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Viernes 05 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

Hecho en Colombia

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Cuando nos piden mencionar historias relevantes en el mundo empresarial, solemos recurrir a los lugares comunes del éxito. De forma casi automática recordamos la historia de los garajes californianos donde nacieron Apple, Google, Microsoft o Amazon, compañías que hoy producen y reproducen buena parte de nuestra vida económica, social y cultural como consecuencia directa del mundo globalizado que habitamos.

Sin embargo, poco o nada sabemos de historias igualmente inspiradoras en nuestro propio terruño, empresas que durante décadas han transformado la vida de millones de colombianos. Son relatos que no figuran en las grandilocuentes conferencias de innovación ni en los estudios de caso de los libros de administración o gerencia empresarial, pero que nacieron con la misma audacia que acompaña los grandes proyectos.

Una de esas historias comenzó en Medellín, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando en un taller de apenas 25 metros cuadrados el recién fallecido José María Acevedo —quien alcanzó los 106 años y dejó un legado tan duradero como su propia vida— empezó a reparar electrodomésticos que, debido al cierre de fronteras y a la economía de guerra, ya no ingresaban al país.

La escasez lo obligó a fabricar las piezas y, casi sin proponérselo, a crear sus propios fogones, que remplazaron la leña que ardía en las cocinas de nuestros abuelos y se convirtieron en la semilla de lo que hoy conocemos como Haceb, esa emblemática empresa presente en la mayoría de los hogares colombianos y cuyas instalaciones se encuentran en Copacabana.

Claro, el contexto era distinto. Colombia y Latinoamérica avanzaban hacia un modelo que buscaba impulsar la industria naciente en un mundo marcado por la escasez. Las ideas de sustitución de importaciones de Raúl Prebisch y la falta de comercio global abrieron espacio para que emprendimientos como este crecieran sin la sombra inmediata de gigantes extranjeros. El país de aquel entonces valoraba la producción local y apostaba por un modelo de desarrollo fundamentado en la construcción de sus propias capacidades.

Hoy el mundo es otro. La economía mundial convirtió el comercio en una carrera frenética de precios bajos y ciclos cortos. Aun así, Haceb sigue ahí, perseverante. Es la única empresa del país capaz de fabricar neveras y, además, liderar un mercado marcado por una feroz competencia. Logró enfrentar la apertura económica de los noventa, la llegada masiva de productos asiáticos y la constante presión de multinacionales. Lejos de replegarse, modernizó sus procesos y proyectó su producción hacia mercados extranjeros, convirtiendo la resistencia en conquista.

Su trayectoria nos recuerda que, incluso en un comercio global convulso, la transformación industrial surge cuando existen apuestas decididas que ofrecen tierra fértil a los emprendedores como don José María Acevedo, quien demostró que la industria también puede hacerse en casa.

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