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Sábado 10 de mayo de 2025 - 12:14 AM

¿Es mejor malo conocido?

El escenario no alumbra mejor para el bloque de derechas. Más allá de la candidatura de Vicky Dávila, no hay opciones frescas que desafíen al uribismo, que sigue fragmentándose cada día más entre la elaboración de sus listas al Congreso y sus precandidaturas.

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El pasado domingo 4 de mayo, Sebastián Nohra, periodista de Blu Radio y columnista de la Revista Cambio, afirmó en su cuenta de X que en esta campaña hacia 2026 había una “gran variedad de candidatos para elegir, como nunca la había habido en la historia nacional”. Aunque siempre los escenarios preelectorales son un ramillete variopinto de diversas figuras convencidas de que quieren y pueden llegar al solio de Bolívar en la Casa de Nariño, la verdad es que los niveles de rotación y variabilidad en candidaturas es más bien bajo, y la diversidad ideológica sigue siendo limitada.

Para analizar esta premisa es clave observar qué precandidaturas aparecen sondeadas y cuáles superan el margen de error de la mayoría de las encuestas que se han realizado hasta el momento. Haciendo ese primer ejercicio, nos encontramos con nombres ya conocidos en estas campañas a la presidencia: Claudia López; Juan Manuel Galán; Alejandro Gaviria; Paloma Valencia; María Fernanda Cabal; Sergio Fajardo; David Luna, e incluso un persistente Germán Vargas Lleras, que se lanza por tercera vez a la presidencia, igual que Fajardo.

Cuatro de ellos hicieron parte de la fallida Coalición Centro-Esperanza en 2022, dos de ellas han sido precandidatas presidenciales del Centro Democrático en al menos tres oportunidades, y otros dos más recientemente hacían parte de Cambio Radical. De ellos, solo uno logró superar el margen del 20% de votación en una elección.

El escenario no alumbra mejor para el bloque de derechas. Más allá de la candidatura de Vicky Dávila, no hay opciones frescas que desafíen al uribismo, que sigue fragmentándose cada día más entre la elaboración de sus listas al Congreso y sus precandidaturas. Del mismo modo, el discurso libertario que algunos han querido llevar hacia allá no ha calado en los tradicionales del partido, que lo escuchan con desconfianza.

En la izquierda, aunque existe cohesión en torno al progresismo de Petro, tampoco hay amplitud ideológica. La mayoría de los precandidatos buscan capitalizar las banderas del Pacto Histórico una vez Gustavo Petro concluya su mandato el 7 de agosto de 2026. Si bien este bloque cuenta con un proyecto político estructurado, todas sus figuras dependen de un mismo eje: la continuidad del actual gobierno.

A pesar de la ruptura que significó la llegada del progresismo al poder en 2022, algunos sectores independientes y de derecha insisten en replicar estrategias del pasado, como si estuvieran atrapados en un ciclo de eterno retorno. Esta inercia contrasta con un electorado que, tras el triunfo de Petro en 2022, parece seguir demandando cambios mucho más profundos que la repetición de ciertas fórmulas gastadas.

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