domingo 09 de junio de 2019 - 12:00 AM

¿Será Biden contra Trump?

El actual presidente estadounidense es el claro favorito de cara a las elecciones del próximo año, mientras los demócratas buscan la fórmula para arrebatarle la reelección y convencer a un electorado seducido por las positivas cifras económicas de la Administración Trump.

Donald Trump fijó fecha rumbo a la reelección en Estados Unidos. Será el próximo 18 de junio en un mitin en la Florida, donde anunciará de manera formal su candidatura por el Partido Republicano, con la firme intención de permanecer otros cuatro años en la Casa Blanca.

La buena marcha de la economía estadounidense, salvo que ocurra una recesión o algún acontecimiento importante que afecte su imagen, hace expedito el camino de Trump hacia un segundo mandato presidencial.

El primer mandatario estadounidense, de 72 años, tiene todo a su favor para ser reelegido, según Cristian Rojas, analista internacional y director del Programa Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana.

Explica que en primer lugar, el presidente siempre es el candidato más fuerte, debido a que en Estados Unidos hay una cultura reeleccionista, y por ello, debe haber razones de peso para que ocurra lo contrario.

Hace hincapié en que los partidos siempre apoyan a su presidente como candidato. “Hay algo de resistencia en personajes como Mitt Romney pero eso no es relevante, no tiene impacto suficiente”, destaca.

De hecho, menciona que su mayor promesa es la generación de trabajo, y EE.UU. está adelante en cifras de empleo. “La economía incluso crece más de lo que estaba previsto, y si logra sacarle provecho a la guerra comercial con China, habría cumplido las líneas generales de sus promesas de campaña, eso le abre la puerta a la reelección”, dice.

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‘Alguien que cumple’

Esta opinión es compartida por Suelen Castiblanco, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle, quien afirma que el elector promedio republicano, que fue quien lo eligió en las pasadas elecciones, ha visto cumplidas varias de las promesas de campaña.

En otras palabras, Trump no ha decepcionado a nadie, ni a sus seguidores ni a sus opositores. Su apuesta es repetir la jugada de 2016 en 2020. Y, por ahora, lleva las de ganar.

Por ejemplo, cita los bajos índices de desempleo, las duras campañas antimigración y la postura “fuerte” en el plano internacional, como en el caso de Irán y Corea del Norte. “Ahora, esas cifras de Trump, sumadas a la falta de una contraparte sólida en el partido demócrata, abren un panorama muy positivo para el presidente”.

“Creo que tendremos un segundo período de Trump, seguramente con características diferentes ante la imposibilidad de una tercera reelección. Eso implica que tal vez sea un período caracterizado por un menor protagonismo y controversias del mandatario, que han sido su sello distintivo en esta Presidencia”, recalca Castiblanco.

Y aunque cueste creerlo, su personalidad, poco convencional por tratarse de un presidente que se comporta de manera imprevisible, impulsiva y agresiva, también juega a su favor, su determinación para cumplir lo que promete.

Trump no fue necesariamente elegido hace cuatro años por un “error”, sino porque él encarna gran parte de lo que muchos estadounidenses consideran bueno y positivo de ser celebrado, describe David Castrillón, profesor de la Universidad Externado de Colombia.

“En las elecciones que vienen mantiene esa figura de un norteamericano que celebra su individualismo y capacidad de hablar lo que está en su mente sin importar a quién ofenda en el camino y además su imagen de un presidente que está haciendo cosas, que no da paso atrás por nadie ni por nada”, subraya.

Justamente, el tipo de imagen que Trump cultivó para ser elegido en 2016 y lo que está presentando para esta nueva elección, recuerda el experto.

Adicionalmente, Rojas señala que la popularidad de Trump está por encima del 40%, lo cual puede llegar a ser suficiente para repetir en el cargo, y en lo que respecta a las encuestas frente a posibles candidatos demócratas, no le va mal.

Aunque de todas maneras dice que hay que recordar que la elección es estado por estado, entonces tiene muchas posibilidades de conseguir la reelección.

El reto demócrata

¿Habrá algún demócrata capaz de ganarle?

Rojas considera que los demócratas tienen un sector que se ha radicalizado, el de Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez, Kamala Harris y Beto O’Rourke, quienes incluso hablan utilizando palabras como “socialismo”, que no son muy vendedoras en Estados Unidos.

Para él, dicha radicalización les puede salir caro, pero aclara que son figuras que parecen que no van a ganar en las primarias y en su opinión, el favorito hasta el momento es el exvicepresidente Joe Biden a quien considera “un candidato fuerte que sí puede competir en firme contra Trump”.

Aunque reconoce que si Trump no tiene fracaso lo suficiente ruidoso, los electores no van a ver la necesidad de moverse por Biden.

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Además, recuerda que los demócratas trataron de lograr el desgaste de Trump con el ‘Rusiagate’ (filtración rusa en elecciones de 2016), pero el tema ya se ha enfriado a menos que ocurra alguna novedad. Es más, enfatiza que el informe del fiscal especial Robert Mueller terminó favoreciéndolo más que perjudicándolo.

Los demócratas tienen un camino muy difícil por delante para consolidar a su candidato, advierte en ese sentido Castiblanco.

“Para tener alguna posibilidad de victoria necesitan un candidato con fuerte presencia en los medios, carismático y experimentado”, comenta.

Si bien Biden cumple con la presencia y la experiencia, la docente de la Universidad de La Sabana estima que no es tan carismático y no está segura “si logre controlar los ataques de Trump y sentirse cómodo en esa arena tan confrontacional”.

Otro factor que juega en contra, agrega Castrillón, es el hecho de que los demócratas están fragmentados y no encuentran a un candidato que pueda consolidar a toda la base.

Incluso, observa que parece ser una repetición de lo que ocurrió en 2016, cuando Hillary Clinton y Bernie Sanders, habían dividido el partido Demócrata, pero ahora con más de 20 candidatos en liza, al final habrá un nominado, pero es posible que el partido se fragmente y las posibilidades de ganar de Trump sean altas.

Esto último, a su juicio, es un aspecto que llama la atención: “tantos candidatos, tan buenos lanzándose al mismo tiempo, unos más conocidos que otros, de toda talla, con diferentes hojas de vida, contextos lingüísticos, raciales y étnicos, y eso posiblemente en vez de ser una virtud, pueda volverse un problema porque no hay un posición clara de todo el partido Demócrata que movilice”.

Un partido, de hecho, “lo que representa es no ser Trump”, algo que unifica a todos los demócratas pero la gran pregunta es si será suficiente para movilizar a todo el mundo en las elecciones en 2020, se cuestiona Castrillón.

En ese orden de ideas, asegura que los que están a la cabeza, Biden y Sanders están allí porque gozan de reconocimiento, pueden alejar a muchos votantes jóvenes porque son mayores, además hombres blancos, y cada uno tiene sus escándalos a cuestas.

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