Hoy, después de dos años de sembrar oportunidades que generan calidad de vida, se avanza a pesar de los obstáculos de una oposición brutal. Por una parte, esta oposición se genera en el congreso, como resultado de procesos electorales amañados, con aportes del narcotráfico y de los grandes contratistas del Estado en las áreas de salud e infraestructura.
Vivimos en el mundo, un contexto de incertidumbre: crece una ola de populismos, nacionalismos, y una estrategia de desinformación que pregona el odio y la mentira, poniendo a las democracias liberales en jaque. Es el fin del bipartidismo y la crisis de la democracia resultado de la incapacidad de responder a la agudización de la pobreza y la desigualdad y la creciente desconfianza hacia las instituciones y prácticas de gobernanza. Esta se agudizó en nuestro país con el gobierno de Duque. Frente a esta coyuntura, la respuesta en el 2022, es la de un discurso que recoge los valores del Estado Social de Derecho y abraza un camino de recuperación de la dignidad humana, junto a una estrategia contra el narcotráfico y la violencia en los territorios olvidados, con lo cual logra que el país respire vientos de esperanza y se abran posibilidades sociales y económicas para millones de personas.
Hoy, después de dos años de sembrar oportunidades que generan calidad de vida, se avanza a pesar de los obstáculos de una oposición brutal. Por una parte, esta oposición se genera en el congreso, como resultado de procesos electorales amañados, con aportes del narcotráfico y de los grandes contratistas del Estado en las áreas de salud e infraestructura. De otra parte, la ideología de los partidos tradicionales, del debate sobre los proyectos de los gobiernos, se pasó al odio, la mentira y al señalamiento del otro, del diferente, mientras la prensa libre, en manos del poder económico utiliza la desinformación, creando uno de los principales riesgos a los que se enfrentan como sociedad, según el último informe de riesgos del Foro Económico. Una mirada crítica frente a esta realidad, con una estructura ideológica que represente los intereses de las mayorías pobres y contenga una visión de país para todos, dará la fuerza para poder seguir avanzando en la construcción de una sociedad justa y que responda a los nuevos retos que nos depara el futuro.
En el campo regional, la declaratoria de nulidad de las elecciones de los Alcaldes de Girón, Bucaramanga y Piedecuesta (Área Metropolitana) por parte del Tribunal Administrativo de Santander, por infringir la normatividad electoral vigente, referente a la doble militancia, es un hecho lamentable para la vida política en el Departamento, que causar rechazo, frente a la responsabilidad que cada uno de los candidatos tiene ante sus electores.
En el libro de Irene Vallejo, Alguien Habló de Nosotros, en su artículo Frágil democracia: “Pericles, bajo su gobierno en la antigua Atenas, definió las cuatro cualidades que, a su juicio, debía poseer el buen gobernante: primero, tener ideas sobre lo que conviene hacer; segundo, saber explicarlas con claridad para convencer; tercero, ser amante de la ciudad; y cuarto, no aceptar sobornos.”












