Estados Unidos informó sobre el despliegue de buques militares en aguas del Caribe, cerca de Venezuela. La portavoz de la Casa Blanca señaló que el presidente Donald Trump “está preparado para frenar el narcotráfico”. Sin embargo, diferentes fuentes académicas no creen que este tipo de demenciales acciones militares puedan “frenar el narcotráfico”.
El profesor Philip Johnson (doctorado de la Universidad de New York e investigador sobre el crimen y la violencia en las Américas) señala: “Trump quiere usar las fuerzas armadas contra el narcotráfico. La historia sugiere que esto podría ser contraproducente. Estas medidas hacen poco para reducir el daño o la dependencia en EE.UU. donde una industria farmacéutica irresponsable fue la primera en impulsar los opioides sintéticos. El 97% del fentanilo incautado proviene de la frontera con México, siendo China la principal fuente de los precursores químicos utilizados en la producción de la droga”. Incluso: “Hay muchas drogas que fluyen hacia Canadá desde EE.UU.”. “El despliegue de buques de guerra en las costas de Venezuela tendrá un impacto mínimo en el comercio de fentanilo”. De ahí que la decisión de Trump de enviar barcos a Venezuela no parece bien orientada. El profesor no plantea defender al dictador Maduro sino de avanzar en el camino correcto.
El profesor Rodney Coates (Universidad de Miami) señala: “Los estadounidenses consumen más drogas ilícitas per cápita que cualquier otro país del mundo. Una de estas drogas, el fentanilo, es la principal causa del aumento de muertes por sobredosis en los últimos años”.

“En 2021, más de 107.000 estadounidenses murieron por sobredosis y siete de cada diez muertes estuvieron relacionadas con el fentanilo u opioides sintéticos similares”. El fentanilo es “un opioide sintético más potente que la morfina aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. para su uso como analgésico y anestésico”.
Según los estudiosos, actualmente los estadounidenses consumen muchas drogas sintéticas fabricadas con productos químicos; además de las drogas como la cocaína o la mariguana, que vienen de cultivos ilícitos. Todas estas drogas nocivas deben ser adecuadamente controladas, como he mencionado en columnas anteriores. Las drogas sintéticas, por su parte, poco son fabricadas en países sudamericanos. Si Trump desea controlar el consumo de drogas en su país debería orientarse prioritariamente hacia las sobredosis de drogas sintéticas.
Las acciones militares son importantes para controlar la oferta de drogas ilícitas, pero deben ser acompañadas de estrategias para controlar la demanda a través de tratamientos a los adictos. Para que curen sus letales adicciones y reduzcan así la demanda, lo que disminuye la oferta. Los profesores señalan que esto ya se ha aplicado exitosamente en países europeos. Por ejemplo: “en Francia existen 480 centros de tratamiento de adicciones... para ayudar a los consumidores de drogas”.











