecida aerolínea colombiana Sociedad Aeronáutica de Medellín (SAM) con 84 personas a bordo. Aseguraron ser integrantes del Eln, aunque en realidad eran dos futbolistas de origen paraguayo con dificultades económicas. Y así comienza el secuestro más largo de Latinoamérica.

Para recrear la historia hablaron con las azafatas de la vida real, Edilma Pérez y María Eugenia Gallo y así comienza El Secuestro del Vuelo 601, con ellas.

Pablo González y Camilo Prince, ambos colombianos, hablaron con Vanguardia acerca de la serie, de cómo hallaron la perspectiva femenina de la serie y lo que quisieron transmitir sobre lo somos como colombianos.

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Christian Tappan, Mónica Lopera, Enrique Carriazo y Ángela Cano son los protagonistas de “Secuestro del vuelo 601”.  Aquí junto a Camilo Prince y Pablo González, creadores de la serie y Marcela Benjumea, otra de las actrices.
Christian Tappan, Mónica Lopera, Enrique Carriazo y Ángela Cano son los protagonistas de “Secuestro del vuelo 601”. Aquí junto a Camilo Prince y Pablo González, creadores de la serie y Marcela Benjumea, otra de las actrices.

Lo que hay detrás de la serie

Hay algo que llama la atención de El Secuestro del vuelo 601: la historia se narra no desde el punto de vista del piloto, ni de los secuestradores, sino de las auxiliares de vuelo, a quienes conocemos como azafatas. Son Edilma y Bárbara quienes “salvan el día”.

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¿Por qué enfocar la perspectiva de la serie en Edilma y María Eugenia?

“Nos preguntamos cómo sería si nuestras protagonistas fueran las heroínas, ya que de alguna manera, la serie es una reflexión sobre el heroísmo. ¿Qué sucedería en un mundo tan machista como el que era en aquel entonces, incluso más machista y patriarcal que el de hoy en día? Esa pregunta fue lo que nos llevó a pensar en el resultado final de nuestra narrativa”, explica Pablo González.

Camilo Prince, por su parte, señala que se trata de una reflexión sobre el género: “Por un lado, está el género en el sentido de las relaciones y roles y por otro lado, está el género en términos de cómo se cuentan este tipo de historias. Este tipo de historia es un género en sí mismo, específicamente, películas de desastres y secuestros. En la gran mayoría de estas películas el héroe suele ser hombre. Por lo tanto, para nosotros fue muy interesante entender los diferentes arquetipos y subvertimos las expectativas de estos personajes. En lugar de seguir las convenciones, las desafiamos”.

¿Qué esperan que se lleven los espectadores después de ver la serie?

“Tanto en nuestro país como en el mundo en general los extremos se están volviendo cada vez más extremos y tienen más dificultades para comunicarse. Nuestra idea, o tal vez la reflexión social, es considerar que estas dos mentalidades y formas de ver el mundo, que pueden odiarse y estar en conflicto, que pueden ser víctimas y victimarios, también podrían tener puentes de comunicación en lo humano”, explica Pablo González.

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Por su parte, Camilo Prince señala que “el vínculo que puede unir a la víctima y al victimario es la falta de oportunidades y la marginalización. Hay personas que, por diversas razones y debido a la sociedad en la que nacemos y crecemos, están marginadas desde su nacimiento. Desde ese punto de partida, realmente hay menos formas de lograr lo que quieren en la vida y a menudo tienen que realizar actos radicales”.

¿Cuáles fueron los desafíos de adaptar esta historia para la televisión?

Pablo González asegura que uno de los retos más grandes fue que, en determinado momento, no sabían si serían capaces de realizar la serie.

“Entramos en pánico. Nos preguntábamos cómo íbamos a filmar en un avión y cómo íbamos a recrear la década de los 70. Es algo que vemos que se hace en Hollywood, pero no tanto aquí. Pensamos: quizás nos metimos en un lío. Todo lo relacionado con la aviación fue definitivamente el primer reto. Otro desafío fue cómo aterrizar en cuatro, cinco o seis aeropuertos diferentes”.

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¿Cómo equilibraron la necesidad de mantener la serie emocionante y conservar elementos reales en la historia?

Pablo González señala que han aprendido a escribir series basadas en eventos de la vida real. Ambos son también los creadores de la exitosa serie “El robo del siglo”.

“El método que hemos aprendido a utilizar implica tomar una serie de eventos que sucedieron, que no necesariamente son dramáticos o tienen ese impulso narrativo del que hablas, y destilarlos para que puedan convertirse en parte de un medio que se basa precisamente en lo que tú quieres experimentar”.

Por su parte, Camilo Prince dice que lo que sucede con las series es que se convierten en una narrativa. “Somos meticulosos a la hora de contar historias, pero esa meticulosidad no proviene de la manipulación, sino de la generación real de escenas y momentos que conectan con el espectador de una manera visceral. Ya sea que la escena haga reír, llorar, genere alguna emoción o sorprenda al espectador, logra engancharlo hasta el punto de que se olvida de que está viendo algo, porque lo atrapa desde ese lugar”.

Publicado por: Paola Esteban

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