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Jueves 30 de octubre de 2025 - 01:00 AM

El cobro de las alcabalas

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La reciente resistencia al proyecto de decreto que impondría un cobro del 1,5% a los pagos electrónicos, nos recuerda que la resistencia popular a los nuevos cobros fiscales es una tradición muy antigua en nuestro país. La sublevación de los comunes del Socorro en 1781, por el restablecimiento del cobro del derecho de barlovento, es uno de los mitos más acariciados por los santandereanos. Pues el derecho fiscal de alcabala sobre las operaciones de compraventa, antecedente de cobro del IVA, fue introducido en el Nuevo Reino de Granada por el presidente Antonio González. Reunido con los alcaldes y regidores del cabildo de Santafé, el primero de julio de 1594, les informó que el rey quería ser servido con el pago del 2% de derecho de alcabala sobre todo “lo que se vendiese, trocase y cambiase” para poder atender los gastos de la Real Armada de la guardia de las Indias. Aunque el cabildo santafereño había enviado al capitán Pedro Flórez ante la real corte a suplicar la derogación del arancel de cobro para el Nuevo Reino de Granada, argumentando su pobreza, nada pudo obtener. Fue así como en esta reunión todos los asistentes tuvieron que votar en favor del comienzo del cobro de la alcabala en todas las provincias del Nuevo Reino de Granada.

La réplica popular había sido inmediata entre los expendedores de carnes y velas de sebo, mortificados por el nuevo impuesto. Un fraile de la orden de los ermitaños de San Agustín, que llegó de Quito, informó sobre la violenta resistencia al pago entre las gentes de esa ciudad, seguida por una violenta represión. También en Tunja se oyeron algunas palabras “malsonantes” entre algunas personas “ociosas e inconsideradas”, origen de un motín contra su cobranza. El presidente González fue advertido, para que diera medidas preventivas para castigar a quienes podrían inquietar y perturbar el sosiego público del reino. Con el resuelto poder de González, finalmente se introdujo el cobro de este derecho, combinando la persuasión con la amenaza de fuerza. Los funcionarios estatales tienen que ser prudentes al introducir un nuevo impuesto, porque la resistencia siempre vendrá de inmediato.

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