Las Santandereanas
Martes 18 de noviembre de 2025 - 08:13 AM

El servicio como misión: La historia de Amigos FOSCAL y Luisa Fernanda Montero

Luisa Fernanda Montero lidera la Fundación Amigos Foscal, una obra social en Santander que acompaña a pacientes con cáncer a través de un modelo sostenible, solidario y emprendedor. Su enfoque integra salud, dignidad, equidad y desarrollo local.

El servicio como misión:  La historia de Amigos FOSCAL y Luisa Fernanda Montero. Foto: Juan Pablo Borrero/VANGUARDIA
El servicio como misión: La historia de Amigos FOSCAL y Luisa Fernanda Montero. Foto: Juan Pablo Borrero/VANGUARDIA

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Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

Cuando Luisa Fernanda Montero Lizcano dice con una sonrisa que a ella le pagan por servir, no es una frase hecha. Es una declaración de vida que se traduce cada día en decisiones estratégicas, en acompañamientos silenciosos, en productos que dan empleo y esperanza, y en pacientes que, en medio de un diagnóstico devastador, encuentran consuelo, dignidad y posibilidades.

Luisa Fernanda es actualmente directora ejecutiva de la Fundación Amigos Foscal y responsable del direccionamiento estratégico del área de Sostenibilidad Empresarial de la Clínica Foscal, una institución médica referente en el oriente colombiano. Desde allí ha liderado, consolidado y expandido una obra social que lleva más de 17 años acompañando a pacientes con cáncer, especialmente aquellos de escasos recursos, con un enfoque integral, innovador y profundamente humano.

Nacida en una familia donde la filantropía era un valor cotidiano, sus padres pertenecieron siempre a grupos de servicio comunitario, Luisa Fernanda aprendió desde muy niña que ayudar a otros, más que un acto extraordinario, es una forma de habitar el mundo. En el colegio participó activamente en voluntariados y proyectos comunitarios y, ya en la universidad, era una figura visible y comprometida en iniciativas sociales.

Su carrera profesional empezó en el sector empresarial, donde se desempeñó durante 14 años en la Cámara de Comercio de Bucaramanga, vinculándose con múltiples sectores productivos. Allí impulsó el desarrollo regional con una visión estratégica y entendió los retos del emprendimiento y el valor del tejido empresarial como motor del bienestar social. Más adelante incursionó en el sector público, donde fue secretaria de despacho en las áreas de Educación, Comunicaciones y Desarrollo Social.

Pero fue en su formación como magíster en Responsabilidad Social y Sostenibilidad donde encontró su verdadero propósito: liderar desde el servicio con impacto colectivo. Esa convicción la llevó a vincularse a la Foscal, primero como directora de la Fundación Amigos y luego también como subgerente de sostenibilidad y mercadeo, donde ha promovido una visión coherente y transformadora de la salud como derecho, el cuidado como acto de amor y la solidaridad como política institucional.

El servicio como misión:  La historia de Amigos FOSCAL y Luisa Fernanda Montero. Foto: Juan Pablo Borrero/VANGUARDIA
El servicio como misión: La historia de Amigos FOSCAL y Luisa Fernanda Montero. Foto: Juan Pablo Borrero/VANGUARDIA

Un ecosistema solidario

La Fundación Amigos Foscal nació en 2007 como una iniciativa del Dr. Virgilio Galvis Ramírez para brindar apoyo a pacientes oncológicos vulnerables que llegan desde diferentes regiones de Santander y Colombia a tratarse en la Clínica Foscal. Esta obra ha evolucionado en un ecosistema articulado que ofrece alojamiento, alimentación, transporte, acompañamiento emocional, salud mental, emprendimiento productivo y formación para la vida.

El programa de hospedaje, diseñado con visión de dignidad, garantiza el alojamiento mediante una tarifa social para los pacientes y cuidadores en habitaciones completamente dotadas: baño privado, ventilador, televisor, espacios lúdicos y salas de descanso. “Queremos que se sientan en casa, que sepan que pensamos en ellos”, explica Luisa Fernanda. Esta infraestructura humanizada alivia la carga emocional de quienes enfrentan uno de los procesos más difíciles de sus vidas.

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Paralelamente, la Fundación cuenta con un sólido programa psicosocial, que incluye atención emocional, formación en habilidades blandas, acompañamiento espiritual y talleres para redescubrir capacidades personales. La idea es curar el cuerpo, pero también sostener el alma.

Uno de los pilares más innovadores de la Fundación es su modelo de sostenibilidad basado en el emprendimiento social. Con una red de más de 20 mujeres cabeza de hogar del área metropolitana, Amigos Foscal produce y comercializa bolsos, canguros, cosmetiqueras y otros productos elaborados con textiles donados por la industria de la confección. Los diseños nacen de la colaboración con estudiantes de diseño industrial y gráfico de universidades locales, y cada pieza es una historia de transformación.

“Todo lo que tocamos lo volvemos producto funcional y bello”, dice Luisa Fernanda con orgullo. Esta línea de emprendimiento con marca propia, genera ingresos para la Fundación y evita que toneladas de residuos lleguen al relleno sanitario, aportando a la economía circular.

Además, cuentan con dos tiendas sostenibles donde comercializan ropa, accesorios y mobiliario donado por grandes marcas. En estas tiendas, con estética de concept store, todo se vende a precios accesibles, y los recursos se reinvierten en la atención de pacientes. Esta combinación entre solidaridad, reutilización y estética ha convertido a la Fundación en referente de innovación social en la región.

El servicio como misión:  La historia de Amigos FOSCAL y Luisa Fernanda Montero. Foto: suministrada/VANGUARDIA
El servicio como misión: La historia de Amigos FOSCAL y Luisa Fernanda Montero. Foto: suministrada/VANGUARDIA

Amigos Foscal lidera campañas en colegios para enseñar a los niños a cuidar el planeta, promover la alimentación saludable y fomentar el autocuidado visual. A través del reciclaje, los niños se vinculan a una cadena de impacto donde aprender y donar, van de la mano.

También han desarrollado estrategias de fidelización solidaria. Aquí quien dona siempre se lleva algo: un producto, una historia, un símbolo de esperanza. “Nuestro eslogan es Esperanza de vida, y eso no es solo una frase: es la base de todo lo que hacemos”, afirma.

Con más de 10 personas vinculadas directamente, y al menos 25 cargos generados solo en la línea productiva, Amigos Foscal demuestra que es posible unir salud, sostenibilidad y desarrollo social.

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“Yo me muero por lo que hago. Me hace feliz. Me levanto cada día sabiendo que soy útil y que lo que hacemos vale la pena”, concluye Luisa Fernanda.

La Fundación acompaña procesos, duelos, pero también siembra esperanza. Atiende pacientes y construye comunidad. Gestiona recursos y multiplica afectos. Y es que la vida se cura con compañía, dignidad… y con amor bien organizado.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

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