jueves 01 de octubre de 2020 - 12:00 AM

‘Guerra sucia’, una forma de ganar elecciones

Un debate que no dejó espacio para las ideas, pero sí para los insultos fue lo que se vivió la noche del pasado martes en Cleveland. En este primer round, los grandes derrotados fueron los electores y la política seria.
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Al mejor estilo de un ring de boxeo, Donald Trump y Joe Biden intercambiaron golpes, algunos de ellos bajos; acusaciones, reproches, burlas e insultos, en un primer debate cargado de mucha tensión y lejos de estar a la altura de las expectativas.

El cara a cara entre los dos candidatos a disputarse la Presidencia de Estados Unidos, la mayor potencia del mundo, desencantó y dejó un mal sabor de boca entre los electores, por su falta calidad argumentativa.

Se esperaba más de este primer debate presidencial en Cleveland, estado de Ohio, especialmente porque se trata de una fase decisiva de campaña en víspera de las elecciones del próximo 3 de noviembre.

Se dijeron de todo y se atacaron con todo durante los intensos 90 minutos del caótico debate televisivo.

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Payaso, mentiroso, socialista, racista, poco inteligente e izquierdista radical fueron algunos de los adjetivos empleados en el fuego cruzado entre Biden y Trump.

Este es el primer round de una pelea que promete radicalizarse en el mes que resta de campaña, y polarizar aún más a los estadounidenses en torno a dos adversarios tan ideológicamente opuestos.

Efectivamente este será el tono de campaña en la recta final de los comicios, advierte Cristian Gómez, profesor de Relaciones Internacionales y Derecho Internacional de la Universidad Industrial de Santander, UIS.

Primero, porque es la estrategia que le gusta a Trump y en dónde mejor se mueve; y segundo, porque de hecho su Presidencia ha sido así, enfatiza el experto.

“Él (Trump) no es de razonamientos, debates estructurados, presentación de programas. Segundo, a su electorado le gusta esta dinámica, se siente representada en ella”, asegura Gómez, quien insiste en que los ataques personales contra Biden solo reafirman su estrategia.

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En otras palabras, en su criterio, atacar a la persona, decir falsedades, recurrir a la emoción.

En ese contexto, señala que la pregunta es cómo lo confrontará Biden.

“Si caerá en su juego o tratará de llevarlo a otro escenario. Ayer (martes) él cayó en ese juego y ahí el candidato demócrata no se mueve tan bien como su contrincante”, explica el docente de la UIS.

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Lo que resulta más inquietante, apunta Alexander Emilio Madrigal, profesor de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia, es que definitivamente este estilo de hacer política y hacer comunicación de masas bajo discursos de tono agresivo y desafiante muy al estilo de Trump, funciona.

“Política polarizante”

Lo describe como un ejemplo de “hacer política baja de corte polarizante” y lamenta, que exista un electorado que responde a ese tipo de mensaje de orden emocional, a ciertos valores, creencias y prejuicios.

“A eso a lo que está jugando Trump”, recalca el profesor universitario.

Pero también observa que es un tipo de hacer política que se ha venido imponiendo en el mundo.

En América Latina, por ejemplo, se vio con esos estilos de autoritarismo neopopulista, caso Jair Bolsonaro en Brasil, subraya Madrigal.

En el resto del mundo, agrega, es representado por los candidatos “outsider”, que se hacen llamar como alternativos y que no se declaran como del status quo.

Para Madrigal es importante que el candidato demócrata, que lleva la delantera en la intención de voto, no caiga en este juego de Trump que ha enfilado baterías con una retórica reaccionaria y totalitarista.

En su opinión, Biden, de quien afirma tiene poco carisma, y en general el partido Demócrata, están obligados a una estrategia diferente para que el debate electoral en ese país se dé con altura y respeto.

Sin embargo, reconoce que lo más seguro es que el presidente candidato va a continuar con esta maniobra de desacreditar a su adversario, “porque hace parte del personalismo político y es producto de lo que él mismo creó y vendió, que convence al electorado estadounidense”.

En ese sentido, considera que se mantendrá esa retórica fuerte y desafiante para ganar votos de un electorado que tiende a la polarización, pensando en los dos extremos ideológicos que representan Trump y Biden.

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Lo que piensa Eduardo Vior, analista político argentino, es que Trump va segundo y necesita remontar la cuesta. Su única posibilidad es hacerlo pegando duro.

“Quizás haya sido su intención, ya que la elección se anuncia muy concurrida y los demócratas se juegan a atraer a las urnas a minorías y votantes desencantados que habitualmente no sufragan”, sostiene Vior, refiriéndose al lenguaje beligerante de Trump durante el debate.

En cuanto a Biden, el experto supone que va a mantener su estilo recatado, tratando de posicionarse en el centro, “entre el aparato demócrata heredado de la época de Barack Obama y la izquierda que no tiene demasiado espacio”.

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Dato
Los candidatos Mike Pence y Kamala Harris se enfrentarán en Salt Lake City el próximo 7 de octubre, en el único debate vicepresidencial de la campaña 2020 en Estados Unidos.
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