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Miércoles 17 de diciembre de 2025 - 12:00 AM

El péndulo político se mueve en América Latina

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En los últimos años, América Latina ha experimentado un movimiento claro hacia la derecha política. En El Salvador, Nayib Armando Bukele abrió un camino novedoso con un liderazgo fuerte y mensajes de orden y seguridad que conectaron con una ciudadanía cansada del caos y la impunidad.

Esa tendencia se ha consolidado en varios países: Daniel Noboa en Ecuador, Javier Milei en Argentina, Santiago Peña en Paraguay desde 2023, y en Bolivia, que hacia finales de 2025 viró hacia una centroderecha con la llegada de Rodrigo Paz. En Perú, tras la crisis política y económica durante el gobierno de Pedro Castillo, el país volvió a una administración de centro derecha con José Jeri desde octubre de 2025.

Recientemente, Chile confirmó este giro político: el empresario José Antonio Kast, en su tercer intento, obtuvo una victoria contundente y gobernará desde una derecha firme y con apoyo ciudadano hacia 2026.

Frente a ese contexto regional, algunos países todavía mantienen gobiernos de izquierda. Colombia continúa bajo la administración de Gustavo Petro, Brasil con Lula da Silva, y Venezuela sigue atrapada en un régimen autoritario y profundamente corroído por la corrupción.

Este panorama influye directamente en el momento político colombiano. De cara a las elecciones de 2026, cobra fuerza la figura de Abelardo de la Espriella, quien propone un giro hacia un gobierno de derecha con enfoque en la legalidad, el fortalecimiento institucional y la lucha contra la corrupción. De cumplir sus propuestas, muchos consideran que podría convertirse en un líder con similar impacto al de Bukele. Ha movilizado seis millones de seguidores, ha llenado grandes recintos y plantea un discurso que resuena con el descontento de amplios sectores de la sociedad. Esto le da vi

Colombia enfrenta una etapa crucial. El regreso de prácticas violentas como bloqueos de carreteras, asaltos a transportes, quema de vehículos y ataques a infraestructura —como la voladura de un peaje en la Ruta del Cacao hacia Barrancabermeja— refleja tensiones que se creían superadas y que demandan respuestas claras.

Al mismo tiempo, existe una percepción generalizada de que la política actual no afronta con transparencia ciertos problemas reales y persistentes. Para muchos colombianos, es hora de replantear el rumbo, de recuperar institucionalidad y de construir un país donde la justicia, la prosperidad y la seguridad no sean promesas vacías sino prioridades nacionales.

Quienes sienten profundamente a Colombia deben movilizarse, no desde la confrontación intransigente, sino desde la argumentación y el compromiso cívico, para que las próximas elecciones reflejen con claridad el deseo de cambio y la esperanza de un futuro más estable y próspero.

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