Cultura
Viernes 09 de mayo de 2025 - 12:27 PM

Jorge Mantilla Caballero, el arte como observación, emoción y legado

El arte de Jorge Mantilla Caballero ilumina Bucaramanga: en mayo, su legado se expone en la Alianza Francesa y otros espacios culturales de la ciudad.

Jorge Mantilla Caballero, el arte como observación, emoción y legado. Foto: Jaime Moreno/VANGUARDIA
Jorge Mantilla Caballero, el arte como observación, emoción y legado. Foto: Jaime Moreno/VANGUARDIA

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Publicado por: Paola Esteban

Por las salas de Bucaramanga, principalmente en la sala de exposiciones de la Alianza Francesa, circula este mes una energía distinta. No es casualidad. El arte de Jorge Mantilla Caballero, profundo, expresivo, radicalmente humano, ha tomado la ciudad como una constelación de emociones. Lea también: Autoras santandereanas en la FILBo 2025: poesía, libros ilustrados y literatura infantil

Mayo en Bucaramanga no es un mes cualquiera. Este año, es el tiempo en que la ciudad rinde homenaje a uno de sus más notables creadores, el maestro Jorge Mantilla Caballero, con la exposición “Observación, emoción y producción”, una muestra que no solo recoge fragmentos de su obra, sino que también revela las pulsaciones internas del artista que, a lo largo de más de seis décadas, ha narrado el alma santandereana con trazos potentes y colores encendidos.

La Alianza Francesa de Bucaramanga, institución cultural que este 2025 conmemora su 60 aniversario, se convierte en el punto neurálgico de esta celebración. Desde el 1 hasta el 31 de mayo, sus muros acogen la muestra principal en la galería Saint Goz, un espacio que se ha transformado en extensión de la sensibilidad de Mantilla: lienzos que miran, que gritan, que acarician. Allí, cada visitante puede sumergirse en un universo donde la emoción no es solo un tema, sino una técnica.

La inauguración oficial fue el pasado jueves 8 de mayo a las 7:00 p.m., una noche que fue un encuentro con la historia viva del arte regional. La galería se llenó de voces y memorias.

Pero el homenaje va más allá de una sala. Es un gesto colectivo. La ciudad entera se ha unido para multiplicar las miradas posibles sobre Mantilla Caballero. En la Casa Galán del Instituto Municipal de Cultura y Turismo, el Instituto Colombo Americano de Bucaramanga, la Cámara de Comercio de Bucaramanga y la Casa Museo Custodia García Rovira, se despliegan otros fragmentos de su obra: esculturas, dibujos, registros de su proceso creativo. Como piezas de un mismo cuerpo, estas exhibiciones invitan al espectador a recorrer la ciudad y armar su propio mapa emocional del artista.

Nacido en Bucaramanga en 1947, Jorge Mantilla Caballero es mucho más que un pintor. Es cronista visual de una época, pensador de lo humano y agitador del alma a través del arte. Su estilo, ligado al expresionismo, se caracteriza por líneas gruesas, figuras anatómicamente desafiantes y una paleta que oscila entre la calidez del fuego y la oscuridad del duelo.

Con más de 2.000 obras creadas, Mantilla ha retratado cuerpos, rostros, sombras, símbolos. Pero también ha retratado silencios, temblores, preguntas sin respuesta. Por eso ha sido reconocido con premios como la Medalla de la Orden Guillermo Ferguson, una de las más altas distinciones culturales del país.

Jorge Mantilla Caballero, el arte como observación, emoción y legado. Foto: Jaime Moreno/VANGUARDIA
Jorge Mantilla Caballero, el arte como observación, emoción y legado. Foto: Jaime Moreno/VANGUARDIA

La noche se tornó, entonces, en un espacio de evocación y memoria compartida. Varios amigos y colegas tomaron la palabra para recordar anécdotas de juventud, como la primera vez que vieron una obra suya en un taxi de la ciudad, o aquella clase del año 1970 donde, con un gesto decidido, el maestro borró un bodegón académico para mostrar una nueva forma de ver y pintar el mundo.

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“Los artistas siempre hemos tenido una particularidad: somos transgresores. No nos interesan los cánones establecidos. Deseamos romper, cueste lo que cueste”, recordó Mantilla.

Habló de la decisión como condición para la libertad creativa, de la necesidad de observar para poder sentir y, por tanto, para poder crear. Contó cómo una hoja recogida en su jardín podía contener la clave de un paisaje completo. Reflexionó sobre el aprendizaje, la madurez, la emoción como antesala de la acción artística, y sobre el inevitable paso del tiempo.

“Para tener emociones, primero hay que observar. Para pintar, hay que haber sentido. Y para sentir, hay que estar vivos”, aseguró.

Una de las obras del maestro Jorge Mantilla Caballero, que se puede apreciar en la Alianza Francesa de Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA
Una de las obras del maestro Jorge Mantilla Caballero, que se puede apreciar en la Alianza Francesa de Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA

Una alianza con la cultura

La elección de la Alianza Francesa como sede principal del homenaje no es fortuita. Esta institución, que desde hace seis décadas ha tejido puentes entre Colombia y el universo francófono, se ha consolidado como uno de los espacios culturales más activos de Bucaramanga. Con su agenda constante de cine, poesía, arte contemporáneo y reflexión, la Alianza es una casa abierta al pensamiento libre.

Este aniversario número 60 se convierte también en una oportunidad para mirar hacia el futuro, convocando a artistas a participar en exposiciones inspiradas en la institución y ampliando el diálogo entre lenguajes, generaciones y territorios.

Este homenaje a Jorge Mantilla Caballero es una forma de resistencia. Es el arte diciendo “aquí estamos”, es la emoción como forma de producción, es la observación como modo de existencia.

Publicado por: Paola Esteban

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