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Jueves 01 de mayo de 2025 - 12:18 AM

Agredir y mentir

Hoy vemos cómo algunas personas se agreden entre las diferentes profesiones y muchos creen que, difamando, hablando duro y en forma grosera y descortés, es la manera más adecuada y convincente de transmitir nuestros pensamientos.

Publicado por: Ramiro Serrano

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Todos creímos que después de la pandemia los seres humanos construiríamos un mundo mejor, basado en el respeto y la colaboración. Desafortunadamente, hoy vemos cómo algunas personas se agreden entre las diferentes profesiones y muchos creen que, difamando, hablando duro y en forma grosera y descortés, es la manera más adecuada y convincente de transmitir nuestros pensamientos. Ante la preocupación que esto ha generado en propiedad horizontal, donde la mayoría de las veces se maltratan los miembros de los consejos de administración (administradores y funcionarios), me permití consultar a unos psicólogos para llegar a comprender cuáles pueden ser las causas de dichos comportamientos, llegando a estas conclusiones: 1. En muchos casos existe la carencia de una educación clara sobre cómo comunicarse asertivamente, y aspectos como la cultura de nuestra región y la educación recibida en la infancia en casa o colegio influirán directamente en la necesidad de desarrollar habilidades para transmitir pensamientos y emociones. 2. Existen en algunas personas predisposiciones biológicas, dificultades emocionales, entre otras razones que dificultan el control comportamental. Sin embargo, el problema es que en nuestro país aún existe un rechazo a la asistencia psicológica como medida preventiva, especialmente cuando no hay un diagnóstico clínico. Esto genera que, estas situaciones, aunque no todas con la misma gravedad, sean difíciles de manejar, complicando el control de las reacciones ante emociones intensas. 3. La tolerancia a la frustración es una habilidad que nos permite tener reacciones más controladas en casos como retroalimentaciones, críticas, desacuerdos y fracasos. Actualmente esta tolerancia se ha visto afectada por factores como las presiones sociales, la tecnología, la cultura, entre otras, lo que provoca reacciones desmedidas ante situaciones donde aparezca la frustración. 4. Del mismo modo, el estrés es otra emoción que requiere trabajo regular y que, con el trabajo, presiones sociales, cambios en el ambiente, etc., termina afectando la forma en que afrontamos los problemas. 5. Falta de herramientas para la regulación e inteligencia emocional, debido al desconocimiento que existe sobre el tema. 6. Nuestra cultura en la cual, lamentablemente, hemos normalizado una comunicación irrespetuosa, con gritos y amenazas, para que a partir del miedo podamos conseguir lo que necesitamos.

Consideramos que es tan peligroso socialmente el que agrede, como el que ignora o promueve la violencia como medio de convivencia. Muchas veces consideramos que los edificios los hacen los ladrillos, pero estudios realizados en la ciudad de Medellín han verificado que la mala administración y la convivencia constituyen entre el 10% y el 12% la valorización de un inmueble.

Como diría el papa Francisco: “La persona chismosa es un terrorista. Lanza una bomba, destruye y se marcha”. Por eso ni agredir ni mentir; siempre hay un procedimiento certero para llegar a la verdad.

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