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Jueves 11 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

La salud mental esta en UCI… y?

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Este domingo Bucaramanga decide si sigue mirando para otro lado, mientras se nos sigue pudriendo la salud mental.

Como médico/psiquiatra que soy, he visto niños de ocho años consumiendo. Ocho. Ni siquiera saben multiplicar y ya saben cómo anestesiar el alma. Me ha tocado escuchar a un niño decir que se quiere morir. Un niño que, en vez de querer jugar, quiere desaparecer. Esta semana he tenido que ver 3 intentos de suicidio en menores de 12 años. No es exageración, es Bucaramanga hoy.

Y mientras tanto, seguimos celebrando parques, ciclorrutas y luces bonitas en Navidad, seguimos discutiendo de cemento y contratos, como si una ciudad se construyera solo tapando huecos y no sanando heridas, nos llenamos la boca hablando de la “ciudad bonita y de los parques” donde el consumo de droga esta acabando con la juventud…y precisamente en los parques. Que ironía, no?

Aquí hay mamás que se acuestan llorando en silencio porque no saben qué más hacer, jóvenes rellenando vacíos con droga, violencia y sexo sin sentido.

Hay políticos que se llenan la boca diciendo “la ciudad está progresando”, o peor aun, algunos diciendo que serán la “salvación”.

¿Progresando hacia dónde? ¿A la tumba? ¿Cuál salvación?

La salud mental no es un lujo. Es la base de todo lo demás. Una persona rota no construye ciudad. Una familia quebrada no sostiene sociedad. Si seguimos ignorando esto, Bucaramanga terminará siendo una morgue emocional.

Necesitamos un alcalde que entienda que lo urgente no son solo los huecos en las calles… son los huecos en la gente. Que deje los discursos bonitos y se ensucie los zapatos en los barrios donde los pelaos están cayendo. Que invierta en programas de salud mental que realmente se ejecuten, en prevención de consumo, que territorialice las políticas públicas de salud mental para que se conviertan en oportunidades reales y los jóvenes encuentren sentido antes de que la calle, las drogas o la muerte se los trague.

Ya estoy cansado de ver cómo llegan los casos cuando ya es tarde. Cansado de decirle a una mamá que su hijo ya no vuelve. Cansado de ver rostros tristes en niños inocentes.

Este domingo yo no voto por un nombre. Voto por la salud mental de mi ciudad. Por los niños que ya no están, por las madres que lloran solas en la madrugada, por los niños que están creciendo entre droga, ansiedad, depresión y violencia.

Voto para que Bucaramanga vuelva a sonreír.

O elegimos a alguien que se tome en serio este problema… o seguimos enterrando niños mientras fingimos que todo está bien.

La verdadera esencia de la política es el servicio.

Bienvenidos a la clínica del alma.

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