El pasado viernes 28 de noviembre llegaron al municipio del Socorro los presidentes de las diez academias nacionales que existen en el país para visitar las bellas sedes de la Universidad Industrial de Santander y de la Universidad Libre. Esas academias nacionales, por orden de antigüedad, son las de la lengua española, la de medicina, la de ingenieros, la de jurisprudencia, la de historia nacional, la de geografía, la de arquitectos, la de ciencias exactas, la de ciencias económicas y el patronato de artes y ciencias. Hoy en día están coordinadas por el Colegio Máximo de las academias nacionales de Colombia, presidido por el doctor Gabriel Carrasquilla. Además de su naturaleza nacional, son órganos consultivos de los tres poderes nacionales del Estado en sus respectivas temáticas.
La idea original de contar con academias consultivas fue del primer vicepresidente de Colombia, Francisco de Paula Santander, quien en consulta con el Consejo de Gobierno proveyó en octubre de 1826 los nombres de los 21 académicos que integrarían la Academia Nacional de Colombia, encabezados por Félix Restrepo, José Manuel Restrepo Francisco Javier Yanes, Cristóbal Mendoza, José Fernández Madrid y Andrés Bello. El 25 de noviembre siguiente fue instalada con la intención de “establecer, fomentar y propagar en Colombia el conocimiento y perfección de las artes, de las letras, de las ciencias naturales y exactas, de la moral y de la política”. Extinguida la primera República de Colombia, fue continuada por la Academia Nacional de la Nueva Granada, creada por el decreto del 15 de noviembre de 1832. El 6 de enero de 1833 fue instalada por el presidente Santander, con la esperanza de que “propagase toda especie de conocimientos y fomentase la educación de la juventud”.
Hoy en día, las diez academias nacionales son una reserva de información especializada que se esmera por incorporar a brillantes profesionales de todas las disciplinas de la investigación y de la técnica, atentos a la resolución de consultas de los poderes nacionales. Su encuentro con las dos universidades del Socorro es una buena noticia y un estímulo para los jóvenes que se esmeran por ilustrarse a sí mismos.












