Hace sólo unos días reaccionaba al rompimiento de las relaciones con Venezuela y a la diatriba de su Presidente en esta columna. La verdad es que estas relaciones, que parecen estar en la montaña rusa donde rápidamente subimos y bajamos, no nos han dejado un buen sabor, y peor viendo el efecto dañino a los empresarios de todos los tamaños en nuestro gran Santander, donde el mercado se disminuyó y se quedaron sin cobrar. Finalizaba la columna esperando que cuando se dialogue sea para beneficio mutuo y de largo plazo, pues peor es crear ilusiones pasajeras.
Publicado por: Jaime Lievano
Hace sólo unos días reaccionaba al rompimiento de las relaciones con Venezuela y a la diatriba de su Presidente en esta columna. La verdad es que estas relaciones, que parecen estar en la montaña rusa donde rápidamente subimos y bajamos, no nos han dejado un buen sabor, y peor viendo el efecto dañino a los empresarios de todos los tamaños en nuestro gran Santander, donde el mercado se disminuyó y se quedaron sin cobrar. Finalizaba la columna esperando que cuando se dialogue sea para beneficio mutuo y de largo plazo, pues peor es crear ilusiones pasajeras.










