Cultura
Jueves 27 de marzo de 2025 - 11:10 AM

Coleccionistas de discos en Bucaramanga: un legado que sigue girando

En Bucaramanga, el amor por los discos de vinilo sigue girando. Un viaje sonoro desde el restaurante La Esquinita hasta las casas de coleccionistas que han hecho de la música un legado, una memoria viva y una forma de resistir al olvido.

Dani Buca y Sonia Sabogal aparecen en el documental sobre los Coleccionistas de discos en Bucaramanga, de Mateo Galindo.
Dani Buca y Sonia Sabogal aparecen en el documental sobre los Coleccionistas de discos en Bucaramanga, de Mateo Galindo.

Compartir

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

Una de las anécdotas más curiosas –y casi trágicas– que surgieron encendieron la chispa para la realización del documental “Los Coleccionsitas, Al Son de una Pasión” fue la que protagonizaron dos coleccionistas de Bucaramanga: Sonia Sabogal y Álvaro Agustín Ortíz. Álvaro, en un gesto rarísimo entre melómanos estrictos, le prestó a Sonia un disco de su colección personal, de esos que no se prestan, que se escuchan con guantes y con reverencia. Pero llegó la pandemia y el disco quedó en manos de Sonia por meses. Al reencontrarse, ya cuando los abrazos y las tertulias regresaban, se citaron en casa de otro coleccionista, Ramón Maldonado, donde Sonia por fin le iba a devolver aquel tesoro. Lea también: “Ellas Conversan”: mujeres que transforman desde la palabra en Bucaramanga

Y justo ese día, cuenta Mateo Galindo, uno de los directores del documental junto con Nicolás Durán, que mientras escuchaban música, compartían historias y brindaban por la vida, se metieron los ladrones. Armados, violentos, y como si supieran exactamente lo que se llevaban, robaron la maleta de Álvaro Ortiz, donde estaba el disco recién devuelto. A todos les quedó sonando esa coincidencia, ese “justo justo justo”, como ellos mismos repiten, de que el disco cuidó la pandemia entera… solo para perderse esa noche. Por fortuna, Álvaro logró recuperarlo tiempo después, por otra vía. Pero la historia quedó como una leyenda entre los coleccionistas locales.

Fue en medio de estas historias insólitas, afectuosas y llenas de música, que Mateo Galindo encontró una conexión inesperada con su ciudad: el reconocido espacio en Bucaramanga para melómanos La Esquinita.

El reconocido periodista y docente Guillermo León Aguilar también participa en documental sobre los Coleccionistas de discos en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA
El reconocido periodista y docente Guillermo León Aguilar también participa en documental sobre los Coleccionistas de discos en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA

“Siento que para mí La Esquinita significó la puerta a un universo musical que yo desconocía por completo”, cuenta. “Soy un amante de ese ritmo más clásico, de antaño. Más allá de lo popular que suena hoy, siempre he estado muy conectado con ese tipo de música, por mi familia y los grupos en los que he estado. Fue una revelación. Me permitió conocer mundos nuevos, conectar con adultos mayores, con tíos, abuelos... contarles sobre estos espacios y ver cómo, de inmediato, surgían recuerdos: ‘Ay, claro, La Esquinita… allá fuimos con tu mamá cuando éramos novios’, o ‘salíamos del trabajo y pasábamos allá con tus tíos’. Descubrí que no solo hay historia en el lugar, sino en la ciudad misma, en todos esos otros locales que también marcaron época”.

Álvaro Augusto Ortiz en el documental sobre los Coleccionistas de discos en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA
Álvaro Augusto Ortiz en el documental sobre los Coleccionistas de discos en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA

Así comenzó la historia de Mateo con la música y los coleccionistas

Hace un par de años, Mateo Galindo se topó con ese rincón encantado de Bucaramanga. Más que un restaurante icónico, La Esquinita alimenta el cuerpo y el alma con una atmósfera construida alrededor de los vinilos, las tornamesas y los discos de 78 revoluciones por minuto. Lo que parecía ser solo una bonita casualidad musical, terminó siendo la puerta de entrada a una historia de coleccionismo y amor profundo por la música.

Hablando con los dueños del lugar, Mateo y Lida Prada, productora de Guane Films e investigadora de la serie, descubrieronalgo poderoso: en Bucaramanga existe una comunidad gigante de coleccionistas de discos, muchos de ellos protagonistas del movimiento cultural en la ciudad desde los años 70 y 80. Algunos fueron dueños de bares, de restaurantes con identidad sonora, templos de la bohemia que marcaron época. Uno de ellos, Carlos Pinto, anterior dueño de La Esquinita, llegó a ser considerado el dueño de la colección de discos más grande de Latinoamérica.

Carlos Hernández en el documental sobre los Coleccionistas de discos en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA
Carlos Hernández en el documental sobre los Coleccionistas de discos en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA

A partir de esa chispa inicial nació un documental en proceso que no solo recorre los pasillos sonoros de sus colecciones, sino que se mete en sus casas, en sus rincones más íntimos: espacios que ellos han construido con esmero y pasión como santuarios musicales, donde escuchar un disco es casi un acto sagrado. Ahí, entre tornamesas, anécdotas y chistes de antaño, se da una conversación entrañable sobre el legado, la familia, y ese miedo –muy humano– de que su pasión se pierda en el olvido.

Pero la historia no se queda en la nostalgia. En Medellín, el coleccionista Guillermo Ponce recuerda la importancia que Bucaramanga ha tenido para el coleccionismo en Colombia. Y en medio de ese panorama, aparece una luz: tres jóvenes menores de 30 años que, movidos por la curiosidad y la conexión con estos “señores melómanos”, han empezado a heredar el gusto, el ritual, y el sentido de comunidad que nace del amor por la música en formato físico.

Publicidad

Algunos de los coleccionistas que también participan en el documental son Juan de Dios, Sandra Bohórquez, Guillermo León Aguilar, Álvaro Ortiz, Omar Mateus, entre los más adultos y jóvenes como Dani Cuba, El Abraxz Selecta, Carlos Hernández.

Este proyecto documental es un homenaje a esos melómanos que entre risas, boleros, salsas y tangos han construido una forma muy propia de resistir al olvido. Porque en Bucaramanga, aún se puede entrar a una casa y encontrar una aguja bajando suavemente sobre un vinilo mientras el anfitrión le dice: “Espere a que escuche este... este sí le va a gustar”.

La serie documental es producida por Puzzle Films, con el apoyo de Guane Films y es producida gracias a que ganamos una convocatoria del Ministerio de las TIC.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad