Las catatumberos sin excepción, claman porque se les tenga en cuenta en las rondas de negociaciones con los grupos insurgentes de todo tipo que coexisten en la región, pues las comunidades son una herramienta fundamental del proceso de cambio.
Publicado por: Gonzalo Peña Ortiz
1.- Ya hace tiempo se habló por parte del Ministerio de Minas y el Minambiente, del cierre de la mina que estuvo en manos de Greystar. A la fecha ningún gesto se ha notado.
2.- La reconversión económica deseada y necesaria, tampoco se ve.
3.- La delimitación, con la participación masiva de las comunidades de los municipios afectados, no se ha dado.
4.- Es cierto que, la mayoría del aparato burocrático del Estado es el mismo y que por esas razones las cosas no caminan.
5.- Pero llevamos más de medio gobierno y las obras ofrecidas para el desarrollo del sector rural, llámense acueductos, unidades sanitarias, escuelas, no arrancan.
6.- Es claro que las trabas existentes, léase normas, en el Ministerio de Vivienda y Territorio, cada día se agudizan en número de cumplimientos que prácticamente entre la propuesta del más humilde acueducto para una vereda de un municipio relativamente cercano, llámese Oiba o Suratá, por poner un ejemplo, entre la concepción de la idea y la concreción del inicio de la obra pueden fácilmente pasar 2 AÑOS.!!
7.- Todos los proyectos van desde los municipios, gobernaciones, a parar a Bogotá a suplir el calvario de las Fases: 1, 2 y 3, para que al final después de dos gobiernos, lo aprueben y todo debe revisarse de nuevo, porque en el camino han surgido nuevas modificaciones, amén de los costos proyectados que no resisten el paso de los años.
8.- Se impone una revisión urgente a la normativa existente para aprobar un proyecto. Con gradualidad dependiendo del tamaño y con agilidad, pues las necesidades no dan espera
9.- En ese orden de ideas, qué le puede esperar a una vereda de nuestro sufrido Catatumbo, para tener su sistema de acueducto con agua potable funcionando.
10.- Las catatumberos sin excepción, claman porque se les tenga en cuenta en las rondas de negociaciones con los grupos insurgentes de todo tipo que coexisten en la región, pues las comunidades son una herramienta fundamental del proceso de cambio. Lo que se negocie debe ser con la gente y para la gente, son tan colombianos como cualquier ciudadano de la capital y por eso merecen el mismo respeto.
11.- Soluciones de entrar “pacificando” con la fuerza de las armas, lamentablemente no van a resolver nada y seguiremos en ese círculo interminable de muerte y desolación, donde los muertos los pone el pueblo.











