Bailar, hacer cardio, fortalecer el cuerpo y, sobre todo, disfrutar. Esa es la fórmula con la que Swing Fitness busca cambiar la percepción tradicional del entrenamiento. El pasado 13 de septiembre, su cuarto festival reunió a integrantes de la academia en una jornada que llevó la actividad física a otro nivel: el de compartir, liberar el estrés y moverse al ritmo de la música.

Publicado por: Nuevos Proyectos
La escena tiene poco que ver con un entrenamiento convencional. La música marca el ritmo, los coaches lideran desde la tarima y los asistentes siguen cada movimiento mientras convierten el ejercicio en una experiencia colectiva. Así transcurrió el cuarto Festival Swing Fitness 2026, una jornada diseñada para celebrar una filosofía que la academia promueve durante todo el año: hacer del movimiento un hábito que también genere bienestar y disfrute.
Para Anderson Celis, coach oficial y director del programa, uno de los principales propósitos de Swing Fitness es transformar la manera en que las personas se relacionan con el ejercicio. “El objetivo número uno es que la gente tenga esa percepción bonita de entrenar, de hacer un buen trabajo cardiovascular y muscular bailando”, explica.
La propuesta combina diferentes géneros musicales con rutinas de entrenamiento, de manera que cada participante pueda encontrar una forma de moverse que conecte con sus propios gustos. La apuesta no está únicamente en quemar calorías o mejorar la condición física, sino en lograr que asistir a una clase sea una experiencia esperada y disfrutada.
Ese componente colectivo también hace la diferencia. En el festival, los asistentes encontraron un espacio para salir de la rutina, compartir con otras personas y dedicar tiempo al cuidado personal. Para quienes hacen parte del programa, la actividad se ha convertido incluso en una herramienta para desconectarse de las tensiones de la semana.
“Mi experiencia es que, aparte de ser un programa de nivel, nos entrega mucha alegría, pasión y realmente este es mi antiestrés en la semana”, cuenta una de las participantes.
La relación entre movimiento y bienestar emocional es, precisamente, otro de los mensajes que busca promover la iniciativa. El baile permite liberar tensiones, disfrutar de la música y generar espacios de interacción social. Por eso, más allá de la actividad física, Swing Fitness plantea sus encuentros como momentos para despejar la mente y recuperar energía.
El cuarto festival fue posible gracias al trabajo del equipo de coaches que acompaña el programa. Paula Nathalia Correal Torres, Paula Juliana Farfán Mantilla, Camila Rojas Anacona, Natalia Mantilla, María Alejandra Rincón, Jesid Mauricio Celis Jaimes, Anderson Celis Jaimes, María Paula Álvarez Sánchez y Angélica Vega hicieron parte del staff encargado de llevar la jornada a la tarima.
Pero el festival no representa un punto de llegada. La invitación de Swing Fitness permanece abierta cada sábado, desde las 9:00 de la mañana, en el centro comercial Caracolí, donde se desarrollan clases gratuitas.
La propuesta es sencilla: empezar el fin de semana en movimiento, con música y comunidad. Porque para Swing Fitness, entrenar no tiene por qué sentirse como una obligación; también puede ser una forma de encontrarse con otros, disfrutar y hacer del ejercicio un hábito sostenible.














