Salud
Sábado 22 de agosto de 2026 - 12:00 AM

Cáncer colorrectal: prevenir está en nuestras manos

Puede desarrollarse durante años sin producir síntomas, pero en muchos casos es posible identificar lesiones precursoras y tratarlas antes de que evolucionen. Por eso, conocer los factores de riesgo y realizar el tamizaje en el momento indicado puede cambiar el curso de la enfermedad.

Magnific / VANGUARDIA
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Publicado por: Suministrado

Por:Juan Pablo Baez Duarte, Médico Internista UNAB, Fellow de Gastroenterología de la Pontificia Universidad Javeriana.

El cáncer colorrectal se origina en el colon o el recto y constituye uno de los tumores más frecuentes. A diferencia de otras enfermedades, ofrece una oportunidad importante para la prevención: en muchos casos comienza con un pólipo, una pequeña lesión en la pared interna del intestino que puede permanecer durante años sin causar molestias.

Aunque la mayoría de los pólipos no se convierte en cáncer, algunos pueden experimentar cambios progresivos. Detectarlos y retirarlos durante una colonoscopia permite interrumpir ese proceso antes de que aparezca una enfermedad maligna.

Por esta razón, el tamizaje no debe entenderse como una prueba que se realiza cuando aparecen síntomas, sino como una estrategia para buscar alteraciones en personas que se sienten bien y, de esta manera, anticiparse a la enfermedad.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

La edad es uno de los principales factores asociados al cáncer colorrectal. También aumenta el riesgo cuando existen antecedentes personales de ciertos pólipos o de cáncer colorrectal, así como antecedentes familiares de la enfermedad.

Tener un padre, madre, hermano, hermana, hijo o hija con este diagnóstico merece especial atención, particularmente cuando ocurrió a una edad temprana. También existen condiciones hereditarias y enfermedades inflamatorias intestinales que pueden incrementar la probabilidad de desarrollar este tipo de cáncer y requieren un seguimiento individualizado.

Otros factores están relacionados con el estilo de vida. El sobrepeso y la obesidad, la inactividad física, el tabaquismo y el consumo de alcohol se han asociado con un mayor riesgo. La alimentación también tiene un papel relevante, especialmente cuando existe un consumo frecuente de carnes procesadas y una dieta baja en frutas, verduras y fibra.

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Sin embargo, tener factores de riesgo no significa que una persona necesariamente desarrollará la enfermedad, así como no tenerlos tampoco elimina por completo la posibilidad. De ahí la importancia de combinar hábitos saludables con las estrategias de detección recomendadas.

El tamizaje permite actuar antes de los síntomas

La actualización 2025 de la Guía Colombiana de Práctica Clínica para el Tamizaje de Cáncer Colorrectal recomienda iniciar el tamizaje a los 45 años en personas asintomáticas con riesgo promedio. La actualización fue elaborada por un panel multidisciplinario y adaptada al contexto del sistema de salud colombiano.

La colonoscopia es la estrategia preferida. Este procedimiento permite observar directamente el interior del colon y, si se encuentran pólipos, retirarlos durante el mismo examen. Cuando una colonoscopia es normal, la exploración fue completa y la preparación intestinal fue adecuada, la guía recomienda repetirla generalmente a los 10 años.

Otra alternativa es la prueba inmunoquímica fecal, conocida como FIT, que identifica pequeñas cantidades de sangre en las deposiciones que no pueden observarse a simple vista. Para los programas de tamizaje poblacional, la guía la contempla con una periodicidad anual. Si el resultado es positivo, se requiere una colonoscopia para determinar la causa del sangrado.

No todos deben empezar a la misma edad

Las recomendaciones cambian cuando existe un riesgo superior al promedio. En personas con un familiar de primer grado que haya tenido cáncer colorrectal, especialmente si el diagnóstico ocurrió antes de los 50 años, el inicio del tamizaje puede adelantarse.

La guía colombiana recomienda en estos casos comenzar a los 40 años o 10 años antes de la edad en que fue diagnosticado el familiar más joven, lo que ocurra primero. Por ejemplo, si un padre fue diagnosticado a los 45 años, su hijo debería consultar sobre el inicio del tamizaje a partir de los 35 años.

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También requieren una valoración particular quienes tienen síndromes hereditarios, antecedentes personales de cáncer o determinados tipos de pólipos, así como algunas personas con enfermedad inflamatoria intestinal. En estos escenarios no existe una única estrategia aplicable a todos los pacientes.

Los síntomas no deben esperar

El cáncer colorrectal puede permanecer silencioso durante sus primeras etapas. Sin embargo, la aparición de sangre en las deposiciones o sangrado rectal, cambios persistentes en la frecuencia o forma de las deposiciones, dolor abdominal, pérdida de peso sin explicación, cansancio marcado o anemia sin causa conocida requiere valoración médica.

Estos síntomas no deben esperar hasta la edad establecida para el tamizaje. Una persona que presenta señales de alarma necesita una evaluación diagnóstica, independientemente de su edad, porque el tamizaje está dirigido principalmente a quienes no tienen síntomas.

¿Qué ocurre cuando encuentran un pólipo?

Encontrar un pólipo no significa tener cáncer. Muchos pueden retirarse completamente durante la colonoscopia y, posteriormente, el especialista determina cuándo debe realizarse el siguiente control.

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El intervalo depende de características como el número, el tamaño y el tipo de pólipos encontrados. Por eso, no todas las personas necesitan repetir la colonoscopia con la misma frecuencia. Conservar el informe del procedimiento y conocer la fecha del próximo control hace parte del seguimiento.

Hábitos que también protegen

La prevención comienza antes del examen. Mantener un peso saludable, realizar actividad física con regularidad, no fumar, limitar el consumo de alcohol y llevar una alimentación con mayor presencia de frutas, verduras, leguminosas y fibra contribuye a reducir factores asociados al cáncer colorrectal.

La alimentación saludable y el ejercicio, sin embargo, no sustituyen el tamizaje. Ambas estrategias cumplen funciones diferentes y deben formar parte de un cuidado integral.

Conocer los antecedentes familiares también es una herramienta de prevención. Saber quién tuvo cáncer colorrectal y a qué edad fue diagnosticado puede aportar información decisiva para establecer cuándo debe comenzar el seguimiento.

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Para recordar

A partir de los 45 años: las personas de riesgo promedio deben conversar con su médico sobre el inicio del tamizaje.

Colonoscopia: es la estrategia preferida y, cuando el resultado es normal y el examen fue adecuado, generalmente se repite cada 10 años.

Prueba FIT: es una alternativa de tamizaje poblacional y debe realizarse anualmente.

Antecedentes familiares: quienes tienen un familiar de primer grado afectado pueden necesitar comenzar el tamizaje antes.

Síntomas de alarma: el sangrado rectal, los cambios persistentes en las deposiciones, la pérdida de peso inexplicada, el dolor abdominal o la anemia sin causa conocida requieren valoración médica, sin importar la edad.

El cáncer colorrectal ofrece una oportunidad que no todos los tipos de cáncer permiten: intervenir antes de que aparezca la enfermedad o detectarla en etapas tempranas. La decisión de realizar un tamizaje no debería esperar a que el cuerpo dé una señal de alarma. En muchos casos, anticiparse es precisamente la forma más efectiva de prevenir.

Si tienes dudas sobre este o algún tema relacionado con la sección de Salud, puede enviar sus preguntas y un grupo de especialistas se encargará de resolverlas: preguntasdr.joaquinfernando@gmail.com

Publicado por: Suministrado

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