Por razones de su propio camino ilegal y perverso, la clase política y sus tendencias mayoritarias que nos gobiernan en Santander afrontan, por mandato de las altas cortes, procesos judiciales que señalan a varios alcaldes, que los inhabilitan y los obliga a su renuncia, entre ellos al de Bucaramanga, Piedecuesta, Girón y Barrancabermeja.
Publicado por: Jorge Castellanos Pulido
La tragicomedia que vive Santander y sus entes territoriales son de película. Nuestra región sufre los males propios de la decadencia moral y política, el atraso y la desesperanza. Esta es una dura y triste realidad que no da muestras de encontrar soluciones al reencuentro con la esperanza de un gobierno decente, democrático, respetuoso del pueblo de sus anhelos y de sus derechos a ejercer ciudadanía participativa, a construir su bienestar, la convivencia, el progreso y el desarrollo territorial.
Por razones de su propio camino ilegal y perverso, la clase política y sus tendencias mayoritarias que nos gobiernan en Santander afrontan, por mandato de las altas cortes, procesos judiciales que señalan a varios alcaldes, que los inhabilitan y los obliga a su renuncia, entre ellos al de Bucaramanga, Piedecuesta, Girón y Barrancabermeja.
Las acusaciones, según los procesos e investigaciones que anuncian los informes oficiales del poder judicial, los señala como violadores de los principios constitucionales de la transparencia electoral y el respeto al voto ciudadano en sus campañas como candidatos de elección popular a la primera magistratura de sus municipios en la jornada electoral de octubre de 2023.
De manera que no son dignos de la representación que ejercen como alcaldes, como primeras autoridades municipales. lejos de ganar credibilidad, se convierte en nuevo problema para la ciudad como una carga inaceptable que aleja la confianza y respaldo ciudadano.
La ciudad Región sigue padeciendo el penoso camino del caos generalizado por la corrupción, la violencia contra la vida y la propiedad, los atentados contra la integridad personal, el sicariato, la ausencia total de movilidad en el servicio público de transporte urbano, la informalidad que se ha tomado las calles y avenidas de la ciudad metropolitana sin control político y sin espacios de participación ciudadana.
La ciudadanía a pesar de saber que el sistema electoral es epicentro de corrupción en la administración pública, se ha mantenido en silencio a la espera del fallo de segunda instancia del Consejo de Estado sobre la definición de las apelaciones en curso sobre las acusaciones hechas públicas.
El interés cívico, el derecho ciudadano y el espíritu comunero están tocando a la conciencia de todos los santandereanos para levantar la voz, las ideas y las propuestas de unidad y acuerdos para rescatar a Santander de las garras de los grupos que atraparon con el soborno y la violencia la soberana decisión del pueblo para decidir con su voto la elección de un candidato y un programa de consenso por la ciudad región que queremos, por la decencia en la política y el respeto a la democracia, para esta histórica región que reclama realizaciones aplazadas por la insensatez de la clase política en largos años.











