miércoles 25 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

¿Se salvará el planeta de ellos?

La sueca Greta Thunberg es el símbolo del movimiento juvenil en contra del cambio climático, una de las amenazas más importantes que enfrenta el planeta.
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El mundo se está despertando y el cambio está llegando, les guste o no”.

Este contundente mensaje lanzado por Greta Thunberg, la joven sueca de 16 años, a los líderes congregados en la Cumbre sobre la Acción Climática, hizo eco en todo el mundo. La cumbre, que se cerró ayer en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, con la promesa de casi 70 países, encabezados por los europeos, de implementar planes más ambiciosos para el recorte de emisiones de gases contaminantes.

Thunberg, quien se ha convertido en el cara más visible de la lucha contra el cambio climático en el mundo, dando voz y creando conciencia a una generación amenazada en su futuro, acusó a las grandes potencias de falta de compromiso y falta de acción por el planeta.

Pero la activista fue más allá, al acusarlos de traicionar a su generación con su inercia frente al cambio climático, con una expresión cargada de mucho significado, “¿Cómo se atreven?”.

No cabe duda de que el cambio climático es el mayor desafío global de nuestros tiempos, sentencia Iván Darío Porras, profesor de la Universidad Industrial de Santander, UIS, y experto en el tema ambiental.

Si bien es una preocupación que trasciende ideologías y visiones políticas, señala que en el fondo responde a un conflicto de interés económicos en torno al tema del cambio climático, que obliga a que se cambien las costumbres de consumo en los países, muchos de los cuales no están dispuestos a asumir.

En ese orden de ideas, explica que eso implica golpear en cierta forma economías de grupos e intereses muy fuertes liderados por los más países que más consumen y contaminan: Estados Unidos, India y China.

En efecto, afirma en ese sentido que gobiernos como el de Donald Trump no están haciendo mucho para cumplir con los compromisos establecidos para reducir las emisiones de gases contaminantes, recordando que se retiró en 2017 del Acuerdo de París, que había firmado su predecesor Barack Obama.

Para Porras, es evidente la pérdida de liderazgo y compromiso contra el cambio climático desde los Estados, a partir de un modelo capitalista, a pesar de los esfuerzos de otros gobiernos en ese sentido.

“Trump representa a Estados Unidos en la década de los 50, que se siente ahora desplazado por la globalización, un modelo fascista de hacer política”, lo que supone un retroceso para cumplir con la reducción de la temperatura en el planeta, sentencia el docente universitario.

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Falta de compromiso

Bajo esa premisa, Lilia Roa, bióloga de la Universidad Industrial de Santander, UIS, y doctora en Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, Unam, añade que no todos los países desarrollados asumen los mismos compromisos con la misma responsabilidad.

“Entonces tenemos países industrializados grandes emisores de efecto invernadero, que consideran que la mitigación la van a hacer, por ejemplo, otros países a los que les pagan la captura de carbono”, como Colombia que cuenta con selva tropical, describe la profesora investigadora de la Pontificia Universidad Javeriana.

Sin embargo, advierte que si los grandes emisores (China, EE.UU. e India) “no detienen la tasa de emisión, no importa que pongamos bosque en todo el trópico, no se detendrá el problema”.

En otras palabras, lo ilustra con un ejemplo: “no se trata de generar basura y pagarle a otro para que la recoja, sino de mejorar los mecanismos y generar menos basura, es tan sencillo como eso”.

Es posible que los estados firmen todos los acuerdos que sean, pero si en su escala local, regional y nacional, no serán visibles los cambios, dice.

En ese contexto, cuestiona por ejemplo lo que hace EE.UU., que tiene sus propias reglas de juego porque quiere desarrollo, pero no se está moviendo a energías alternativas, como la fotovoltaica o la eólica.

El impacto, entonces, será grande, alerta Roa: “no importa donde te pares, las decisiones de consumo de cualquier persona en cualquier parte del mundo, afectan las condiciones climáticas, en cualquier parte del mundo”, recalca la experta.

Esfuerzos insuficientes

Aunque hay una voluntad clara de la mayoría de los países para revertir la tendencia negativa del cambio climático, José Daniel Pabón, meteorólogo y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, analiza que la llegada de gobiernos como el de Trump con marcados intereses económicos hacen que los esfuerzos resulten insuficientes.

En este caso, subraya, hay una cuestión de responsabilidad y ética ambiental de los gobernantes, teniendo en cuenta que el cambio climático es un “problema común planetario” que no da espera y exige respuestas y medidas concretas que no pueden quedarse en discursos vacíos o acuerdos en el papel.

Además considera un poco injusto a nivel mundial que mientras otros países hacen todo lo posible por reducir las emisiones y cumplan con lo prometido en los acuerdos, los principales países responsables del problema no asuman su cuota de responsabilidad frente al desafío que supone la crisis global ambiental.

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