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Domingo 28 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

Responsabilidad y coherencia

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Hoy me encuentro indignado. No por un hecho aislado, sino por nuestra forma de elegir. Aún no hemos entendido que nuestros gobernantes representan los intereses de nuestro país, de nuestras ciudades, de nuestros departamentos. La responsabilidad del jefe de Estado es con el pueblo colombiano, y esa responsabilidad exige coherencia.

El episodio del pasado viernes, cuando el presidente Petro generó tensiones diplomáticas en Estados Unidos, es un recordatorio doloroso. Cada acción de nuestro líder nacional proyecta una imagen de Colombia ante el mundo. No se trata de su vida privada, ni de sus intereses personales, ni mucho menos de su posibilidad de viajar a los Estados Unidos; sino de la credibilidad y la seriedad con la que nos perciben nuestros socios internacionales.

Nuestra relación con países como Estados Unidos no es un capricho, es un pilar de nuestra soberanía económica. Actividades fundamentales como el turismo, la exportación de flores, productos agrícolas y minero-energéticos, dependen de esas alianzas. Y ni hablar de la Inversión Extranjera Directa. Un mandatario que, en territorio internacional, tiene la osadía de incitar a las fuerzas militares a desobedecer al Presidente y máxima autoridad militar es, por decir lo menos, incoherente e irrespetuoso. Si nuestros líderes no son coherentes en su actuar, ponen en riesgo la estabilidad y el desarrollo de nuestro país.

Por eso, hago un llamado a la reflexión. Al elegir a nuestros gobernantes debemos pensar en la coherencia entre la responsabilidad que asumen y sus acciones. Necesitamos líderes que comprendan el lugar de Colombia en el mundo y que actúen con responsabilidad y respeto hacia los ciudadanos que representan. Todos los candidatos que defienden este programa de gobierno y la ideología fanática del Pacto Histórico, seguirán promoviendo ante el mundo entero una Colombia incoherente e irrespetuosa, que representa un riesgo para sus aliados; un país que no es seguro para viajar, para negociar y para invertir.

Espero que todos los electores colombianos; los empresarios y emprendedores que generan empleo, los trabajadores e independientes que día a día construyen el país, los funcionarios públicos y, en general todos los ciudadanos mayores de edad, reflexionemos sobre la necesidad de elegir con conciencia. Tenemos la oportunidad de elegir a una persona digna de representar al pueblo colombiano ante el mundo y la capacidad de pasar del discurso a la acción. La coherencia entre la responsabilidad y el actuar de nuestros líderes no es solo deseable, sino indispensable para un país que aspira a ser respetado y próspero. La responsabilidad y la valentía, sin coherencia son solo una promesa vacía; lo que necesitamos es un liderazgo con un altísimo grado de coherencia.

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