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Miércoles 10 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

El arte de decir adiós: cómo sanar sin olvidar

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Todos, en algún momento de la vida, enfrentamos una pérdida que nos sacude profundamente. La muerte de un ser querido, una ruptura amorosa, o incluso la separación de algo que nos daba sentido… todo eso es duelo. Un proceso complejo, íntimo, y muchas veces silencioso, que nos obliga a transitar por emociones que no siempre sabemos nombrar.

La Dra. Elisabeth Kübler-Ross describió cinco etapas que suelen aparecer en este camino: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Pero el duelo no es lineal ni predecible. Puede durar meses, incluso años, y manifestarse en formas tan diversas como la ansiedad, el insomnio o la tristeza persistente.

En nuestra cultura, es común recurrir a psicofármacos como antidepresivos o ansiolíticos para mitigar el dolor. En algunos casos pueden ser útiles, pero también pueden entorpecer el proceso natural del duelo, adormeciendo emociones que necesitan ser vividas para poder sanar.

Desde nuestra experiencia, hay claves fundamentales para elaborar un duelo de manera saludable. La primera es no prohibirse sentir. Tenemos una tendencia a evitar el sufrimiento, como si doler fuera un error. Pero el dolor también es parte del amor, y permitirnos sentirlo es un acto de valentía.

La segunda es hablar. Encontrar a alguien con quien podamos compartir recuerdos, llorar sin juicio, y expresar lo que nos duele. El duelo necesita tiempo, y no se resuelve con la inmediatez que a veces exige la sociedad.

También es esencial vivir los rituales que nos ayudan a despedirnos. He visto familias que, por miedo a que alguien se descompense, recurren a medicamentos que bloquean la memoria y ralentizan el pensamiento. Pero evitar el duelo no lo elimina: lo transforma en algo más profundo y difícil de sanar.

El duelo no se supera como quien alcanza una meta. Se transforma. Y cuando finalmente lo hemos elaborado, no sentimos solo la ausencia, sino también la presencia amorosa de los recuerdos. Aprendemos a convivir con la pérdida, y a recordar sin que duela tanto.

“El duelo no es olvidar, es aprender a amar desde la ausencia.”

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