Los avances y logros del gobierno Petro se registran en la disminución de tasa de desempleo del 13.7% al 9.1%, Reducción de la pobreza y la inseguridad alimentaria, más de 1,6 millones de personas salieron de la pobreza.
Publicado por: Jorge Castellanos Pulido
Termina el 2024, tiempo para reflexiones sobre las ejecutorias del gobierno del cambio de Gustavo Petro, dejando un sabor agridulce en el ambiente social, político y ambiental a la familia colombiana. Un año de duras controversias jalonadas por iniciativas de necesarias reformas sociales propuestas por el gobierno Petro con respaldo de las fuerzas políticas del llamado Pacto Histórico; todas esas reformas están sustentadas en la altísima desigualdad social y económica que persisten en la sociedad colombiana, reformas que han estado largamente aplazadas, entre ellas las reformas a la salud, a la educación, laboral, pensional, agraria, y tributaria o llamada de financiamiento estatal.
Los avances y logros del gobierno Petro se registran en la disminución de tasa de desempleo del 13.7% al 9.1%, Reducción de la pobreza y la inseguridad alimentaria, más de 1,6 millones de personas salieron de la pobreza, Matriculas gratuitas en universidades públicas, decreto 1907 de 2023, la revaluación del peso colombiano frente al dólar, control y baja inflación disminuyó del 13.34% al 5.2%, reducción de la deuda externa al 47% del PIB, la significativa recuperación del turismo en número de turistas y visitantes aumentando un 46%. Otros logros para destacar estarían en la aprobación de la reforma a las pensiones.
Al inicio del 2025 algunas de las reformas democráticas del gobierno Petro se encuentran en medio de la incertidumbre en el Congreso de la República, sin lograr aún ganar las mayorías de votos necesarios para su aprobación en el debate legislativo. La oposición, en cabeza del Uribismo y demás partidos tradicionales, son portadores de una férrea negativa a las reformas sociales propuestas.
Además, una situación especial puede marcar nuevas dificultades en este año 2025, escenario de nuevas campañas electorales 2026 para congreso y presidenciales, con los afanes de los viejos partidos y caciques electorales por recuperar el poder presidencial y el manejo y control de las finanzas públicas, el gran botín de la corrupción y el sistema de contratistas.
Estas amenazas pueden profundizar la continuidad de la guerra y permiten darle legalidad a la torcida política como negocio, situación que profundiza la pobreza, la informalidad, la exclusión, fortalece el centralismo, el abandono de las regiones y el manejo centralista de las políticas públicas, con un sistema electoral controlado por las élites de los viejos partidos.
Está al orden del día una profunda reforma al sistema electoral colombiano, muy sentida por la falta de transparencia y garantías, especialmente por la complicidad de los costosos órganos de control y un electorado que es bastante indiferente ante la evidencia de compra y venta de votos y gobernantes elegidos por métodos corruptos.











