Salud
Viernes 07 de junio de 2024 - 09:43 AM

Profamilia explica qué son las mal llamadas “terapias de conversión”

Las “terapias de conversión”, también conocidas como Ecosieg (Esfuerzos de Cambio de Orientación Sexual, Identidad de Género o Expresión de Género), son prácticas que pretenden cambiar la orientación sexual o identidad de género de una persona1. Profamilia, una organización colombiana de salud sexual y reproductiva, explica en detalle estos conceptos.

Fotos tomadas de redes sociales/VANGUARDIA
Fotos tomadas de redes sociales/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Vanguardia

Las “terapias de conversión”, conocidas realmente como Ecosieg (Esfuerzos de Cambio de Orientación Sexual, Identidad de Género o Expresión de Género), son prácticas que pretenden cambiar la orientación sexual o identidad de género de una persona.

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Su uso no tiene fundamento científico y pueden ser muy dañinas para la salud física y mental de las personas que las sufren. Estas prácticas se basan en la creencia errónea de que la homosexualidad, la bisexualidad o la transexualidad son “enfermedades” que pueden ser “curadas”.

Ayer, diferentes organizaciones de la sociedad civil radicaron más de 40.000 firmas para pedirle al Congreso de la República aprobar el proyecto de ley 270 para prohibir las mal llamadas “terapias de conversión” en el país. Nicolás Giraldo, Coordinador de Cambio Político de Profamilia, responde las principales preguntas que tienen las personas sobre el Ecosieg.

Fotos tomadas de redes sociales/VANGUARDIA
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¿En qué consisten las “terapias de conversión” o Ecosieg?

Son prácticas que sin ningún tipo de fundamento científico o evidencia buscan erróneamente cambiar o modificar la orientación sexual o la identidad de género por medio de distintos tipos de acciones:

Terapia aversiva: Se utilizan estímulos desagradables para asociar la orientación sexual o identidad de género con algo negativo.

Electroshocks: Se aplican descargas eléctricas a las personas para intentar cambiar su orientación sexual o identidad de género.

Exorcismos o ritos: Se realizan rituales religiosos para “expulsar” el demonio que se cree que causa la homosexualidad o la transexualidad.

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Estas prácticas son una grave violación de los derechos humanos y de manera particular, de los derechos sexuales y reproductivos que a su vez son derechos fundamentales. Todas las personas tenemos derecho a vivir y expresar nuestra orientación sexual e identidad de género sin ser discriminadas. No es posible cambiar o modificar esta parte de las personas, y mucho menos “corregir” porque ninguna orientación o identidad es una enfermedad o trastorno. Sin embargo, hay organizaciones y personas que, sin ningún tipo de sustento científico, llevan a cabo este tipo de actos que pueden constituir formas de tortura con el fin de volver “normales” a las personas LGBTIQ+.

Fotos tomadas de redes sociales/VANGUARDIA
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¿Cuáles son los riesgos de los Ecosieg?

Estas prácticas, disfrazadas de terapias, son ineficaces, dañinas y lesionan profundamente la dignidad humana. No existe evidencia científica que respalde su uso y, por el contrario, la evidencia demuestra que pueden generar graves consecuencias para la salud mental de las personas como: depresión, ansiedad, baja autoestima, pensamientos y conductas suicidas, autolesiones, trastornos alimenticios, entre otras más.

Los Ecosieg se basan en prejuicios y estereotipos discriminatorios que asocian la orientación sexual y la identidad de género con patologías, trastornos, pecados, posesiones, entre otras ideas erróneas que deshumanizan a las personas LGBTIQ+. En el país, 1 de cada 5 personas LGBTIQ+ ha sido sometida a algún tipo de prácticas orientadas a modificar, reprimir o cambiar su orientación sexual. Entre personas trans, 1 de cada 3, según el Instituto Williams en los Estados Unidos y el Proyecto Colaborativo de Colombia y UCLA.

El proyecto de ley “Nada que curar” es una iniciativa que busca prohibir en Colombia los Esfuerzos de Cambio de Orientación Sexual, Identidad de Género o Expresión de Género (Ecosieg), también conocidas como “terapias de conversión”. El proyecto fue aprobado en segundo debate en la Cámara de Representantes y deberá seguir su curso en el Senado de la República.

Este proyecto es un paso fundamental para proteger los derechos al libre desarrollo de la personalidad, la dignidad, la igualdad y no discriminación y la vida libre de violencias, especialmente de las personas LGBTIQ+, la niñez y adolescencia. Adicionalmente el proyecto de ley adopta medidas de política pública en salud para mejorar la atención integral, por ejemplo, con la formación del personal en salud y el derecho a recibir información y acciones afirmativas sobre las orientaciones sexuales e identidades de género.

La prohibición de los Ecosiegno afecta la práctica religiosa, médica o psicológica. En Colombia ninguna religión o servicio de salud puede tener prácticas que se relacionen con la tortura. Por lo tanto, no existe un derecho para discriminar, lastimar o torturar a las personas que tienen una orientación sexual o una identidad de género diversa. Cualquier persona es libre de buscar o acceder libremente a asesoría, acompañamiento u orientación profesional, espiritual, entre otras, y esto no lo prohíbe el proyecto de ley. Las personas LGBTIQ+ merecen la misma protección de su salud y su vida, y en ese sentido, el estado colombiano debe erradicar cualquier práctica que persiga y afecte a esta población.

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Publicado por: Redacción Vanguardia

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