El artista Daniel Viviescas presenta Homo Homini Lupus, una exposición que aborda las contradicciones de la naturaleza humana. A través de técnicas mixtas y formas evocativas, Viviescas invita a reflexionar sobre la vulnerabilidad, el ego y la fragilidad, en un diálogo profundo entre lo abstracto y lo figurativo. Estas obras se podrán ver hasta el 19 de octubre en la Galería Casa Cuadrada, en Bogotá.

Publicado por: Paola Esteban
Las Dos Fridas, de la pintora mexicana Frida Kahlo es una de esas pinturas que impacta al verla. La artista se representa a sí misma en dos versiones: una vestida con un traje tradicional mexicano y la otra con un vestido europeo, conectadas por un corazón expuesto y una vena que simboliza su conexión emocional y física. ¿Se sentía mexicana? ¿Qué sentía sobre su herencia europea? Sabemos que el dolor del amor y de su accidente la desgarraban. Lea también: En Santander, se inicia el Programa Presidencial Sonidos para la Construcción de Paz
El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde es otro asunto: el respetado científico Henry Jekyll crea una poción que lo transforma en el malvado Mr. Hyde. ¿Para qué? ¿Por qué? Son sus pulsiones luchando por salir.
El Renacimiento también nos dejó ejemplos de la dualidad humana. Michelangelo, en su famoso fresco “La Creación de Adán” en la Capilla Sixtina, captura la conexión entre lo divino y lo humano. La imagen de Dios extendiendo su mano hacia Adán simboliza no solo la creación del hombre, sino también la dualidad de ser a la vez terrenal y espiritual y en tiempos más recientes, el pintor griego Vasilis Avramidis ha explorado la dualidad del ser humano en relación con la naturaleza. Sus paisajes surrealistas muestran cómo el hombre y sus creaciones son absorbidos por el entorno natural, cuestionando si esta relación es de cooperación o de conflicto.
Ahora, el artista santandereano Daniel Viviescas, que ha pasado años explorando los matices y las profundidades de la naturaleza humana, presenta su primera exposición individual, Homo Homini Lupus, donde invita al público a una inmersión introspectiva en los conflictos internos y las contradicciones que definen al ser humano.

Estas obras se podrán ver hasta el 19 de octubre en la Galería Casa Cuadrada, en Bogotá.
El título de la exposición, que proviene de la expresión latina “el hombre es el lobo del hombre”, condensa la visión que Viviescas tiene sobre la complejidad del ser humano: la capacidad de ser tanto depredadores como vulnerables. Este concepto de dualidad es central en su trabajo, ya que expone cómo las personas se enfrentan a luchas internas y externas, muchas veces ocultas bajo la superficie de sus interacciones cotidianas.
Viviescas describe su exposición como una “ventana a esa vulnerabilidad compartida”, donde se exploran los conflictos sociales y personales que forman parte de la experiencia humana. Las relaciones sociales, la competencia, el ego y la fragilidad son temas recurrentes que atraviesan sus obras, mostrando cómo el ser humano transita entre la lucha y la introspección.
El artista busca que el espectador se enfrente a las complejidades que se ocultan tras lo aparentemente simple. “Lo infantil” juega un papel clave en su obra, no como símbolo de pureza o inocencia, sino como un medio para exponer aspectos más oscuros de la existencia. Viviescas utiliza elementos infantiles, como juguetes y figuras asociadas a la niñez, para desafiar la noción de inocencia que solemos atribuir a esta etapa. Al romper esa barrera, invita a los espectadores a reflexionar sobre el miedo, la fragilidad y la agresión, presentes desde temprana edad.
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Uno de los rasgos distintivos de su trabajo es su uso de técnicas mixtas. Viviescas combina materiales como rotuladores, acrílicos y óleo pasteles, creando una textura visual que fluctúa entre lo abstracto y lo figurativo. Aunque no representa directamente la figura humana, introduce formas figurativas que evocan objetos familiares como juguetes o personajes que podrían asociarse con el estilo neopop. Sin embargo, estos elementos no son simples adornos visuales, sino vehículos para explorar lo simbólico y lo icónico. Este equilibrio entre lo tangible y lo intangible es uno de los pilares de su práctica artística.

Del hermetismo al reconocimiento internacional
La trayectoria de Daniel Viviescas no ha sido fácil ni lineal. Durante más de una década, trabajó de manera casi hermética, dedicando incontables horas al dibujo y llenando libretas con apuntes que, hasta hace poco, no habían visto la luz. Parte de esta reclusión artística fue influenciada por desafíos personales como su dislexia y TDAH, condiciones que también moldearon su proceso creativo. Viviescas reconoce que, durante años, su búsqueda de aprobación y su timidez limitaron su disposición a compartir su trabajo con el mundo exterior.
Sin embargo, con la exposición Homo Homini Lupus, el artista da un paso decisivo hacia la apertura y la internacionalización de su carrera. A pesar de que la inauguración está programada para el 19 de septiembre, ya ha recibido una recepción positiva en algunas galerías internacionales y ha captado el interés de otros artistas. La exposición se realizará en una galería Colombo-Suiza de gran proyección internacional, lo que confirma el creciente reconocimiento de su obra en la comunidad artística global.
En el fondo de su trabajo artístico yace una reflexión sobre la interdependencia entre el individuo y la comunidad. Viviescas cree firmemente en el valor de la comunidad, pero también resalta la importancia de la autonomía y la identidad personal. A través de su exposición, busca ofrecer una perspectiva equilibrada entre estas dos fuerzas, donde el ser humano es al mismo tiempo un ente social y una entidad individual con una interioridad protegida.
En el contexto del arte contemporáneo, Viviescas ve un panorama lleno de posibilidades. Los artistas emergentes están desafiando las normas tradicionales, explorando nuevos enfoques y utilizando plataformas digitales para conectar con audiencias globales. Sin embargo, también reconoce los desafíos inherentes a este campo, como la necesidad de destacar en un mercado cada vez más saturado. Para Viviescas, la clave está en mantener la esencia que define a cada artista, esa individualidad que trasciende modas y tendencias.















