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Columnistas
Miércoles 22 de enero de 2025 - 04:34 AM

¿Y el Catatumbo para cuándo,  Presidente?

Durante la campaña presidencial usaron a la “otra Colombia” para cautivar votos. La adornaron de una y mil maneras. La Colombia profunda, la Colombia olvidada, decían. La que habitan “los nadies”, “las nadias”, los que “sueñan con salir de pobres” o que “algún día mágico llueva de pronto la buena suerte”, “los dueños de nada”, como alguna vez escribió Galeano.

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Al gobierno nacional sigue sin importarle la realidad del país. Lo que está sucediendo en el Catatumbo es el fiel reflejo de esa situación.

La Defensoría del Pueblo alertó que lo que hoy se está viviendo iba a pasar, y al gobierno la advertencia lo tuvo sin cuidado. Más de ochenta muertos, los desplazados se cuentan por miles, y el presidente, que esta vez al menos se tomó la molestia de visitar la región, suspendió los diálogos con el ELN. Se dio cuenta que no tienen ninguna voluntad de paz. ¡Cómo si alguna vez la hubieran tenido! Pero al Catatumbo, más que la guerra, es la indiferencia oficial la que lo está matando en vida.

Durante la campaña presidencial usaron a la “otra Colombia” para cautivar votos. La adornaron de una y mil maneras. La Colombia profunda, la Colombia olvidada, decían. La que habitan “los nadies”, “las nadias”, los que “sueñan con salir de pobres” o que “algún día mágico llueva de pronto la buena suerte”, “los dueños de nada”, como alguna vez escribió Galeano. Esa misma Colombia que sigue condenada a padecer las consecuencias del olvido y del abandono estatal.

En aquellos tiempos en los que en El Carmen había luz un día sí y muchos no, alrededor de una vela le escuché a mi abuela narrar la tragedia que le significó vivir la masacre del 16 de noviembre de 1949. La misma angustia que volvió a sentir en 1992, un año antes de morir, cuando la guerrilla se tomó el pueblo a sangre y fuego. Tres décadas después, nada ha cambiado.

Lo peor de todo es que hay personajes como el ministro del interior, hijo del Catatumbo y víctima directa del ELN, que se conforman con acompañar al presidente a hacer presencia en la región, o dando declaraciones para reclamarle a los violentos que dejen de hacer lo único que saben hacer, vivir de la guerra.

Debería, mejor, ponerse a hacer lo que le toca, o aprovechar la cercanía con el ministro de defensa para sugerirle que haga lo que tiene que hacer, eso que se supone que fue para lo que lo nombraron, ya que no ha sido capaz de renunciar; o para recordarle al presidente que los tres meses en que se comprometió a acabar con el ELN vencieron el 6 de noviembre de 2022, y que lo poco que le queda de mandato y de vergüenza, si es que alguna vez la tuvo, los aproveche, al menos para la foto, para poner la primera piedra de la universidad que le prometió al Catatumbo; no importa que el proyecto no llegue al 5% de ejecución.

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