Hoy muchas personas sienten distancia frente a las instituciones públicas. Sienten que las decisiones se toman lejos de ellas, que entender lo público es difícil y que acceder a información clara sigue siendo todo un desafío. Y esa desconexión no solo debe preocuparnos, sino movilizarnos a fortalecer la relación entre ciudadanía e instituciones.
Las cifras ayudan a entender la dimensión del reto. A nivel nacional, la confianza ciudadana en las asambleas departamentales apenas alcanza el 10%. En el área metropolitana de Bucaramanga, además, la participación electoral para elegir a quienes integran esta corporación pasó del 61% en 2015 al 58% en 2023 y, aunque parece una variación pequeña, refleja una ciudadanía cada vez más distante de escenarios donde se toman decisiones que impactan directamente su vida cotidiana.
Esa preocupación fue la que impulsó Asamblea Cómo Vamos, un ejercicio que busca aportar al fortalecimiento de la Asamblea Departamental de Santander a partir de un análisis sobre transparencia, acceso a la información pública y rendición de cuentas. Y justamente al revisar qué tan fácil es hoy para un ciudadano acceder, entender y hacer seguimiento a la información pública, aparecieron hallazgos importantes.
Quizá el más relevante tiene que ver con la necesidad de fortalecer reglas, capacidades y procesos institucionales que permitan garantizar plenamente el derecho ciudadano de acceso a información pública. En varios momentos evaluados, las respuestas institucionales no se dieron dentro de los tiempos establecidos por la Ley y no cumplieron con criterios de calidad, oportunidad y completitud. ¿Las razones?, limitaciones presupuestales de la corporación, alta rotación de equipos, falta de personal especializado y debilidades en sistemas de información y archivo.
El ejercicio también encontró diferencias importantes en la manera como se presentan los informes de gestión de los diputados. Aunque estos realizan ejercicios de rendición de cuentas, todavía hay dificultades para comparar la información, verificar resultados o hacer seguimiento claro a la gestión reportada. Y eso termina afectando algo esencial: la posibilidad de que la ciudadanía pueda comprender y evaluar lo que hacen sus representantes.
Y ese es justamente el valor de este ejercicio. Más allá de una calificación, Asamblea Cómo Vamos aporta evidencia útil para mejorar procesos institucionales y fortalecer la relación entre ciudadanía y democracia local. Porque exigir mejores estándares de transparencia no debilita a las instituciones; les permite ganar legitimidad, confianza y capacidad de respuesta frente a la ciudadanía.
Por ello, resulta positivo que la Asamblea haya manifestado disposición para revisar recomendaciones y avanzar en ajustes institucionales. Esa apertura es importante porque la transparencia no debería asumirse como una amenaza ni como una confrontación política, sino como una condición necesaria para construir instituciones más cercanas, más confiables y más preparadas de cara a la ciudadanía.












