Espiritualidad
Domingo 10 de abril de 2016 - 12:01 AM

Le entra por un oído y le sale por el otro

El título de esta página, que resume la sabiduría de un interesante refrán, nos enseña que a veces no debemos desgastarnos aconsejando a personas que no están interesadas en lo que les queremos decir.

Le entra por un oído y le sale por el otro
Le entra por un oído y le sale por el otro

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Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA

Es muy aburridor pretender cambiar a alguien ‘sobrador’ o que está muy ‘convencido’ de lo que piensa.

Con alguien así, la gente no debería desperdiciar su tiempo en discusiones inútiles que incluso no llevan a ningún resultado.

Hace poco leí que está en desuso la costumbre de escuchar la opinión de personas sensatas y prudentes. Hay que admitir que muchos no hacen caso de nada y además ‘poco’ o ‘nada’ aprecian lo que les dicen o les aconsejan.

¡No insista en seguir en las mismas! Si alguien es terco, yo lo único que le digo es que ‘quien no oye consejo, no llega a viejo’. Y si bien sí le recomiendo escuchar las opiniones de las personas de más experiencia, para aprender de sus vivencias y no incurrir en sus errores, tampoco le armo un sonsonete con ese cuento.

No digo esto porque no sea importante ‘aterrizar’ a quien anda en las nubes, sino porque con relativa frecuencia la ‘sordera’ del petulante lo perjudica más a usted.

Si lo analiza bien, existen muchas formas de perder tiempo y energía y, sin exagerar, una de ellas es intentar cambiar a quien no quiere.

La verdad es que no tiene sentido darle un consejo a una persona que insiste en padecer a toda hora su calvario.

Eso de dedicar decenas de horas para explicarle un fenómeno a alguien que tiene la mente cerrada no solo resulta algo desgastante, sino que además termina robándole su propia energía.

Si observa que alguien definitivamente no quiere cambiar, deje que siga su camino. Recuerde que cada quien vino a este mundo para transformarse. Si realmente desea hacer algo grandioso, entonces emplee el 100 % de su entusiasmo en su plan de vida, no en los de los demás.

¿Sabe algo?

Si usted cumple sus metas, en el fondo, ese será el mejor consejo que les dará a los demás. Porque con su éxito y proyección le estará dando un buen ejemplo al mundo.

Sus propios resultados terminan haciéndoles caer en cuenta a quienes le rodeen que usted sí tiene razón. No hay nada que convenza más que los resultados.

Dicho de otra forma: Si se transforma a usted mismo, con toda seguridad podrá hablar con autoridad. Y lo mejor es que ese perfil de sensatez servirá más para que otros salgan de sus errores y, de manera evidente, sí cambien sus estilos de vida.

PARA TENER EN CUENTA

Si es de los que les resta importancia a los consejos, quiero decirle que la fortaleza de tales recomendaciones, siempre y cuando vengan de gente que dé ejemplo, nos ayudan a advertir posibilidades de mejoras.

A través de palabras sabias logramos transmitir ideas que orienten y, de paso, facilitamos nuestro propio crecimiento en distintos aspectos de la vida. Pero eso solo se da de ‘persona a persona’, en un ambiente de confianza y procurando no ofender ni interferir en decisiones que no nos correspondan.

Además, el que puede cambiar sus pensamientos de manera positiva, así sea influenciado por alguien, modificará su destino. Sin embargo, usted no saca nada si se la pasa escuchando consejos y no toma la decisión de llevarlos a la práctica.

Su tarea consiste en hacer algo para mejorar su vida. Si en estos textos encuentra líneas que a su juicio podrían hacerle bien, aplíquelas en su cotidianidad. Pero las reflexiones que, por ejemplo, se publican en esta sección de Vanguardia Liberal no le servirán de nada si no asume la voluntad de recomponer su vida.

Si en esta página encuentra herramientas escritas que le permiten visualizar mejor su entorno, ojalá tales mensajes se conviertan en sus alas.

Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA

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