Turismo
Sábado 06 de septiembre de 2025 - 01:02 PM

El curioso video que muestra cómo vive un oso andino en Virolín, Santander

Un video difundido en redes sociales dejó en evidencia la riqueza natural de Virolín. A través de estaciones de ‘fototrampeo’ las cámaras lograron registrar a un oso andino en su hogar: la Reserva El Rayo.

Fernando Cáceres / VANGUARDIA
Fernando Cáceres / VANGUARDIA

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En lo profundo de Virolín, un área natural ubicada en el municipio de Charalá, los bosques de niebla parecen acariciar el cielo. Allí, entre los 1.200 y 2.800 metros sobre el nivel del mar (msnm), habita su guardián: el oso andino.

Camina por los mismos senderos que utilizan los campesinos y bebe de las mismas quebradas. La diferencia es que se mueve sigiloso entre las ramas húmedas y la neblina espesa.

Cortesía Reserva El Rayo-Virolín / VANGUARDIA
Cortesía Reserva El Rayo-Virolín / VANGUARDIA

Las huellas recientes en el lodo, el excremento con semillas, los rasguños en los robles y las camaretas, esos nidos improvisados en donde descansa, son la prueba de un territorio que permanece vivo. Lea también: Conozca cuatro joyas turísticas con aval verde en Santander

Gracias a un proceso de restauración que ha tomado más de 10 años, el oso andino ha encontrado una casa segura en la Reserva Natural Cuchilla del Rayo-Virolín, que hace parte del Santuario de Fauna y Flora Guanentá Alto Río Fonce de Parques Nacionales Naturales de Colombia.

Cortesía Reserva El Rayo-Virolín / VANGUARDIA
Cortesía Reserva El Rayo-Virolín / VANGUARDIA

“Cada registro es como una luz a la vida secreta de esta especie críptica. Ha sido un trabajo muy emocionante que empieza a brindar sus frutos”, expresa Elkin Briceño, especialista en conservación y líder de Biótica Consultores, quien durante tres años ha liderado el seguimiento del oso andino en la Reserva El Rayo.

Esta área forma parte del cinturón de conservación del Distrito Regional de Manejo Integrado, DRMI Guantiva La Rusia. Que el oso la haya elegido como su hogar revela la riqueza e importancia biológica e hídrica. Nos recuerda su fragilidad, pues según detalla Briceño, la pérdida de conectividad entre bosques es uno de los mayores riesgos para esta especie en Santander.

La vida secreta del oso

“Han sido años de madrugadas, recorridos en trochas y la instalación de cámaras trampa que vigilan secretamente el bosque”, relata Briceño. La clave de este monitoreo es valerse del conocimiento científico y la sabiduría campesina.

Las historias que se cuentan en las casas de las veredas son tan valiosas como las imágenes registradas en las tarjetas de memoria de las cámaras trampa, que han documentado sus recorridos y permitido leer patrones de comportamiento. Le puede interesar: Mujeres con alma y sombrero: la aldea turística que rescata los saberes de Santander

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Ángel González, campesino de la zona, y su hija, decidieron seguir el rastro de una huella particular: excremento con semillas. Extrajeron esas semillas, instalaron un vivero y empezaron a cultivar estos árboles en el bosque para enriquecer el hábitat. “Recorrer el campo con Don Ángel es maravilloso, una experiencia fascinante en medio de bosques bellísimos. Los hemos sembrado juntos y nuestras familias se han hecho grandes amigos”, agrega Elkin Briceño.

Cortesía Reserva El Rayo-Virolín / VANGUARDIA
Cortesía Reserva El Rayo-Virolín / VANGUARDIA

Tras años de trabajo, y gracias a esos encuentros que Elkin llama “fortuitos”, el carismático oso andino representa para las comunidades de estos territorios un valioso motivo para apostarle a la conservación en Santander.

“Afortunadamente la declaratoria del Santuario Guanentá y la admirable administración de Parques Nacionales, durante 30 años, ha generado un impacto altamente positivo en el territorio”, añade el especialista.

En Virolín, la comunidad admira y respeta a este ‘vecino’. Es símbolo de prestigio y orgullo. “La comunidad es protagonista, son los ojos del bosque. Familias campesinas participan en el monitoreo, aportan saberes locales y se convierten en guías de visitantes”, explica el investigador. Además: La Ruta del Bocadillo: un viaje al corazón dulce de Santander

Las cámaras trampa también han registrado 20 especies de mamíferos, entre ellos tigrillos, cusumbos, venados y armadillos. Además, se han registrado 180 especies de aves, así como orquídeas y anfibios endémicos

Nelson Caviedes/Vanguardia
Nelson Caviedes/Vanguardia
Nelson Caviedes/Vanguardia
Nelson Caviedes/Vanguardia

Amenazas y desafíos que enfrenta el oso andino en Santander

Aunque en Virolín la conservación es clave, es necesario echar un vistazo a Santander. “Las principales amenazas son la deforestación para expansión agropecuaria, los incendios forestales y la fragmentación de hábitats, tanto en bosques como en páramos”, señala Briceño. Además de los conflictos que pueden derivar en cacería por el acercamiento del oso a los cultivos o ganadería.

Los esfuerzos de conservación están encaminados a restaurar los corredores biológicos. “Ese es nuestro principal objetivo en las reservas El Rayo y Cuatro Robles: trabajar de la mano con Parques Nacionales en el fortalecimiento de corredores biológicos que brinden mayor oportunidad a la especie”, puntualiza Briceño.

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Luis Arley Muñoz Sarmiento, guardaparques del Parque Nacional Natural Chingaza / VANGUARDIA
Luis Arley Muñoz Sarmiento, guardaparques del Parque Nacional Natural Chingaza / VANGUARDIA

El programa “CuidadOSOS”, impulsado por la Corporación Autónoma de Santander (CAS), vincula a familias campesinas en la protección del hábitat en DRMI Guantiva La Rusia. Parques Nacionales fortalece proyectos comunitarios y viveros de alta montaña.

Turismo responsable en los bosques de niebla

El avistamiento del oso no puede ser el objetivo. Es posible apostarle a las experiencias interpretativas: caminatas por senderos, estaciones educativas, observación de cámaras trampa, relatos comunitarios y talleres de conservación. “Este tipo de ecoturismo responsable es una oportunidad para las familias campesinas con las que trabajamos y que se la están jugando por la conservación de nuestro patrimonio natural”, explica Elkin Briceño.

En la Reserva El Rayo hay hospedajes sostenibles: cabañas, bioglampings y un ‘lodge’ elevado en medio del bosque. La experiencia turística incluye una noche en medio de la naturaleza y conocer, de primera mano, el trabajo de conservación de especies emblemáticas.

“Nuestro enfoque está centrado en la restauración, la investigación y la promoción del turismo de naturaleza como alternativa de conservación”, apunta el investigador. Le recomendamos leer: Colombia rompe récords en turismo: ¿qué papel juega Santander?

Las recomendaciones para visitar la ‘casa’ del oso son imprescindibles: acceder con un guía local, contratar agencias capacitadas en el turismo de conservación, caminar en silencio, no dejar residuos, respetar los senderos y no extraer flora ni fauna de la reserva.

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