Tendencias
Miércoles 26 de febrero de 2025 - 03:52 PM

La desgarradora súplica de Erika Morales: “Déjenme ir, es una prueba de amor”

En una discoteca de Pasto, Nariño, una noche de agosto de 2021, un incidente violento dejó a Erika Yanira Morales, de 17 años, cuadripléjica. Hoy, su hermana Tatiana Morales comparte la dolorosa petición de Erika.

Tatiana Morales, su hermana, quien se convirtió en la voz de Erika ante el mundo. Foto tomada de redes socales/VANGUARDIA
Tatiana Morales, su hermana, quien se convirtió en la voz de Erika ante el mundo. Foto tomada de redes socales/VANGUARDIA

Compartir

Publicado por: Redacción Tendencias

Todo cambió una noche de agosto de 2021. Erika Yanira Morales, entonces una joven de 17 años, llena de sueños y proyectos, salió con amigos a una discoteca del centro de Pasto. Lo que prometía ser una velada común terminó en tragedia. Dos mujeres la atacaron brutalmente, golpeándola en la cabeza con una botella de whisky. El golpe fue certero y devastador. Erika sufrió un infarto cerebral múltiple que la dejó cuadripléjica y postrada en una cama desde entonces. Desde esa noche, su vida quedó suspendida en el tiempo. Lea también: Erika Morales: El desgarrador pedido de ayuda de la joven cuadripléjica por botellazo

Luego del ataque, Erika pasó un año y siete meses en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). El tiempo se extendía entre el zumbido de las máquinas y la incertidumbre. Al despertar, su cuerpo ya no le respondía. Los especialistas fueron claros: no había un camino de recuperación. “Nos dijeron que la recuperación era improbable”, recuerda Tatiana Morales, su hermana, quien se convirtió en su voz ante el mundo. Erika, aunque consciente, no podía hablar. Aprendió a comunicarse de la única forma posible: asintiendo con la cabeza mientras su familia recitaba el abecedario hasta formar palabras. Así, construyó un mensaje que heló el corazón de todos: “Déjenme ir. Es una prueba de amor.”

El dolor físico, las úlceras avanzadas y la extrema delgadez desgastaron a Erika. Cansada, con la fuerza que aún le quedaba, le pidió a su familia algo que Tatiana jamás pensó escuchar: su derecho a morir dignamente. Erika quiere la eutanasia. Sin embargo, su EPS, Emssanar, rechazó la solicitud. El argumento: no se cumplían los requisitos médicos. La respuesta dejó a la familia sumida en una nueva lucha.

Erika Yanira Morales, fue atacada cuando tenía 17 años.
Foto: cortesía.
Erika Yanira Morales, fue atacada cuando tenía 17 años. Foto: cortesía.

“No queremos verla sufrir más. Hace un mes me dijo: ‘Hermanita, no quiero que seas egoísta, quiero que me dejes ir’. Me dijo que era una prueba de amor. Sabemos que es lo mejor, aunque es algo que nunca vamos a superar”, relata Tatiana con la voz entrecortada.

En Colombia, la eutanasia es un derecho reconocido desde 1997, amparado por la Corte Constitucional para quienes padecen sufrimientos físicos o psíquicos intensos por enfermedades graves e incurables. Pero el caso de Erika revela las grietas del sistema. Aunque la normativa existe, las barreras administrativas y burocráticas complican el acceso a este derecho.

La negativa de la EPS obligó a la familia Morales a hacer pública su situación. Con la esperanza de ser escuchados, Tatiana se convirtió en la voz que repite el pedido de Erika: el deseo de descansar. “Prefiero mil veces llorarla en una tumba que verla sufrir cada día. Es mi única hermana. Esto es un dolor que nunca se va a ir”, sentencia Tatiana.

La familia Morales sigue esperando. Emssanar anunció una nueva junta médica para evaluar nuevamente el caso. Mientras tanto, en su cama de Pasto, Erika aguarda. Su cuerpo sigue resistiendo, pero su espíritu clama por descanso. Tatiana, firme a su lado, sabe que esta lucha no es solo por Erika, sino por todos aquellos que, como su hermana, buscan morir con dignidad.

El eco de su súplica sigue resonando: “Déjenme ir. Es una prueba de amor.”

Publicidad

¿Cuál es la ley de la eutanasia en Colombia?

En Colombia, la eutanasia ha sido objeto de un desarrollo jurídico significativo desde 1997, cuando la Corte Constitucional, mediante la Sentencia C-239 de 1997, despenalizó el acto de causar la muerte a un paciente terminal que lo solicitara de manera libre e informada. Este fallo sentó las bases para el reconocimiento del derecho a morir con dignidad en el país. Lea también: Tráfico de influencias en la Dian: El escándalo que salpica a la clase política colombiana

Posteriormente, la Ley 1733 de 2014, conocida como la “Ley de Cuidados Paliativos”, definió al enfermo en fase terminal como aquel con una enfermedad o condición patológica grave, progresiva e irreversible, con pronóstico fatal en un plazo relativamente breve, y que no es susceptible de tratamiento curativo. Esta ley enfatizó la importancia de los cuidados paliativos, aunque no reguló directamente la eutanasia. Para abordar la necesidad de un marco regulatorio específico, el Ministerio de Salud y Protección Social emitió la Resolución 1216 de 2015, que estableció directrices para la conformación y funcionamiento de los Comités Científico-Interdisciplinarios para el Derecho a Morir con Dignidad.

Estos comités son responsables de evaluar y autorizar las solicitudes de eutanasia, garantizando que se cumplan los criterios establecidos. En 2021, la Corte Constitucional, mediante la Sentencia C-233, amplió el derecho a la eutanasia al eliminar el requisito de que la enfermedad sea terminal. Esto permitió que pacientes con enfermedades o lesiones graves e incurables, que generen un sufrimiento intenso, puedan acceder a la eutanasia, incluso si su condición no es considerada terminal.

A pesar de este marco jurídico, la práctica de la eutanasia en Colombia enfrenta desafíos debido a barreras administrativas y burocráticas. Casos como el de Erika Yanira Morales evidencian las dificultades que algunos pacientes encuentran para ejercer este derecho, lo que ha generado debates sobre la necesidad de una legislación más clara y procedimientos más ágiles para garantizar el acceso efectivo a una muerte digna. Es importante mencionar que, aunque la eutanasia está permitida en Colombia bajo las condiciones mencionadas, el suicidio asistido no ha sido despenalizado y continúa siendo ilegal en el país.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí y únase a nuestro canal de Whatsapp acá.

Publicado por: Redacción Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad