La conversación sobre la vejez suele centrarse en semanas cotizadas, mesadas y fondos de pensiones, pero hay otra preparación necesaria: conservar la fuerza, el equilibrio y la autonomía para vivir con independencia durante esta etapa.

Publicado por: Nuevos Proyectos
Las proyecciones actualizadas del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) muestran la magnitud del cambio demográfico. La población de 60 años o más pasaría de representar el 13,2 % en 2018 al 24,6 % en 2050, mientras que la proporción de menores de 15 años disminuiría del 25,2 % al 13,6 %. Esta transformación también exige cambios en la forma de organizar el cuidado.
La autonomía también necesita preparación
“La autonomía no suele perderse de un día para otro. A veces empieza con una caída, con la dificultad para levantarse de una silla, con el temor a salir solo o con una enfermedad que interrumpe la vida cotidiana”, plantea José Fernando Orduz MD - Consultor NexaSalud en Longevidad, Movilidad y Reserva Funcional.
Esta realidad invita a mirar más allá de la esperanza de vida y considerar las capacidades que permiten desenvolverse en las actividades cotidianas. En este contexto, la reserva funcional comprende los recursos físicos y mentales que ayudan a responder a las exigencias diarias y recuperarse después de una enfermedad, una caída o una hospitalización.
La movilidad, la fuerza, el equilibrio, la alimentación, la salud mental, la cognición y el entorno influyen en la posibilidad de conservar la independencia. Por eso, su cuidado no debería comenzar cuando aparecen las limitaciones.
Orduz advierte que estas capacidades se construyen a lo largo de la vida y pueden deteriorarse cuando los problemas de salud no se identifican oportunamente o la atención se presta de manera fragmentada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. Esta depende tanto de las condiciones físicas y mentales de cada persona como de su entorno.
Cuidar antes de que llegue la dependencia
La prevención no garantiza que puedan evitarse todas las enfermedades, pero permite reconocer riesgos, atender cambios a tiempo y acompañar mejor a cada persona.
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“Una valoración oportuna, el seguimiento de las condiciones crónicas y la orientación para acceder a los servicios adecuados pueden ayudar a proteger la autonomía. Para ello, la información clínica debe estar conectada, de modo que pacientes y familias no asuman la coordinación que corresponde facilitar al sistema de salud”, explica.
Esta situación también afecta a quienes cuidan a sus padres mientras trabajan, crían a sus hijos y atienden su propia salud. La longevidad transforma las dinámicas familiares y exige redes de apoyo que contribuyan a distribuir las responsabilidades del cuidado.
Desde NexaSalud se propone una atención integral que facilite el acceso a profesionales, conecte la información y favorezca la continuidad asistencial. La tecnología puede contribuir a ese propósito cuando está al servicio de las personas y respalda el criterio de los profesionales.

“La reserva funcional que nos permite vivir con autonomía es una pensión que debemos empezar a cuidar mucho antes de la jubilación”, indica José Fernando Orduz MD - Consultor NexaSalud en Longevidad, Movilidad y Reserva Funcional.
Prepararse para la vejez implica actuar antes de que aparezca la dependencia y promover condiciones que permitan conservar, tanto como sea posible, la capacidad de decidir, desplazarse, relacionarse y participar en la vida cotidiana.
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