Publicidad

Columnistas
Jueves 29 de agosto de 2024 - 01:00 AM

“Cambio de puesto”

“Cambio de lugar” nos ofrece la simplicidad de la vida, con sus contradicciones, sus riesgos asumidos; la vida que permite a cada ser humano cumplir con su destino.

Compartir

“Cambio de puesto” es una de las catorce historias contadas por la antropóloga, escritora y editora Lucía Donadío en el libro que lleva este mismo nombre (Cali, 2012). Catorce cuentos “de vivencias y moriencias” cruzadas, reflejos de la vida misma con sus instantes a la vez reiterados y únicos, unos definitivos otros llevando paso a paso hasta lo definitivo.

Estas catorce historias cortas y completas son escritas con sencillez y habilidad que hacen su lectura fácil y amena. Cada narración comparte un instante o sucesión de instantes de vidas de personajes y su encuentro con la inevitable muerte; sorpresiva, anunciada o llamada; dramática o simple a la vez como “ese momento en que la vida se concentra en un instante, antes de que se apague la llama que se agita en nuestro interior”.

Si bien a lo largo del libro está presente la muerte, como una indeseable intrusa, un destino anunciado o sorpresiva fatalidad, la lectura de estos relatos no incomoda, más bien interpela. Cada uno refleja la vida con sus alegrías y angustias, perdidas y logros, los encuentros y desencuentros, las búsquedas y sus afanes; también su tranquilidad.

“Cambio de lugar” nos ofrece la simplicidad de la vida, con sus contradicciones, sus riesgos asumidos; la vida que permite a cada ser humano cumplir con su destino. En estos relatos, momentos anodinos adquieren importancia y significado a posteriori, por las consecuencias no pensadas que desencadenaron. Cada texto sintetiza la vida y sus azares, la importancia de lo sencillo y de cada momento. El peso de cada decisión por anodina que parezca, como complacer a un niño aburrido que quiere cambiar de puesto en un carro, la decisión de quedar embarazada para mejorar y alegrar su propia vida, subir o no escaleras, seguir o no con su propia vida ...

La autora hace relevante la sencillez de momentos vitales: “Miró el reloj para saber la hora de su muerte. Marcaba las cinco y treinta y cinco”. “Morir es el último acto y hay que saberlo hacer, pensó con serenidad”. Cada cuento narrado, en el que parece combinarse evocación e imaginación, confirma que “contar, en últimas, es recordar algo que pasó y ya no es, pero que revive gracias a la magia y el poder de la palabra”. Esa palabra que la autora ofrece con sencillez, sensibilidad y saber.

A Lucía Donadío, que no tengo el privilegio de conocer personalmente, agradezco la admiración y el placer que me produjo la lectura de esta publicación. (3a edición) Termino felicitándola por los 15 años de la editorial independiente Sílaba que fundó y dirige. Finalmente, celebro el momento en que este libro ha llegado a mis manos, vía una amiga común. ¡Rico que los libros se presten y circulen!

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí y únase a nuestro canal de Whatsapp acá.
Comentarios

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día