En Colombia, a buena hora, la Ley 2101 de 2021 establece una reducción gradual de la semana laboral hasta alcanzar las 42 horas en 2026. Este año debe reducirse a 44 horas semanales; un progreso frente a las semanas de 48 horas – o más – imperantes hasta 2022.
De 30 a 120 horas a la semana, de la flexibilidad a la esclavitud; entre inseguridad y satisfacción, precariedad y bienestar. En temas laborales, el balanceo oscila entre explotación y justicia, informalidad y estabilidad, incertidumbre y garantías, rutina y creatividad.
De dos personas empleadas: una satisfecha, reconocida, con salario y prestaciones que contribuyen a su propio bienestar y el de su familia; con posibilidad de estudio, formación y ascenso. Otra con contrato aleatorio, sin vacaciones ni prestaciones de ley, con largas jornadas y poca posibilidad de estudiar y ascender, pendiente de una renovación de contrato que poco depende de ella. ¿Cuál tendría mejor rendimiento y sentido de pertenencia? La respuesta sería “depende” porque intervienen muchos otros factores.
Son múltiples los factores que intervienen en el rendimiento laboral, pero, sin duda, una persona satisfecha, con opciones de descanso remunerado y estudios complementarios rinde más que cualquier otra llena de preocupaciones y frustraciones. No es cierto que las personas con seguridad y estabilidad laboral se desmotivan y entregan a la pereza; tampoco lo es que las personas con duda permanente en cuanto a la renovación de su contrato trabajen mejor y con más dedicación.
El tiempo también es riqueza, que no es solamente monetaria. Con semana laboral de 35 horas, Francia y los Países Bajos, con una semana todavía más flexible y corta (30 horas), lo han entendido; a pesar de las apremiantes exigencias de productividad y competitividad.
En Colombia, a buena hora, la Ley 2101 de 2021 establece una reducción gradual de la semana laboral hasta alcanzar las 42 horas en 2026. Este año debe reducirse a 44 horas semanales; un progreso frente a las semanas de 48 horas – o más – imperantes hasta 2022.
Las personas necesitan trabajar, pero la vida no se limita al trabajo. La vida también son relaciones afectivas, juegos, deportes y paseos, amistades y amores, familia, estudio y más. En Colombia muchas personas trabajan y a la vez estudian y también cuidan de otras personas dependientes; este trabajo adicional y no remunerado es ejercido principalmente por mujeres. Las jornadas de trabajo interminables, sin descanso remunerado, alimentan las violencias intrafamiliares y en espacios públicos. La pobreza económica y de tiempo genera frustración y ansiedad que se traducen en agresividad y violencia.
Por tanto, es inaudito que el millonario Musk, brazo derecho del imprevisible y peligroso Trump, despida más de 100.000 empleados y decrete semanas laborales de entre 80 y 120 horas, con opción de dormir en la oficina para no perder tiempo en transporte y otras distracciones. Es posible dudar de la salud y productividad de estos empleados.
Así las cosas y con las actuales condiciones en Colombia, ¡bienvenida sea la reforma laboral de Petro! Siempre cuando no haya más del 50% de trabajadores informales y un desempleo de dos dígitos.












