Una falla técnica durante obras de soldadura provocó un siniestro total en la estructura religiosa de Pajuçara. Conoce los detalles del accidente.
Publicado por: Redacción Vanguardia
Lo que estaba destinado a convertirse en un nuevo referente de fe y un hito arquitectónico en el noreste de Brasil terminó en una escena de caos y cenizas. Este martes, una imponente estructura de la Virgen de Fátima, que se encontraba en su fase final de construcción, fue reducida a escombros tras un voraz incendio que provocó su colapso total en el barrio de Pajuçara.
La magnitud del siniestro quedó registrada en impactantes videos que rápidamente se viralizaron en plataformas digitales. En las imágenes se observa cómo las llamas envolvieron la figura de 35 metros de altura, debilitando sus soportes hasta que la monumental efigie se desplomó ante la mirada atónita de los residentes locales.
El origen del siniestro: un error técnico
De acuerdo con las primeras investigaciones de la Secretaría de Infraestructura de Natal, el desastre no fue producto de un acto vandálico, sino de un accidente laboral. El fuego se habría originado debido a un fallo eléctrico en una de las herramientas utilizadas por los operarios que trabajaban en la parte interna de la mole.
El inspector Sueldo Madeiros, quien ha seguido de cerca las diligencias iniciales, confirmó que el chispazo de una máquina de soldar entró en contacto con materiales altamente inflamables que recubrían la estructura.
“Había dos trabajadores realizando labores de soldadura cuando ocurrió el cortocircuito. Una chispa fue suficiente para que el material prendiera de forma incontrolable”, detalló Madeiros a la prensa local.
Balance de daños y seguridad
A pesar de la espectacularidad de la caída y el riesgo que representaba una estructura de tal envergadura, el balance humano fue afortunadamente mínimo. Uno de los trabajadores que se encontraba en el sitio sufrió quemaduras leves en las manos mientras intentaba reaccionar al fuego, pero se reporta fuera de peligro.
El incidente ha generado una profunda consternación entre los habitantes de la zona norte de Natal, quienes veían en la estatua un motor para el turismo religioso y la economía local. Las autoridades han procedido a acordonar el área para evaluar la estabilidad de los restos y prevenir accidentes adicionales.














