según la sinopsis de la serie, se trata de un vuelo de la antigua aerolínea SAM de Colombia, que tuvo lugar el 30 de mayo de 1973, y que fue tomado por dos delincuentes poco después de despegar.

Publicado por: M. B.
Netflix lanzó recientemente “Secuestro del vuelo 601″, una nueva serie basada en hechos reales que narra el secuestro aéreo en Colombia más prolongado en Latinoamérica. Conozca la histora detrás de este histórico hecho.
La serie, compuesta por 6 episodios, presenta un elenco de reconocidos actores colombianos como Christian Tappan, Enrique Carriazo, Mónica Lopera y Marcela Benjumea, entre otros.
Narra el secuestro aéreo más prolongado en América Latina. Inicialmente, según la sinopsis de la serie, se trata de un vuelo de la antigua aerolínea SAM de Colombia, que tuvo lugar el 30 de mayo de 1973, y que fue tomado por dos delincuentes poco después de despegar.
Es importante recordar que durante esa época, muchos vuelos fueron secuestrados en Latinoamérica, y frecuentemente se dirigían a Cuba, un país que en ese momento estaba experimentando un auge en su sistema político comunista.
Aunque en Colombia se llevaron a cabo alrededor de 17 secuestros, uno de ellos destacó por ser el más prolongado en todo el continente. Se trató de un avión con matrícula HK-1274 de la SAM, que operaba en las rutas de Cali, Bogotá y Pereira. Este avión fue tomado por dos secuestradores, Eusebio Borja y Francisco Solano López, quienes se hicieron pasar por miembros del Ejército de Liberación Nacional y exigieron al Gobierno un rescate de 200 mil dólares, amenazando con matar a los rehenes o hacer estallar el avión.
El vuelo 601 de SAM permaneció secuestrado durante un total de 55 horas, principalmente debido al rechazo constante de los líderes políticos de la época a pagar la suma exigida por los criminales que tomaron el avión en pleno vuelo.
Es crucial destacar que el hecho de que el secuestro durara 55 horas no significa que el avión estuviera en el aire durante todo ese tiempo, ya que eso sería imposible. De hecho, la aeronave realizó varias paradas a lo largo del continente para reabastecerse y continuar, durante las cuales muchos pasajeros lograron escapar.
Sin embargo, la trama da un giro importante cuando la tripulación del avión se da cuenta de que los dos secuestradores no son colombianos ni pertenecen al ELN, sino que son dos futbolistas paraguayos cansados de la pobreza, quienes decidieron realizar el secuestro del avión.
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Las diferencias con la serie de Netflix
Una de las principales diferencias entre la serie de Netflix y los eventos reales radica en el número de pasajeros: la versión de la plataforma de streaming muestra aproximadamente la mitad de los 84 que iban a bordo del vuelo HK 1274.
Otro cambio significativo que Netflix realizó fue en relación al recambio de la tripulación durante el secuestro. En la historia real, debido al cansancio del piloto, copiloto y azafatas, se llevó a cabo un cambio a mitad del incidente. Sin embargo, en la adaptación de Netflix, se mantienen los mismos personajes desde el primer capítulo.
La serie se centra en las azafatas que contribuyeron a que el delito en cuestión tuviera el mejor desenlace posible, destacando especialmente a Edilma Pérez, presentada como una madre de 3 hijos abrumada por el trabajo y las responsabilidades domésticas.
En la vida real, según lo narrado por Massimo Di Ricco en el podcast “Los aeropiratas” de Radio Ambulante, ella fue una de las azafatas de relevo y tenía cinco hijos, a quienes dejó al cuidado de su hermana durante la travesía.

En la serie de Netflix, se introduce a una tercera azafata llamada Marisol. Sin embargo, en la segunda tripulación que abordó el vuelo HK 1274, solo estaban presentes Edilma y María Eugenia.
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Otros cambios en los nombres de los personajes se dieron en el caso de los pilotos y copilotos del vuelo. En la realidad, hubo dos pilotos a cargo del vuelo HK 1274, Jorge Lucena y Hugo Molina, en lugar de solo Richard Wilches como se muestra en la serie.
Lo mismo ocurrió con los copilotos: Pedro Gracia y Pedro Ramírez fueron los segundos a cargo durante el secuestro, mientras que en la adaptación de Netflix solo se presenta a Guillermo Lequerica.
Además, es importante destacar que los secuestradores del vuelo colombiano de 1973 mantuvieron sus rostros cubiertos en todo momento.















